El desconcierto de los argentinos que ya tenían turno para tramitar el pasaporte italiano tras la decisión de Meloni

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El gobierno de Meloni aprobó el viernes un drástico cambio de la ley de ciudadanía que limita el derecho por sangre a los descendientes de italianos de primera o segunda generación

“Me mandaron un email donde me suspendieron el turno, pero también llegaron otros dos para recordarme la cita. Te confunden. Si no quieren que vengas, ¿para qué mandan los otros recordándote que tenés que venir? Deberían ser más claros, yo soy grande. Además, todo esto es injusto. Mirá mi caso: tengo dos hijas mellizas, una obtuvo la ciudadanía y la otra no porque no había conseguido turno. Es más injusto aún si pensás que mi hija tiene la ciudadanía por mi bisabuelo y yo no”, dice Viviana, de 71 años, quien prefirió no dar el nombre para no complicar su situación.

Pero Viviana no es la única que este lunes por la mañana estaba frente al consulado italiano llena de dudas e incertidumbre. Eran varios los argentinos que manifestaron su angustia, tristeza y bronca porque ven esfumarse la posibilidad de contar con la ciudadanía de sus antepasados italianos.

Es que el viernes pasado el gobierno italiano aprobó un drástico cambio de la ley de ciudadanía que limita el “ius sanguinis” —derecho por sangre— a los descendientes de italianos de primera o segunda generación. Además, ya no se podrá tramitar en los consulados, sino en una oficina especial de cancillería.

Esta mañana había fila frente al Consulado italiano
Esta mañana había fila frente al Consulado italianoSoledad Aznarez

Es que el decreto ley que aprobó el consejo de ministros y entró en vigor el sábado establece que solo quien tiene padres o abuelos nativos italianos podrá obtener automáticamente la ciudadanía italiana.

A partir de ese anuncio el Consulado de Italia en Buenos Aires suspendió todos los turnos para tramitar la ciudadanía. Los consulados ya no serán las oficinas encargadas de otorgar la ciudadanía si no que se realizará por medio de una tramitación directa en una unidad especializada que se conformará en el Ministerio de Relaciones Exteriores o Cancillería, que tendrían un plazo de 48 meses para expedirse.

Otro de los cambios que establece el decreto es que para adquirir la ciudadanía por matrimonio se exigiría una permanencia estable de dos años en Italia. Hasta esta nueva medida del gobierno de Giorgia Meloni, solo era necesario que los cónyuges aprobaran un examen de idioma italiano. Por último, un dato no menor: se incrementó el costo del trámite. La tarifa para tramitar la ciudadanía pasó de 640 euros a 700 euros.

Correo electrónico, la única vía de comunicación

“Tienen que mandar un email a la dirección que aparece en esos carteles”, comentaban los empleados del Consulado Italiano en Buenos Aires a quien se le acercaba a preguntar por su situación.

Un cartel en la puerta del consulado, esta mañana
Un cartel en la puerta del consulado, esta mañanaSoledad Aznarez

Aunque había una fila ordenada con gente que tenía turnos y toda su documentación en la mano, unos pasos más adelante, cerca de los carteles donde estaban impresas las líneas de contacto del consulado había un grupo de seis o siete personas que charlaban compartiendo su angustia.

Todos opinaban y narraban sus historias, pero preferían no dar sus apellidos cuando tratábamos de entrevistarlos. “Si no escribís mi apellido ni mi nombre te cuento. Tengo miedo de complicar las cosas”, decían casi al unísono.

“Lo más importante es que esto no es constitucional”, comentó una mujer de unos 60 años, mientras se retiraba con su esposo.

Ángel, por su parte, accedió a dar la entrevista y contó que hace cuatro años que está intentando sacar un turno. “Una vez que lo logro, hay esta modificación en la ley… Me suspendieron el turno momentáneamente, según me dijeron en el consulado. Pensá que muchos sacamos este turno hace ocho o seis meses, cuando este decreto no existía. Cambiaron todo sobre la marcha, sin ningún respeto por el turno”, señala.

El hombre, de 57 años, explica que su hermano ya pudo presentar la carpeta con la documentación, mientras que su turno era para el 8 de abril. “Tardé casi dos años y medio para armar toda la documentación y está todo en este consulado. Volver a armar la carpeta es un dolor de cabeza y una fortuna. Hoy una traducción en italiano cuesta alrededor de $50.000. Además de esto se suman los apostillados, la documentación que tenés que solicitar en Italia y el derecho del consulado que hay que pagar acá”, detalló.

Aunque Ángel puede recibir la ciudadanía porque su abuelo nació en Italia se lamenta porque su objetivo era que sus hijos también pudieran sacarla. “Estaba haciendo este trámite con el objetivo de darle la identidad italiana a mi familia. Mi abuelo y mi abuela eran italianos. ¿Por qué me niegan la posibilidad de pasarle la identidad italiana a mis hijos? Tampoco entiendo por qué cancelaron los turnos a todos. A mí, por ejemplo, no deberían haberme cancelado el turno porque soy nieto de un nativo italiano. Ni siquiera miraron cada caso. Cancelaron a todos. Por otro lado, dicen que no se van a hacer más acá en el consulado. Eso es otro tema porque tengo la carpeta que ya ingresó mi hermano en este consulado. Hay un montón de cosas que van a tener que evaluar”, agregó, enojado.

El pasaporte italiano
El pasaporte italianoShutterstock

Otras preguntas que se hacían aquellos que estaban en la puerta del consulado era qué iba a pasar con el dinero que ya pagaron, cómo se los devolverían.

La hija de Viviana asintió con la cabeza mientras escuchaba esta pregunta y agregó: “Nos cancelaron el turno, pero no nos dijeron nada sobre el pago que hicimos”.

Ángel se sumó a esta duda y contó que no sabe bien si abonar o no. “Hoy tenía que transferir el dinero, pero no lo hice porque no sé si después me lo van a devolver. Tengo miedo de que salga otro decreto y se queden con esa suma de dinero, que para mí es un montón de plata”, destacó.

Más de dos años para obtener un turno

Sofía, de 48 años, debería estar feliz porque es ciudadana italiana desde hace 10 días, sin embargo su felicidad se empañó porque Delfina, su hija de 25 años, no llegó a conseguirla.

“Nosotros empezamos a armar la carpeta, junto con mi hermano, en 2021. La ciudadanía la heredamos de mi tatarabuelo por parte de mi madre, de apellido Sika. Hacia final de 2022, mi hermano consiguió turno para él y para mi mamá. Yo no conseguí y después de intentarlo lo obtuve a mediados del año pasado. Lamentablemente no conseguí para mi hija Delfina, que es mayor de edad y tenía que sacar uno propio. Pero no me preocupé porque decidí sacar la ciudadanía de Joaquín, mi hijo menor, y la mía. El plan era que luego ella la recibía de forma directa a través mío. Me presenté con toda la documentación en enero y hace 10 días me confirmaron que era ciudadana. Pero Delfi lamentablemente perdió la posibilidad de sacarla con este cambio en la legislación, porque yo no nací en Italia. De todas maneras, estamos viendo si surgen novedades al respecto para que ella también pueda sacarla”, dijo con tristeza.

Ella aclaró que la situación que está viviendo en su casa es angustiante porque solo quedó sin ciudadanía su hija mayor. “Fue realmente muy complicado sacar el turno. Teníamos la carpeta lista en 2022 y estuvimos más de dos años para conseguir la cita. Luego el trámite fue muy rápido porque nos sumamos a la carpeta de mi hermano, quien ya es ciudadano italiano y tiene su pasaporte. Pero no nos queremos quedar sin hacer nada, estamos evaluando asesorarnos para mandar una carta documento al consulado italiano por discriminación”, agregó Sofía.

Guerra contra los italianos nacidos en el exterior

Desde el Partito Democrático (PD), principal opositor del gobierno de Giorgia Meloni, dijeron a LA NACION que la “restricción del reconocimiento de la nacionalidad a las italianos e italianos nacidos en el exterior son una declaración de guerra contra estos”.

“Estas decisiones fueron anunciadas con poco respeto por el Parlamento y aún menos por el sistema de representación de los italianos en el exterior. En asuntos tan delicados no se puede intervenir de forma urgente y precipitada. EL PD en el parlamento seguirá los pasos necesarios para intervenir de forma seria y adecuada y modificar el decreto-ley, con el respeto por los italianos en el exterior que nos caracteriza y que evidentemente falta en este Gobierno”, destacó Fabio Porta, diputado del PD en representación de los italianos de América del Sur.

Por su parte, Gabriel Puricelli, Vicesecretario del Partito Democratico de Italia en Argentina, agregó: “La medida es inaceptable porque limita el derecho de sangre que consagra la legislación. La reforma que sigue siendo necesaria es agregar al ius sanguinis el ius culturae que otorgue ciudadanía a quienes residen en Italia desde pequeños y han obtenido títulos educativos en el país. El derecho a la ciudadanía debe ser ampliado y no restringido. Reclamaremos enérgicamente que no se demore la respuesta consular a quienes han iniciado trámites antes del 28 de marzo y llamamos a todos los italianos nacidos en el exterior a acompañar el esfuerzo que hará el PD en el parlamento para que Meloni dé marcha atrás”.

De todas maneras, tanto abogados como políticos que se oponen a este decreto sostienen que aún no está dicha la última palabra. Es que el Parlamento tiene como máximo 60 días para aprobarlo así como está; hacer cambios y sancionar una nueva ley de ciudadanía; o rechazarlo y que la legislación quede como era antes de este decreto ley.

Eso sí, aunque cada vez más voces se levantan en contra de esta medida muchos, por lo bajo, reconocen que tiene grandes chances de ser aprobada.

La Nación

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