El «Decano» alternó buenas y malas en Rafaela.


Atlético impuso su jerarquía sobre un rival de una categoría inferior y volvió a festejar. El “Decano” cortó una racha de cinco derrotas consecutivas en un partido donde nuevamente quedó en deuda en varios aspectos futbolísticos, pero le alcanzó con su superioridad para llevarse el triunfo por 2-1 sobre All Boys, para avanzar a 16vos de la Copa Argentina.
Lucas Pusineri cambió varios nombres, pero mantuvo su tradicional 4-4-2. Con el ingreso de Carlos Auzqui en lugar de Nicolás Castro, volvió a un mediocampo más clásico, con dos mediocampistas desequilibrantes por las bandas (Auzqui y Franco Nicola) y un doble cinco dinámico, conformado por Kevin López y Adrián Sánchez. A priori, una apuesta más ofensiva, asumiendo la obligación de ser protagonista.
Durante el primer tiempo, el partido fue chato. Con López y Sánchez algo erráticos—principalmente el ex Boca—, al “Decano” le costó generar juego. Pese a eso, logró crear las primeras chances de peligro a través de un activo Auzqui en ataque por la derecha y de un movedizo Lisandro Cabrera, que aprovechó bien su primera titularidad en el club.
La banda derecha, con el tándem Damián Martínez-Auzqui, fue el sector más explotado por Atlético en ataque. Pero también el más vulnerable, ya que All Boys, tras unos primeros minutos de pelotazos, se adelantó y apostó al contragolpe. Así generó la oportunidad más clara de gol: Octavio Bianchi, tras anticipar a Miguel Brizuela, remató increíblemente por encima del travesaño desde el área chica. La defensa de Atlético se desordenó en exceso en esa jugada, algo que, afortunadamente, no se repitió durante el resto del partido.
En el segundo tiempo, la historia cambió. Sánchez y López se asentaron en la mitad de la cancha y le dieron más tenencia al equipo. Auzqui y Nicola encontraron más espacios por las bandas, y a los 17 minutos del complemento, el equipo de Pusineri ensayó su mejor jugada colectiva para abrir el marcador: tras una buena combinación entre Auzqui, Martínez y Sánchez por derecha, y un gran centro de este último, Cabrera anticipó a Hernán Grana en el segundo palo y cabeceó directo a la red, aprovechando una mala salida del arquero Thiago Libares. Lo que se insinuaba en el juego, aunque sin demasiado brillo, se reflejaba en el marcador.
Ese gol bajó las revoluciones del partido. All Boys no encontró los caminos para generar peligro, y Mariano Campodónico movió el banco en busca de respuestas. Atlético, en cambio, reforzó la mitad de la cancha y apostó por dormir el partido con la posesión. La estrategia resultó efectiva: sobre el final, con un All Boys jugado en ataque, Leandro Díaz liquidó la historia. El “Albo” descontó sobre la hora, pero no hubo tiempo para más: el triunfo “Decano” era inapelable.
De menor a mayor, Atlético construyó una victoria merecida. Todavía con mucho por trabajar, demostró que puede llegar al gol con juego asociado y no depender exclusivamente de pelotazos o individualidades.