Un inusual episodio marcó la jornada del Grenke Chess Festival en Karlsruhe, Alemania, cuando Magnus Carlsen, líder del ranking global y múltiple campeón mundial, denunció a su rival Alua Nurman ante el árbitro del torneo por portar un teléfono móvil antes del comienzo de su partida de ajedrez Freestyle.
El caso cobró notoriedad tras viralizarse un video en redes sociales que capta el momento en que Carlsen, tras acceder amablemente a tomarse una fotografía con Nurman, número 1 Sub20 en el ranking mundial de categoría estándar femenina, se dirige a la autoridad del torneo para notificar la presencia del teléfono, lo que derivó en una revisión inmediata antes de iniciar la partida. La intervención del árbitro fue directa: pidió a la jugadora que entregara el dispositivo y, al verificar la situación, autorizó el comienzo del juego. El noruego asintió con un gesto y ambas figuras se estrecharon la mano, iniciando así el enfrentamiento.
Es importante aclarar que las reglas de los torneos internacionales estipulan que ningún jugador puede portar, ni siquiera apagado, un dispositivo móvil durante la competencia, a menos que goce de un permiso especial, como establece la Federación Internacional de Ajedrez. La medida busca eliminar cualquier margen para el fraude tecnológico, un flagelo creciente en el ajedrez profesional de los últimos tiempos.
Oriunda de Kazajistán y próxima a cumplir 19 años, Nurman consolidó su posición como principal referente mundial en el ajedrez juvenil femenino. Es subcampeona olímpica y ostenta el título de campeona asiática en la modalidad Blitz, lo que la convierte en una figura relevante dentro y fuera de Asia. El formato de ajedrez Freestyle, en el que se midió con Carlsen, se juega al margen del torneo clásico Grenke Chess Open y utiliza el sistema suizo a nueve rondas, lo que permite a los participantes mantener su puntaje entre ambos certámenes.

La selfie, tomada justo antes del incidente y que generó la polémica, fue compartida por la jugadora posteriormente en redes sociales acompañada de la canción Don’t Stop Me Now de Queen. “¡Un sueño hecho realidad! Un juego realmente agradable. Muchas gracias a todos por su cálido apoyo”, escribió en la publicación de su cuenta de Instagram.
Tras la controversia, Nurman relató al medio ChessBase India su entusiasmo por enfrentar al noruego: “Cuando vi los emparejamientos, me volví loca, estaba completamente feliz y hoy solo quería jugar al ajedrez y disfrutar”. Explicó que su petición de una foto se inspiró en una experiencia anterior de Etienne Bacrot quien, en 2025, se tomó una selfie similar con Carlsen. “Pensé, ¿por qué no? Estoy muy agradecida de que Magnus haya accedido”, añadió Nurman.
En lo estrictamente deportivo, el cinco veces campeón mundial y con un récord de 21 títulos internacionales a los 35 años, venció a Nurman en la partida. La jugadora hizo un balance sobre su debut en el formato Freestyle: “Es la primera vez que juego ajedrez libre en partidas clásicas. Resolvemos problemas y no hace falta prepararse antes de las partidas. Veo algunas partidas, también a Magnus jugando, y entiendo algunos planes, dónde colocar mis piezas”.
Nurman también reconoció su nerviosismo y autocrítica sobre el desenlace: “Intenté no presionarme demasiado. Todo iba bien, pero luego empecé a perder el tiempo y al final cometí un error garrafal. Aun así, creo que la partida fue interesante en general. Necesito analizarla después. Mientras miraba el tablero, no podía parar de sonreír porque es algo muy inusual para mí. Lo disfruté muchísimo”, reflexiona en diálogo con ChessBase India.







