La industria del fútbol experimenta una transformación profunda, en la que los grandes protagonistas trascienden su rendimiento deportivo para convertirse en motores de tendencias y negocios de alcance mundial. Erling Haaland, delantero de la selección de Noruega y del Manchester City, convirtió su rodete en un producto de éxito global junto a la marca de accesorios de Oslo Bon Dep, según informó la revista Forbes Argentina.
La colaboración entre el futbolista y la firma escandinava impulsó la popularidad de las bandas elásticas para el cabello Kknekki, marcando un antes y un después en la intersección entre deporte, moda y consumo. Las cámaras de televisión mostraron en numerosas ocasiones el instante en que Haaland se recogía el cabello antes de un tiro libre o tras anotar un gol.
Lo que comenzó como una solución práctica para el deportista derivó en una estrategia empresarial que hoy analizan distintas escuelas de negocios europeas. Además de ser imagen de Bon Dep, el delantero se integró como accionista, lo que contribuyó a que el accesorio se transformara en un fenómeno global.
ADN escandinavo y el proceso detrás de Kknekki

Para comprender el alcance del fenómeno, resulta clave analizar la historia y la ingeniería detrás de la marca. Bon Dep, fundada en Oslo en 2012 por la emprendedora Vibeke Grønseth, nació con una visión de transformar objetos cotidianos en piezas de alta calidad y diseño sofisticado. La revista Forbes Argentina reportó que el concepto partió de una necesidad concreta: crear accesorios resistentes y estéticos para el uso diario. El nombre de la firma, que fusiona términos franceses y noruegos, significa “buen comienzo” y refleja el espíritu de la fundadora.
El producto estrella de la compañía, las Kknekki, se fabrica a partir de un hilo elástico de alta calidad importado de Francia y se trenza mediante una técnica especial en maquinaria exclusiva. Este proceso garantiza durabilidad, resistencia al agua y una elasticidad que no daña el cabello, una característica especialmente valorada por deportistas como Haaland.
La dirección y el diseño permanecen en Noruega, mientras que la manufactura y el ensamblaje final se distribuyen en centros de producción asiáticos, lo que permite responder a la demanda global sin perder la impronta escandinava.
Uno de los factores que explica la masividad del producto es su precio accesible. Las bandas elásticas Kknekki se venden por entre 6 y 8 euros (USD 6 y 9) la unidad, y en packs de hasta 15 euros, (USD 17) lo que facilita la compra impulsiva y permite que cualquier seguidor del fútbol adquiera el mismo accesorio que utiliza el delantero mejor pago de la Premier League.
Un modelo de negocios en expansión mundial

La estrategia de expansión de la empresa europea evita la apertura de tiendas propias y se apoya en canales digitales directos al consumidor, alianzas con tiendas multimarca, boutiques de lujo y cadenas deportivas en toda Europa. El artículo señala que la adquisición total de la marca Kknekki en 2024 y la incorporación del futbolista estrella, como accionista permitieron proyectar un ambicioso crecimiento: la directiva aspira a duplicar la facturación anual en el corto plazo.
La colaboración con el goleador noruego se consolidó con el lanzamiento de una colección cápsula inspirada en el jugador durante el Mundial de 2026. Las plataformas de venta online reportaron un aumento del 310% en el tráfico, y los principales puntos de venta registraron quiebres de stock inmediatos tras su salida al mercado. Este comportamiento confirma el potencial de la alianza y posiciona a la firma entre los casos de mayor éxito reciente en la industria de accesorios deportivos.
De símbolo adolescente a fenómeno de masas
El impacto de la alianza entre Haaland y Bon Dep se refleja en una redefinición de los públicos y en la ruptura de estereotipos de consumo. Tradicionalmente, las marcas de accesorios para el cabello concentraban su negocio en el público femenino y adolescente del norte de Europa. Sin embargo, la imagen de potencia física y éxito deportivo del delantero noruego amplió el mercado: el producto se popularizó entre hombres y fanáticos del fútbol, quienes adoptaron el rodete como símbolo de identidad, según evaluó Forbes.
La autenticidad del vínculo también se considera un factor clave. A diferencia de otros patrocinios, el delantero utiliza las bandas elásticas en cada entrenamiento y partido oficial, lo que otorga una exposición orgánica ante millones de espectadores. Este tipo de visibilidad supera el impacto de campañas publicitarias tradicionales.
El fenómeno impulsado por el futbolista noruego facilitó la internacionalización acelerada de la marca. La presencia de las Kknekki se expandió en mercados de Asia, América Latina y el Reino Unido, donde los colores elegidos por el jugador se agotaron rápidamente en tiendas físicas y digitales. La tendencia continúa en ascenso y consolida el modelo de negocio que vincula el deporte con la industria de la moda y el consumo global.






