
San Lorenzo sumó un nuevo refuerzo en el cierre del libro de pases en el fútbol argentino. El martes pasado, vencía el plazo para que el Ciclón usara la plaza que tenía para incorporar por la venta de Jeremías James, y sobre la hora confirmó la llegada del delantero Rodrigo Auzmendi.
La situación fue un poco engorrosa, pero finalmente el futbolista de 25 años se terminó metiendo por la ventana. Banfield le debía 1,2 millones de dólares a Querétaro de México por Martín Río, futbolista al que compró en enero de este año luego de una buena temporada a préstamo y que posteriormente vendió a Talleres, donde se desempeña actualmente. Por este motivo, el Taladro le dio el pase de Auzmendi a cambio para saldar esa deuda.
Sin embargo, el club mexicano ya se había quedado sin cupo de extranjero y tenía que cederlo. Surgió Lanús como una posibilidad para prestar al jugador, por la venta de Rodrigo Castillo al Fluminense, que generó que el Granate saliera al mercado a buscar un delantero, pero por ser su clásico rival, desde Banfield decidieron aceptar la propuesta que llegó de Boedo.
“El contrato con Auzmendi será hasta fin de año, con una opción de compra”, le confirmó el presidente de la institución azulgrana, Sergio Costantino, a Infobae. El atacante arribó a préstamo, con un cargo de 100 mil dólares, y con una opción de compra de 4 millones de la misma moneda estadounidense.
Sin embargo, el vínculo incluye una cláusula llamativa. Porque si San Lorenzo no ejecuta esa opción y el club mexicano vende al jugador a futuro por una cifra igual o superior, el Ciclón recuperará el dinero que pagó por el préstamo. Es decir, le devolverían los 100 mil dólares abonados por la cesión.
Cabe recordar que, a fines de enero pasado, Rosario Central puso los ojos en Auzmendi y lo tenía cerrado en una cifra cercana a los 2 millones de dólares por el 80% de la ficha. Sin embargo, la negociación no prosperó. “No nos pusimos de acuerdo en el salario del jugador”, contó su representante, Adrián Palma.
Luego, apareció en el radar de Boca Juniors por las dificultades que tenía, a raíz de las lesiones de Milton Giménez y Edinson Cavani. Pero las negociaciones no llegaron a buen puerto. Según Palma, la directiva del Taladro no estuvo de acuerdo con la cifra que ofertó el Xeneize. “La oferta fue real. Lo teníamos vendido en 1.3 millones dólares, pero desde Banfield llamaron a Boca y pidieron 2 millones, y por eso Boca no ofertó más”, aseguró su agente.

Finalmente, Auzmendi se transformó en el séptimo refuerzo del Ciclón y se suma a Mauricio Cardillo (libre de Independiente Rivadavia), Gregorio Rodríguez (préstamo de Melgar), Mathías De Ritis (libre de Peñarol), Gonzalo Ábrego (préstamo de Godoy Cruz), Luciano Vietto (libre de Racing) y Guzmán Corujo (libre de Deportivo Cali). Ahora el conjunto de Boedo tiene dos cupos más, que puede ocupar con plazas del fútbol local, por las graves lesiones que sufrieron Ezequiel Cerutti y Gastón Hernández durante el clásico ante Boca Juniors.
La historia de vida de Auzmendi estuvo atravesada por momentos muy complicados. Sufrió la pérdida de su hermano menor en un incendio que se produjo en su casa, ubicada en el pueblo Adolfo González Chávez, localidad a 500 kilómetros de Capital Federal.
A partir de ese duro momento, el atacante estuvo cerca de abandonar todo con 13 años, pero se hizo fuerte para cumplir su sueño de ser futbolista profesional. “Lo perdimos en el 2014. Se incendió mi casa y desgraciadamente no pudimos sacarlo. Yo estaba presente. Así que fue muy duro asimilarlo y el día a día fue duro, también”, contó hace un tiempo.
Cada vez que Rodrigo convierte un gol, mira al cielo, le dedica las conquistas y se acuerda de él: “Siempre pido por mi hermano. Sé que él me apoya, está cerca de mí para cuidarme. Tenía 8 años cuando murió. Era muy chiquito”, reconoció el goleador en su momento. Esa cicatriz lo acompaña siempre. Con el tiempo, se fortaleció para seguir adelante. “Aprendí a no bajar los brazos, a seguir intentando”, repitió el futbolista en más de una oportunidad.
Rodrigo es integrante de una familia numerosa. El delantero de 1,91 metro nació el 2 de enero de 2001. En 2019, empezó a tomar vuelo en Plaza Colonia, de Uruguay. Luego, fue cedido a las Divisiones Inferiores en Porto de Portugal, en el mismo tiempo que Agustín Marchesín y Renzo Saravia eran titulares indiscutidos del primer equipo. Su objetivo fue permanecer en Europa, pero se cortó con la llegada de la pandemia en el 2020, que provocó su regreso a la Argentina.
En julio de 2020, Gimnasia y Esgrima La Plata puso los ojos en él. Hizo una prueba en Cuarta división y luego pasó a Reserva, en donde fue compañero de Ignacio Miramón, Matías Melluso y Benjamín Domínguez, entre otros. Dejó una muy buena imagen en el Lobo, con cuatro goles en diez presentaciones, pero no llegó a debutar en Primera. Un año después, pasó a San Marcos de Arica de la Tercera de Chile, y ahí hizo su estreno en la máxima categoría. Marcó diez tantos en 31 partidos y logró al ascenso en el 2022.
A mediados de 2023, recaló en el Motagua de Honduras para jugar con su hermano, Agustín. Juntos conformaron una dupla letal que se consagró campeón del torneo local en el segundo semestre de 2024. Fue el mejor momento de su carrera, logrando un título y convirtiendo 24 goles en 50 encuentros.
En Honduras pasó por otra situación complicada en febrero 2025. La Comisión Nacional de Disciplina local actuó de oficio y lo sancionó con cuatro fechas y una multa de 12 mil lempiras (moneda hondureña) por un escupitajo que le propinó a su colega, Julián Martínez, durante un partido. A raíz de ese hecho, el delantero argentino fue acusado de racista y tuvo que salir a defenderse públicamente.
Cabe mencionar que Auzmendi aceptó su error y pidió disculpas a través de sus redes sociales. “Quería pedir disculpas por lo sucedido en el clásico, son situaciones de partido donde las pulsaciones están altas y donde me dijeron algo de mi familia, perdí la cabeza. Lo que pasó no justifica nada”, expresó.
Asimismo, el atacante aclaró: “Yo no soy ningún racista ni jamás lo seré. La situación no representa lo que soy como persona y los que me conocen lo saben bien. Sin dudas, es algo que no volverá a suceder”. La Comisión de Disciplina optó por aplicar una sanción para evitar que estos actos sigan sucediendo en el fútbol hondureño, según lo manifestó en un comunicado.
Finalmente, en junio de 2025 regresó al fútbol argentino para jugar en Banfield. El director técnico Pedro Troglio, que lo había enfrentado en Honduras cuando dirigió a Olimpia, sabía de sus condiciones y lo fue a buscar para sumarlo como refuerzo. Cuando debutó en el Taladro, le marcó un tanto a Newell’s en el triunfo por 2-1. Su paso por Banfield culminó con cuatro tantos y dos asistencias en 22 partidos disputados.
A partir de ahora, el centrodelantero encara un nuevo desafío en Boedo, con la expectativa de poder ganarse un lugar y empezar a sumar minutos. “Tengo una felicidad inmensa por este gran paso a este hermoso y gigante club. Aprovecharé cada momento y me entregaré al máximo por esta camiseta. Muy agradecido por esta oportunidad. Vamos Ciclón”, escribió en sus redes sociales.






