El presidente de EE.UU. anunció aranceles del 25% sobre autos extranjeros y medidas «recíprocas» contra países que graven productos estadounidenses. Aliados y opositores advierten sobre una posible recesión y el impacto en los precios internos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles una ronda de «aranceles recíprocos» contra paises que gravan los productos estadounidense y una tarifa de 25 por ciento sobre automoviles de fabricación extranjera, en lo que él denominó el «Día de la Liberación» para la economía estadounidense. Las medidas fueron firmadas al cierre de un acto en el Rosedal de la Casa Blanca titulado «Make America Wealthy Again» (Hacer a Estados Unidos Rico de Nuevo), y entrarán en vigencia en la medianoche del miércoles.
«Esta fecha será recordada para siempre como el día en que la industria estadounidense volvió a nacer«, dijo Trump poco después de subirse al podio, gorra roja en mano, frente a miembros de su gabinete y un puñado de trabajadores del sector automovilístico. En su discurso, calificó la decisión como una «declaración de independencia económica«, asegurando que pondría fin a la injerencia externa y marcaría el inicio de «la era dorada de Estados Unidos«.
«¡Es el Día de la Liberación en Estados Unidos!», proclamó más temprano el republicano en su plataforma Truth Social, asegurando que estas políticas buscan «liberar» a la economía estadounidense de países que, según él, «se aprovechan injustamente» de Estados Unidos mediante «políticas comerciales injustas y barreras monetarias y no monetarias«. Trump sostiene que los nuevos aranceles impulsarán el resurgimiento de la industria manufacturera nacional.
Las medidas, que Trump describió como «aranceles recíprocos amables», se aplicarán a naciones que imponen restricciones tributarias a productos y servicios estadounidenses. «Si ellos nos cobran, nosotros les cobramos«, reiteró el presidente, explicando que las tarifas equivaldrán a «la mitad» de los aranceles que esos países aplican a las exportaciones de EE.UU., con una base mínima del 10 por ciento para todas las importaciones extranjeras.
Según fuentes de CNN, hasta la noche del martes, Trump estuvo en conversaciones con aliados y asesores para definir los últimos detalles. Entre las opciones evaluadas figuraba un arancel generalizado del 20% sobre la mayoría de las importaciones. Pese a su promesa de aplicar las tarifas con «benevolencia», el anuncio provocó caídas en Wall Street y aumentó la volatilidad en los mercados internacionales. «Finalmente estamos poniendo a América primero«, aseguró el magnate inmobiliario.
«El amigo es peor que el enemigo»
Inicialmente, la Casa Blanca había adelantado que los aranceles se aplicarían a socios comerciales «dispares», como Brasil, India, Corea del Sur y la Unión Europea. Sin embargo, este miércoles, Trump confirmó que la medida afectará a todas las naciones, sin excepciones. «Nuestro país ha sido saqueado y despojado tanto por enemigos como por aliados«, justificó el republicano, acusándolos de «manipulación monetaria, subsidios a sus exportaciones y la adopción de reglas comerciales injustas», citando un informe de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
En su discurso, asistido por una tabla facilitada por su secretario de Comercio, Howard Lutnick, mencionó a varios de los países afectados por los nuevos aranceles, incluyendo competidores directos en la manufactura como China, Vietnam, Tailandia y Taiwán -el principal exportador de microchips. También apuntó contra bloques aliados como Japón, India y la Unión Europea, a quienes calificó de «patéticos». «En muchos casos, el amigo es peor que el enemigo«, sentenció Trump.
Además, anunció la imposición de una tarifa plana del 25 por ciento a todos los automóviles fabricados en el extranjero. Estas nuevas medidas se suman a los aranceles del mismo valor ya existentes sobre países que compran petróleo o gas a Venezuela, lo que afectará especialmente a China, principal importador del crudo venezolano.
En marzo, Trump había establecido tarifas del 25 por ciento a las importaciones de Canadá y México, aunque concedió una moratoria de un mes para los productos cubiertos por el T-MEC. Sin embargo, con los nuevos gravámenes sobre automóviles y componentes extranjeros, el futuro del acuerdo comercial entre los tres países está en riesgo.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que prepara un «programa integral» en respuesta a las medidas, aunque no dio detalles sobre su contenido. Por su parte, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, interrumpió su campaña electoral para reunirse con su gabinete y evaluar posibles respuestas, ante el temor de que los aranceles provoquen una recesión en su país.
«El día de la recesión»
El anuncio provocó un fuerte rechazo en el Congreso estadounidense. «No es el día de la liberación. Es el día de la recesión«, afirmó el líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, advirtiendo que la medida provocaría un «aumento de los precios en Estados Unidos«.
Desde el Senado, el demócrata por Virginia, Tim Kaine, presentó una resolución contra los aranceles a las importaciones canadienses, esperando contar con el apoyo de algunos republicanos descontentos con la medida. Por su parte, el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, criticó la postura proteccionista de Trump, acusándolo de vivir «en una burbuja». Advirtió que las tarifas golpearán el bolsillo de los ciudadanos estadounidenses.
Trump, en respuesta, arremetió contra cuatro senadores republicanos a quienes acusó de «desleales» por no apoyar inmediatamente los aranceles contra Canadá. En Truth Social, justificó la medida afirmando que busca encarecer la entrada de fentanilo, droga que, según él, Canadá permite distribuir en Estados Unidos. «Están jugando con la vida del pueblo estadounidense y dejándola en manos de los demócratas radicales de izquierda y los cárteles de la droga«, escribió el mandatario.