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“Ser ciudadano italiano debe tomarse en serio”, dijo el cónsul honorario en Tucumán

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Sergio Bruno Ricciuti explicó cómo impactarán los nuevos requisitos para los ciudadanos que deseen acceder a este derecho en Italia y por qué se implementó el decreto.

El cónsul honorario de Italia en Tucumán, Sergio Bruno Ricciuti, explicó a LA GACETA que hasta el momento no llegó ningún tipo de directiva desde el consulado de Córdoba que refiera al cambio en la legislación para la obtención de la ciudadanía de ese país. El viernes 28 del mes pasado, mediante un decreto, el Gobierno de Italia, encabezado por Giorgia Meloni, modificó criterios para acceder a la ciudadanía y limitó tal derecho solo a descendientes de primera y segunda generación. También estableció la obligatoriedad de residir en Italia durante dos años para completar el proceso. Tal cambio impacta directamente en miles de argentinos -y de tucumanos- que buscan obtener la doble nacionalidad y los enfrenta a nuevos desafíos burocráticos.

No obstante no tener novedades, Ricciuti subrayó que ya no se aplicará la ley vigente desde 1992. Llevó tranquilidad a las personas que habían iniciado los trámites previo a aquella fecha -al precisar que todos los expedientes en curso seguirán bajo la normativa anterior-. Y resaltó que las nuevas solicitudes deberán presentarse en una oficina especial del Ministerio de Relaciones Exteriores en Roma, con un plazo de resolución de hasta cuatro años.

Cambio drástico

Hasta antes del decreto, la ciudadanía italiana se transmitía por ius sanguinis (derecho de sangre), sin límite generacional -siempre que se pudiera demostrar el vínculo con un ancestro italiano-. Esto permitió que miles de descendientes accedieran a la doble nacionalidad, incluso si su antepasado había emigrado varias generaciones atrás. Ahora, la reforma restringe el derecho a quienes tengan padres o abuelos nacidos en Italia, y deja fuera a quienes hubiesen querido tramitarla a partir de sus vínculos con bisabuelos o con tatarabuelos.

Otra de las modificaciones relevantes es que quienes ahora busquen obtener la ciudadanía deberán residir en Italia durante dos años para completar el proceso. Ricciuti señaló que todavía no está claro cómo se implementará este requisito: “Aún no sabemos cómo se va a acreditar la residencia de los postulantes en Italia ni bajo qué condiciones podrán permanecer en el país”.

Incertidumbre

Según el Gobierno de Italia , el interés por la ciudadanía de ese país creció exponencialmente durante los últimos años; en especial, entre los jóvenes de entre 20 y 30 años, que buscan mejores oportunidades laborales y de estudio en Europa.

En la Argentina, todas las solicitudes de este tipo se gestionan por medio del consulado en Córdoba. “No tenemos registro de la cantidad de tucumanos que están tramitando la ciudadanía”, confirmó Ricciuti.

El decreto establece que quienes hayan iniciado su trámite antes del 28 de marzo podrán completarlo con normalidad bajo las normas anteriores, con un plazo máximo de dos años para la resolución del expediente. Pero quienes quieran iniciarlo ahora deberán presentar la solicitud directamente en Italia y esperar hasta cuatro años por una respuesta.

Solicitudes de visa

Una de las consecuencias más inmediatas del cambio es que los consulados italianos en el exterior dejarán de gestionar nuevas solicitudes de ciudadanía. Esto, según las autoridades italianas, les permitirá enfocarse en otros servicios dirigidos a los ciudadanos italianos ya reconocidos. Sin embargo, también se teme que haya una saturación en la nueva oficina que centralizará los expedientes en Roma.

En cuanto a la posible demanda de visas de residencia, Ricciuti aclaró que aún no se han dado directivas precisas sobre cómo se implementará el requisito de permanencia en Italia. “No sabemos si se pedirá un permiso especial ni cuáles serán los criterios para otorgarlo”, afirmó.

Razones del cambio

Según indicó el cónsul honorario, el decreto busca evitar abusos y la comercialización del pasaporte italiano. En los últimos años, muchas gestorías en el extranjero ofrecían la ciudadanía como un servicio rápido y sin garantías de vínculo real con Italia. Además, se detectaron irregularidades en la documentación y casos de personas que obtenían la doble nacionalidad sin cumplir con los requisitos legales o que estaban vinculadas a organizaciones terroristas.

“El Gobierno quiere que ser ciudadano italiano sea tomado en serio”, explicó Ricciuti. En este sentido, se impondrán criterios más estrictos para garantizar que los solicitantes tengan un vínculo efectivo y afectivo con Italia. “Efectivo porque si en un plazo de 25 años el ciudadano no demuestra algún tipo de conexión con el país, como haber votado, tramitado el pasaporte o sacado la carta de identidad, podría perder la ciudadanía; y afectivo porque el potencial ciudadano deberá acreditar un verdadero sentido de italianidad”, detalló.

¿Podría revertirse?

La medida entró en vigor inmediatamente, pero aún está sujeta a revisión. En los próximos 60 días, el Parlamento italiano podrá aprobar, modificar o derogar el decreto. “Si se aprueba el proyecto de ley pero no se sancionan las leyes complementarias, habrá que ver cómo queda finalmente”, dijo Ricciuti, y dejó abierta la posibilidad de cambios en la normativa.

Mientras tanto, los argentinos interesados en tramitar la ciudadanía italiana deberán seguir de cerca las actualizaciones y evaluar nuevas estrategias para iniciar el proceso. Según los expertos, quienes tienen el deseo o la necesidad de emigrar deben considerar viajar a Italia para completar el trámite de manera presencial, mientras que aquellos sin urgencia podrían optar por esperar posibles modificaciones en la legislación.

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