Un gesto comunitario que revela la ausencia de un espacio clave
Un grupo de jóvenes realizó tareas de limpieza en la Capilla Nuestra Señora del Huerto, perteneciente a la Parroquia Cristo Divino Obrero. La acción voluntaria volvió a poner en foco el estado de abandono y la falta de un lugar de referencia para la comunidad del barrio 10 de Noviembre.
“La capilla no era solo un edificio, era un anclaje comunitario.”
Una postal que lo dice todo
Las tareas de desmalezado y limpieza mejoraron momentáneamente el entorno, pero dejaron al descubierto una realidad persistente: la capilla permanece sin actividad. No hay celebraciones litúrgicas, no hay catequesis, no hay acciones de ayuda social.
“No hay actividad. No hay puertas abiertas. No hay comunidad funcionando dentro.”
Años de puertas cerradas
Según testimonios de vecinas, la Capilla Nuestra Señora del Huerto lleva años sin actividad litúrgica ni social. La Parroquia Cristo Divino Obrero, ubicada a pocas cuadras, continúa funcionando, pero la lógica barrial privilegia lo cercano y lo propio.
Cuando falta un espacio de contención
En barrios atravesados por múltiples necesidades, los centros pastorales cumplen un rol que excede lo espiritual. Son lugares de escucha, acompañamiento y apoyo frente a realidades complejas. La ausencia de la capilla se siente con fuerza en un contexto donde la comunidad necesita puntos de referencia inmediatos.
“Son lugares de escucha, de acompañamiento, de contención frente a realidades complejas.”
Cercanía que genera pertenencia
La capilla representaba identidad y pertenencia. Su cierre prolongado dejó a los vecinos sin un espacio de encuentro. La intervención de los jóvenes, más allá de la limpieza, visibilizó ese vacío.
“La reciente intervención dejó algo más que un predio limpio: dejó en evidencia un vacío.”
Mirada hacia adelante
La escena en Tafí Viejo abre interrogantes sobre el futuro de la Capilla Nuestra Señora del Huerto. ¿Volverá a cumplir su rol social y religioso? ¿Se reactivarán las actividades comunitarias? Por ahora, lo que queda es la imagen de un grupo de jóvenes intentando recuperar, aunque sea por un momento, un espacio que alguna vez fue vital para la vida del barrio.






