
La dinámica política del Gobierno parece haber encontrado una suerte de estabilidad. Todo indica que no será definitiva, pero durará varios meses debido a que el corto plazo estará atravesado por las discusiones alrededor del Congreso. Es que no hay proyecto particular de ningún funcionario que pueda quedar por arriba de la principal tarea que les otorgó Javier Milei: la aprobación de iniciativas como el Presupuesto 2026, la Ley de Inocencia Fiscal, la Ley de Glaciares y las reformas laboral y tributaria.
Por estos meses nadie va a querer sacar los pies del plato. “Todo el Gobierno va a tener que trabajar junto para poder sacar los proyectos ambiciosos que estamos proponiendo”, dice una importante figura de uno de los sectores de la Casa Rosada. Las internas en el círculo libertario no mermaron: siguen habiendo resquemores entre importantes figuras del Ejecutivo, pero todos tienen incentivos para que no se plasmen en la agenda pública ya que quedarían en evidencia. “Mejor aplazar el conflicto para más adelante”, se sincera un dirigente libertario.
¿Cuánto es “más adelante”, específicamente? La lectura de que las sesiones extraordinarias del Congreso son una suerte de pax provisoria no es casual. Más de un importante integrante del Gobierno afirma que se producirá una suerte de nuevo reordenamiento interno después de que se terminen de discutir las reformas más relevantes para el oficialismo.
“Nadie quiere mover el avispero ahora y no ayudaría en nada eso. Pero hay asuntos pendientes que se van a resolver después de marzo. Mientras siga todo así, va a ser una olla a presión”, afirmó a Infobae una fuente inobjetable.
Micromovimientos internos
Es por eso que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, solicitó a varios integrantes del Gabinete que no den un paso al costado después de las elecciones de octubre. No había que adelantar definiciones sobre la dinámica de poder en esos ministerios u organismos.

A pesar de que el mismo Mariano Cúneo Libarona le confesó a este medio que iba a renunciar después de los comicios, fueron los hermanos Milei quienes le pidieron que se quedara hasta el primer trimestre del año próximo como una suerte de favor. Quien oficiaba como ministro en los hechos era el secretario de Justicia, Sebastián Amerio; el alter ego judicial de Santiago Caputo.
El karinismo avisa en privado que quiere definir por su cuenta el próximo organigrama de esa cartera ministerial.
Pese a que Milei dijo en el discurso de Apertura de Sesiones Ordinarias de este año que iba hacer nombramientos, el mayor pasivo que tiene la gestión libertaria en esa materia ha sido la falta de designación de jueces: solo cuatro en los últimos dos años, de los cuales dos fueron los fallidos pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla a la Corte Suprema de Justicia. Si se cuenta el máximo tribunal, los juzgados y las defensorías, las vacantes llegan al 37%. Ese número seguirá incrementándose con el tiempo. En el Gobierno se justifican diciendo que la situación judicial de Cristina Kirchner y el año electoral fueron determinantes para aplazar todas estas tratativas.
Hay una amplísima especulación política desde sectores del oficialismo y opositores sobre los lugares clave de la Justicia. No son solamente las sillas de la Corte. El Código Procesal Penal Federal que impulsó el Gobierno empodera a los fiscales en el desarrollo de las causas y, consecuentemente, se hace más importante la figura del Procurador General, el encargado de regular la actividad de todos ellos. Así, se configura como uno de los lugares de mayor poder de todo el Estado Nacional.
Hay otras vacantes de extremísima sensibilidad política como el Juzgado Federal 4 de Rosario, que tiene jurisdicción sobre puertos clave de la Hidrovía. Nota al margen: el Gobierno sigue con la intención de lanzar la licitación internacional sobre la Vía Navegable Troncal (VNT) antes de fin de año.
De vuelta en la Justicia, en el entorno de la hermana presidencial empoderan al apoderado nacional de La Libertad Avanza, Santiago Viola. Aun así, no consideran que el diálogo con la Justicia tenga que gestarse alrededor de una, dos o una serie de figuras específicas. Creen que debe descentralizarse. ¿Será verdad que hubo contactos subterráneos con la Corte Suprema de parte de dos altísimos ministros del Gobierno?
Son movimientos imperceptibles en el corto plazo, pero que podrían notarse más hacia adelante. ¿Qué puede acontecer en el plano de la Secretaría de Inteligencia del Estado, la SIDE? Hay versiones calificadas que hablan de que el actual titular, Sergio Neiffert, podría irse en las próximas semanas, pero de que también hay un operativo para tratar de convencerlo a que se quede por unos meses más. Son movimientos que casualmente se replican a los que se hicieron con Justicia.
Cambios clave en la Jefatura de Gabinete
Por estos días se trasparentarán cambios en el organigrama y en el plano de los funcionarios.
En particular, se espera que esta semana se publique la actualización del Decreto 50/2019 para poder determinar la estructura organizacional que tendrá la Jefatura de Gabinete de Manuel Adorni. “No tener determinadas las funciones y las secretarías hacía empantanar todo el trabajo”, alega una fuente de esa cartera.
Como adelantó oportunamente Infobae, ahí se ratificará que Aimé “Meme” Vázquez será su jefa de Gabinete interna. La consultora venía siendo la representante de Adorni en las reuniones más importantes con otras áreas de la Casa Rosada, más específicamente en todas las cuestiones atinentes a la comunicación.
Los cambios en la Jefatura van a ser más importantes de lo que se pensaba. Hacia el fin de la semana, Adorni decidió echar al vicejefe de Gabinete, José “Cochi” Rolandi, y a todo el equipo que estaba debajo suyo.

El cambio no es menor. Al asumir, Francos decidió dividir la Jefatura de Gabinete en dos partes: la Vicejefatura de Gabinete del Interior (comandada por Lisandro Catalán) y la Ejecutiva (a cargo de Rolandi). Esta última era toda la herencia de funcionarios técnicos que había nombrado su sucesor, Nicolás Posse. Todo ese grupo logró subsistir a pesar de los vaivenes de la gestión.
El jefe de Gabinete deberá nombrar un cargo con relativa rapidez. Al menos dos integrantes de la mesa chica de Milei le comentaron a Infobae que era una área útil para operar administrativamente la relación entre el Ejecutivo y el Congreso, y que se los requería más que nada en época de discusión de reformas clave. “Eso es verdad, pero a la vez es relativo. Lo cierto es que nadie cumplía esa función y terminó quedando él como el único referente del Ejecutivo”, justificaron desde Casa Rosada. Apuntan a que estas gestiones puedan descentralizarse en diferentes integrantes del Gobierno.
Además de Rolandi, quedarán vacantes las tres secretarías que tenía debajo: la de Coordinación Legal, la Ejecutiva y la de Relaciones Parlamentarias. Sobre esa cartera dependían dos organismos (la Agencia de Acceso a la Información Pública y la Agencia de Administración de Bienes del Estado) y una empresa (Corporación Puerto Madero S.A.).
Eso no es todo. Rolandi era uno de los dos directores titulares en representación del Poder Ejecutivo en el directorio de YPF (la otra silla pertenece a Lisandro Catalán, que entró ahí luego de que lo eyectaran a Guillermo Francos). Adorni no lo mantendrá allí y tiene definido dárselo a otra persona. Todavía permanece en secreto quién será.
Quien quedará ratificado en su función es el caputista Darío Genua, que es el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología. Marcan que la sintonía con Adorni es “muy buena” y que lo valora en su función en una de las carteras que más organismos, ramificaciones e influencia tiene en toda la administración pública.
La dinámica interna que hay en el Gabinete
El jefe de Gabinete se siente empoderado desde que asumió en su función. Tiene planes para sugerir cambios para mejorar el funcionamiento en otras áreas que no son las suyas. El miércoles pasado realizó la primera reunión de Gabinete convocada por su parte. Aunque fue anunciado de esa manera, el Presidente resolvió asistir al encuentro como una suerte de primer espaldarazo.
Eso generó una ligera confusión en algunos miembros que asistieron ese día.
– ¿Cómo fue la primera reunión de Gabinete a cargo de Adorni?-, consultó Infobae a una figura que estuvo presente.
– No fue la primera, ya estuvo en otras antes. Pero si Manuel dice que la encabezó, está bien-, respondió uno de ellos con cierta resignación.
Varios miembros del Gabinete no quieren contradecir la palabra del ministro coordinador. O al menos que no parezca como un desafío a su autoridad luego de haber sido empoderado por la hermana presidencial. Pese a que semanas atrás trascendió que tendrá un rol de control más celoso sobre la marcha de la gestión. La palabra que se utilizó fue “auditoría”. Un ministro le confesó a Infobae que no le cayó bien esa palabra. De cualquier manera, no perciben que esa nueva dinámica acarree algún peligro para ningún ministerio.
“Todos más o menos interpretamos que se quiso reordenar la narrativa de cómo va a ser la gestión de Manuel. Guillermo quiso la Jefatura para hacer política. Manuel vino para traer más gestión y coordinarla. Nadie piensa que pueda llegar a poner ningún tipo de trabas a nadie”, esgrimieron desde un sector del Gobierno.
Lo que sí se percibe es que se eliminaron ciertas duplicidades de tareas que estaban presentes antes de las elecciones. El actual diseño de poder tiene a Karina Milei como principal controller de las gestiones administrativas y políticas con Adorni en el Gabinete, Martín Menem en la Cámara de Diputados, Patricia Bullrich en el Senado y con Diego Santilli en el diálogo fino con los gobernadores.

Santiago Caputo se convenció más que nunca de que un cargo formal desnaturalizaría su rol de asesor plenipotenciario. En rigor, considera que la vigencia en el lugar en el que está depende de la relación con el Presidente y que la firma le habría configurado una suerte de limitación en sus actividades.
En la actualidad, el asesor integra tanto la mesa política del Presidente como otras instancias de coordinación política. Una de ellas es la mesa chica que está terminando de diseñar los aspectos finos de la reforma laboral. Esta la integran también los ministros Luis Caputo (Economía) y Federico Sturzenegger (Desregulación); los secretarios María Ibarzábal (Legal y Técnica), Carlos Guberman (Hacienda) y Julio Cordero (Trabajo) y el director ejecutivo de ARCA, Juan Pazo.
“Santiago solo toma decisiones más políticas con el Presidente. Está conforme con su rol. Su vínculo con Javier sigue firme como nunca”, afirman en su entorno, desde donde se jactan que quienes lo desafiaron ante el Presidente -como Guillermo Francos o Gerardo Werthein- ya no están en la función pública. En ese sector consideran que habrá más estabilidad interna de la que se suele sugerir.
Todas las críticas que puedan existir sobre ese sector se realizan en privado sin pretenciones de que emerjan masivamente en los medios. El armado partidario que administra Eduardo “Lule” Menem acordó con el presidente bonaerense de La Libertad Avanza, Sebastián Pareja, quitarle la jefatura de bloque en la Legislatura bonaerense a Agustín Romo, integrante de Las Fuerzas del Cielo. No le quieren dar ni un cargo como Vicepresidente Segundo ni en alguna comisión de peso, pero buscan persuadirlo para que no salga eyectado.
Los altísimos referentes que tiene la conducción de La Libertad Avanza no están dispuestos a hacer tábula rasa con los caputistas. “Nos van a tener que chupar las medias para que eso suceda. Y como no va a pasar, va a seguir todo igual de mal”, comentó a Infobae una fuente inobjetable.
Son declaraciones por lo bajo que no van a tener correlato en la realidad mientras la atención del Gobierno esté en la aprobación de las reformas. Luego se comprobará si ocurre un cambio de dinámica o si continuará el mismo equilibrio que rige ahora.







