El brutal accidente a más de 250 km/h durante una carrera que terminó con la mitad de un auto fuera de la pista

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La jornada de preparación para el Gran Premio de Alabama de la IndyCar en el circuito Barber Motorsports Park quedó marcada por un espectacular accidente sufrido por Scott McLaughlin, piloto de Team Penske, cuya integridad física no resultó comprometida pese a la violencia del impacto. El incidente, que ocurrió el sábado durante la segunda práctica oficial, interrumpió la actividad en pista y generó preocupación tanto en el paddock como entre los aficionados.

Como se pudo ver en la cobertura en directo, Scott McLaughlin transitaba la recta principal del trazado de Birmingham, Alabama, cuando su monoplaza tocó el césped en la aproximación a la curva uno. El auto perdió estabilidad, salió despedido hacia la zona de escape y terminó chocando de espaldas contra las barreras de neumáticos a una velocidad estimada inicialmente en 240 kilómetros por hora (149 millas por hora), aunque los comentaristas del canal señalaron que la cifra podría haber alcanzado los 270 kilómetros por hora (167 millas por hora).

El impacto fue de tal magnitud que el coche del piloto neozelandés superó la valla de protección y terminó con la mitad de su estructura en los arbustos tras el muro. El equipo de seguridad de AMR acudió de inmediato al lugar. La repetición en las imágenes televisivas mostraron a McLaughlin llevándose las manos al casco en una clara señal de preparación para el choque, un gesto que reflejó la inminencia del peligro y la rapidez de su reacción.

El piloto Scott McLaughlin sufrió un brutal choque

La bandera roja se desplegó en el circuito mientras el equipo de rescate trabajaba para retirar el vehículo, que quedó visiblemente averiado, aunque en un estado menos comprometido de lo esperado para la magnitud del accidente. La sesión terminó bajo bandera a cuadros anticipada, de acuerdo con la normativa de seguridad ante daños importantes en el trazado.

Pese a la espectacularidad del siniestro, Scott McLaughlin, que consiguió el sexto puesto en las 500 Millas de Indianápolis en 2024, logró salir por sus propios medios del monoplaza. Tras ser evaluado en el centro médico del circuito, el piloto fue dado de alta sin lesiones, lo que aportó alivio inmediato a su equipo y a la organización de la categoría.

En declaraciones proporcionadas a través de sus redes sociales, el neozelandés explicó: “Mira, sabía que todo había terminado en cuanto perdí la parte trasera derecha y trompeé. Simplemente intenté prepararme un poco, pero sí, creo que el accidente pareció mucho peor de lo que se sintió. Estoy destrozado por mis muchachos de Odyssey Battery, pero estuve mirando el coche. Honestamente, siento que podemos arreglar esto y que puedo volver a salir a darlo todo, así que solo quiero salir e ir por la pole”.

El piloto Scott McLaughlin salió ileso de su vehículo

El piloto añadió, también: “Simplemente subir al coche y seguir. No puedo esperar. El coche se siente bien, un poco suelto esta mañana, pero las bajas temperaturas lo hacían un poco diferente. Pero sí, me siento bien, me encanta este lugar y solo quiero volver a salir ahí y tener una oportunidad”.

Durante la transmisión, los comentaristas de Fox Sports 1 insistieron en la importancia de los sistemas de seguridad implementados en la IndyCar Series, que permitieron controlar la velocidad del coche y evitar consecuencias más graves. Uno de los reporteros describió: “Chicos, al final del día, todo este equipo (de seguridad) cumplió absolutamente su función. Reducía la velocidad del coche”. Otro de los integrantes del equipo periodístico comparó los cables de sujeción interna del monoplaza con los de un avión de combate: “Esos cables absolutamente mantuvieron a McLaughlin dentro del estadio y fuera del parque”.

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