Pablo Migliore dejó su sello en el fútbol argentino por ser un personaje especial. Sin embargo, su verborragia en ocasiones le jugó en contra dentro y fuera de la cancha. Una de sus anécdotas más recordadas fue su única pelea a golpes de puño en un vestuario. Ocurrió cuando era jugador de San Lorenzo y se enfrentó a Jonathan Bottinelli, con quien luego forjó una gran amistad. Recientemente, el ex arquero de 44 años recordó aquel episodio con el ex defensor.
En Carnaval Stream, a cargo de Andrés Ducatenzeiler, le preguntaron a Migliore cuántas veces se había ido a las manos en un vestuario. El también boxeador contó que fue una sola vez y en el mencionado cruce con Bottinelli.
“Fue con Botti, por un tema que tenía él en ese entonces. Lo solucionó y estaba caliente con todos y empezó a tirar para todos lados. Cuando me tiró a mí, yo arranqué y se pudrió todo”, recordó. Ante la pregunta de quién ganó, reconoció: “No me acuerdo, yo estaba enojado. Todos saltaron a separar y también saltó el Turco Asad, que era el técnico y también la ligó”.
En julio de 2020, Migliore ya había recreado aquella historia con Bottinelli y contó otros detalles. “Después de un partido con Arsenal, Botti le hizo una seña a la hinchada de San Lorenzo y al otro día lo fueron a buscar. En esos días era tierra de nadie el club”, explicó el Loco en una entrevista en 90 Minutos.
El ex guardameta aseguró que al ver a los integrantes de la barra amenazando al defensor reaccionó de inmediato y se metió en la disputa para calmar los ánimos. “Cuando se fueron los pibes nos metimos en el vestuario y se la agarró conmigo”, argumentó el ex golero. “Unos reclamos de Bottinelli que hicieron que se pudra todo. Se me borró la cinta y empecé a tirar trompadas por todos lados. Gigliotti terminó en una punta, Botti en otra… Después de eso nos hicimos amigos. Compartimos viajes y le conté cosas muy profundas que me pasaban”, aclaró.

Además de esa historia, también tuvo otra de contienda pugilística fuera del campo de juego, pero vinculada al fútbol. Fue cuando se tomó a golpes de puño en un boliche para defender a Cristian Fabbiani de la barrabrava de Banfield. Es decir, que sus antecedentes con los guantes y su pasión por el boxeo le permitieron tener alguna experiencia previa.
Sin embargo, una de las etapas más difíciles que atravesó fue cuando estuvo detenido en el penal de Ezeiza por “entorpecimiento a la investigación» por el crimen de Ernesto Cirino. Fueron días muy duros para El Loco, quien reveló que no hizo amistades en la prisión, pero que se animaba a los partidos de fútbol que se improvisaban en el patio. “Jugaba de 9”, dijo en una extensa entrevista brindada a ESPN.
“Me agarré a trompadas en la cárcel, porque uno se tiene que hacer respetar. No había ronda, ni nada. Fue un segundo en el que se pudrió todo. Encima, no es que termina todo ahí. Después sigue. Lo único que ganás es en defenderte, porque es tu vida y la del otro. A veces no era sólo con las manos”, afirmó. De todos modos, aseguró que se amparó en la lectura de la Biblia para que sus jornadas sean más llevaderas en Ezeiza.
Además de San Lorenzo, El Loco atajó en Racing, Huracán, Boca Juniors, Argentinos y tantos otros equipos que veían cómo el carismático protagonista volaba de un palo al otro.







