
El apellido Echeverri volvió a acaparar la atención en el Mundo River. No se trata de la vuelta del Diablito, a quien la institución intentó repatriar en este mercado de pases y finalmente recaló al Girona de España tras la ruptura prematura de su préstamo en el Bayern Leverkusen. Se trata de la llegada de Jonathan Romero Echeverri, sobrino de Claudio Echeverri. Con apenas 10 años y un recorrido prometedor en el fútbol infantil, Jonathan comienza a forjar su propio camino en la institución donde su tío brilló desde temprana edad hasta ser vendido en una impactante suma al Manchester City.
El pequeño futbolista, nacido en 2016 y criado en una familia marcada por el fanatismo por River, es hijo de María Echeverri, una de las hermanas de Claudio, actual jugador del Girona de España. Jonathan fue fichado por el Millonario a finales del 2025 tras destacarse en el baby fútbol de Defensores de Olivos y Ciencia y Labor de La Paternal, clubes donde ocupó el puesto de volante creativo y utilizó la camiseta número 10. Su incorporación a las Infantiles de River se formalizó recientemente con su primer entrenamiento bajo la dirección técnica de Sergio Araujo en el predio de Avenida Cantilo.
El arribo de Jonathan a las divisiones menores de River coincidió con un mensaje público de apoyo de su tío. Desde Europa, Claudio Echeverri celebró el primer día de su sobrino en las Inferiores y compartió en redes sociales: “Hoy arranca la máquina”, una expresión que generó entusiasmo entre los hinchas y seguidores del club. La publicación subrayó la conexión afectiva que une a la familia Echeverri con River y el respaldo intergeneracional a la carrera incipiente de Jonathan.

El contexto de la llegada de Jonathan se produce en un momento particular para la familia. Tras la transferencia de Claudio al Manchester City en enero de 2024 y su posterior cesión al Girona, en River persistía la expectativa por un posible regreso del Diablito. La operación no se concretó, pero la llegada del sobrino renovó el vínculo simbólico entre la familia y la institución. Jonathan, conocido en el entorno familiar como “Yona”, mantiene un perfil bajo dentro del club, aunque su apellido y sus características técnicas generan expectativa entre los entrenadores.
A diferencia de Claudio, quien desde pequeño se destacó por su talento y capacidad de desequilibrio, Jonathan exhibe un desarrollo más pausado y una evolución constante. En las evaluaciones internas de River se destaca su buena altura para la edad y un estilo de juego asociado a la elaboración en la mitad de la cancha, con manejo de pelota y remate preciso. Si bien no deslumbra con la misma intensidad que su tío, muestra cualidades que invitan a seguir su progreso con atención.
El club decidió evitar la exposición mediática y la presión sobre el joven futbolista, subrayando que se trata de un chico de 10 años y que su crecimiento debe darse sin apremios. El objetivo de la institución es acompañar su desarrollo, integrándolo como a cualquier otro jugador fichado cada temporada para las Infantiles. De esta manera, Jonathan dejará la competencia en la Liga Metropolitana para sumarse a la división menor de las Infantiles de AFA, donde buscará consolidarse en el fútbol de once.
En octubre del año pasado, el Diablito compartió un video jugando al “que no caiga” con su sobrino y lo describió como su “jugador”. Estas manifestaciones públicas reflejan la cercanía de la familia y el papel que cumple Claudio como referente para Jonathan, quien lo considera su ídolo y modelo a seguir.
El debut de Jonathan se produjo en el predio de Cantilo, una de las últimas obras de infraestructura inauguradas por el club, que se ha convertido en epicentro del desarrollo juvenil. Allí, bajo la tutela de Sergio Araujo y junto a otros chicos de su categoría, Jonathan dio sus primeros pasos en la estructura formativa de River. El proceso será largo y los responsables del área formativa apuestan a acompañarlo, sin aceleraciones, en cada etapa de su crecimiento deportivo.







