El pasado 9 de marzo, el Autódromo de Buenos Aires Oscar y Juan Gálvez cumplió 74 años y este aniversario lo atraviesa con el cambio estructural más grande de su historia para volver a recibir eventos de primer nivel. Desde principios de enero, el Coliseo porteño sufrió la demolición de los boxes y el mes pasado fue el turno de cuatro tribunas, entre ellas la emblemática 15, que era ocupada por los hinchas de Chevrolet. Es lunes, Infobae visitó las obras, que tendrán una inversión total cercana a los 100 millones de dólares. Para el que ama el deporte motor impacta la escenografía: nunca se lo vio así al escenario capitalino, que apunta a volver a ser referencia internacional y en un año se espera el retorno del Campeonato Mundial de Motociclismo de Velocidad, más conocido por MotoGP por su categoría reina.
El escenario muestra una superficie de tierra con máquinas, camiones y 150 personas que trabajan todos los días. Acompañan varias montañas de asfalto debido al polímero con tres capas que exige la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) para homologar el circuito como Clase A, y la Federación Internacional del Automóvil (FIA) para su Grado 2, es decir, todas las categorías menos la Fórmula 1. Aunque el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) trabaja con un plan a largo plazo para también concretar el retorno de la Máxima, y por eso se aplicará una modificación exigida por la FIA, que es ampliar la calle externa de boxes (o pit line), y eso obligó a acercar más la pista hacia el nuevo muro, que la separará de las tribunas.
Las obras arrancaron el 2 de enero pasado y están a cargo de Autopistas Urbanas (AUSA). El equipo de ingenieros a cargo es el mismo que dirigió la construcción del Paseo del Bajo. En la recta principal se advierte un descenso de 70 centímetros para la base asfáltica que tendrá tierra, luego un material que se usa en demoliciones, que es más grueso, y arriba tres capas de asfalto: la de abajo es la C-19 (8 cm), la del medio es la C-12 (5 cm) y la carpeta es una C-12 (4 cm), una HIMA con ocho por ciento de polímero.
Un tema clave y que fue el Talón de Aquiles del Autódromo es su drenaje. Para evitar las inundaciones y anegamiento, el nuevo sistema para sacar el agua tendrá tres partes: una de captación superficial, una intermedia para que drene y otra con camas de desaceleración. Serán 18.000 caños conectados a dos cuencas cuya red más gruesa descargará en el Riachuelo y la otra por debajo de la Horquilla, antes del ingreso a la recta principal.
En una segunda etapa, se iniciarán los trabajos en la pista, que se encuentran en proceso licitatorio. El desarrollo de este proyecto fue realizado por la Ciudad, mediante la Secretaría de Deportes, junto con la empresa del ingeniero alemán Hermann Tilke, de gran experiencia en la F1 y que tiene a su hijo Carsten como mano derecha. Este medio accedió a fotos exclusivas y en una de ellas se pueden advertir las gomas que serán destinadas a las defensas.
En cuanto a los nuevos boxes, se construirán 32 garajes de 7 metros de frente cada uno, en un nuevo edificio que además tendrá espacios para áreas técnicas, ubicadas debajo de una torre de control. Está previsto que sean 12.047 m2 cubiertos y 6.214 m2 descubiertos como mínimo. Se notan las bases para esas edificaciones, que tendrá un primer piso todo cubierto para recibir al MotoGP y para la F1 se deberá agregar una segunda planta. La nueva torre de control comenzará a levantarse en un mes y medio.
El trazado que se construye para el MotoGP tendrá 18 metros de ancho hasta la primera curva y el resto será de 12 metros. Además, incorporará nuevas curvas de baja y alta velocidad, y la extensión total será de 4.300 metros, con rectas de entre 800 y 1.000 metros que permitirán velocidades máximas superiores a los 300 km/h.
El flamante circuito atravesará la ex pista de aprendizaje para manejar y se caracteriza por su parquizado. Este medio pudo saber que para una eventual fecha del Campeonato Mundial de Endurance (WEC) en 2027, gestiones que fueron confirmadas por el Secretario de Deportes del GCBA, Fabián Turnes, se uniría el nuevo trazado con el sector del Lago. En principio no se sabe cómo quedaría el Curvón Salotto, pero la idea es que se pueda transitar por ahí anteponiendo -quizá- una chicana u otra variante para reducir la velocidad.

Las obras hoy están al 20 por ciento y el plan es que esté todo en condiciones entre fines de noviembre y principios de diciembre para poder hacer carreras, que serán una prueba exigida por la FIM. En principio deberían ser de motos de cara al evento del año próximo y podrían ser del Superbike Argentino. Si se detectan fallas, habrá un margen de tres meses para poder solucionarlas.
El contrato para el MotoGP va de 2027 a 2030 inclusive. En cuanto a la posible vuelta de la Máxima, el tema es más complejo. Primero, por un calendario que hoy tiene seis eventos en América (1/4 del total) y debería bajarse uno para poder tener un lugar. Todos aún tienen contratos a mediano y largo plazo: Miami (renovó hasta 2041), Canadá (2035), Brasil (2030), Austin (2026), Las Vegas (2027) y México (2028). El otro punto son los competidores con países que buscan tener una fecha, y entre ellos está Tailandia, cuyo gabinete aprobó un presupuesto de 1.230 millones de dólares e Infobae pudo saber que habrían ofrecido 100 millones por año, cuando el canon anual oscila los 40 millones. Ese Estado del país asiático está comprometido y en Argentina la inversión será público-privada. Si la Máxima llega a volver, sería a partir de 2028.
Para avanzar en las gestiones, una comitiva del GCBA y del promotor local, Grupo OSD (también a cargo del MotoGP), se reunirá en el Gran Premio de Miami (3/5) con representantes de Formula One Management (FOM), empresa a cargo de los derechos comerciales de la Máxima. Será una semana después de la exhibición de Franco Colapinto con un coche de F1 en Palermo.
En caso de que prosperen las negociaciones por F1, el circuito proyectado tendrá 4.942 metros. Contará con 15 curvas, 6 a la izquierda y 9 a la derecha. El ancho oscilará de 12 a 15 metros. Se estima una velocidad final de 340 km/h y promedio de 225 km/h. El tiempo de vuelta sería de 1 minuto y 18 segundos, aproximadamente. Llegará hasta la altura de la extinta Horquilla cercana al ingreso principal y la nueva variante tendrá 10 grados de peralte. Si se recupera la Máxima, el evento se llamará Gran Premio de Buenos Aires.
Es decir, con estas reformas habrá un total de doce trazados: tres para el motociclismo (el del MotoGP y dos variantes con las horquillas), el de F1 y dos alternativas con ingreso directo a la recta principal y la Horquilla Media. El de las categorías nacionales con el acceso a la recta principal como el del MotoGP o con la Horquilla Larga. Y esas mismas opciones para el 12.
Respecto de las medidas de seguridad, se colocarán defensas con muñecos de goma y Tech-Pro, camas de leca, muros, vallas de contención de 12 metros (mínimo) y las calles internas para los servicios de seguridad. A propósito, el viejo túnel quedará para esos usos y se construirá uno nuevo y más grande a la altura de la primera curva.
Además, se colocarán 3.120 metros de pianos que se ajustan a las demandas de la FIA y FIM. También se ensanchará la calle de boxes, habrá un nuevo muro de boxes, se reforzarán las condiciones de seguridad de todo el circuito y se incorporará tecnología de punta, incluyéndose nuevos sistemas de semáforos y banderas electrónicas LED homologadas para ambas categorías.
Con respecto a la accesibilidad, el proyecto prevé aumentar la capacidad del Autódromo, que se espera que reciba a más de 150 mil espectadores durante el fin de semana de competencia del MotoGP, es decir, más del doble del último aforo habilitado que era de 60.000 personas. Para llegar al número pretendido se colocarán 29 tribunas tubulares. Además, se planea abrir un nuevo acceso por la Avenida 27 de Febrero (la que es lindante al Riachuelo) para que la entrada y salida del público resulte más fluida.
El Autódromo volvió en 2017 a manos del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (GCBA) y es el predio capitalino más grande con sus 189 hectáreas. Se inauguró el 9 de marzo de 1952. Desde el 18 de enero de 1953 y con interrupciones, fue sede de los 20 Grandes Premios de F1 de la República Argentina puntuables entre 1953/60 (salvo 1959), 1972/81 y 1995/98. También recibió 10 visitas del Campeonato Mundial de Motociclismo de Velocidad (MotoGP y sus categorías menores), que volvió al país en 2014 en Termas de Río Hondo, pero regresará al Oscar y Juan Gálvez luego de 28 años. Además, nueve ediciones de los 1.000 Kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, válido por el Campeonato Mundial de Autos Sports, hoy FIA WEC. En 1954/56/57/58/60 se empleó un híbrido entre el Autódromo y la Avenida General Paz con 9.476 metros. En 1955 llegó a extenderse a más de 17 kilómetros corriendo también por la Autopista Ricchieri. Luego, entre 1970 y 1972, se corrió con la extensión de las dos rectas del fondo, el Curvón Salotto y la Chicana de Ascari, y se empleó el dibujo N° 14, que era el 15 (combinación del 9 con el 12) con la extinta última horquilla cerca del arco en el ingreso principal.
El MotoGP viene de disputar nueve ediciones del Gran Premio de la República Argentina en Termas de Río Hondo, Santiago del Estero. La última vez que corrió en Buenos Aires fue el 31 de octubre de 1999. En tanto que la F1 siempre corrió en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez y no lo hace desde el 12 de abril de 1998, cuando venció Michael Schumacher con la Ferrari.
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