El retorno de Darío Sarmiento al fútbol argentino con la camiseta de Colón se produjo en medio de una situación personal que marcó su debut y expuso el lado más humano del deporte profesional. Tras meses de incertidumbre en Europa y un recorrido interrumpido por distintos motivos, el futbolista de 22 años enfrentó su primer partido oficial en la Primera Nacional bajo la sombra de una pérdida familiar irremediable.
El joven, que alguna vez fue considerado una de las grandes promesas del fútbol nacional, regresó al país motivado por la delicada salud de su padre, quien terminó falleciendo. Su paso por el RFC Liège de Bélgica se vio truncado por la necesidad de acompañar a su familia en uno de los momentos más difíciles. Esta circunstancia no sólo condicionó su regreso, sino también su preparación anímica y futbolística para afrontar un nuevo ciclo con el conjunto santafesino.

Sarmiento debutó oficialmente en la victoria por 1-0 sobre Acassuso, correspondiente a la quinta fecha del certamen. Ingresó a los 55 minutos del segundo tiempo, pero la carga emocional acumulada fue demasiado pesada. Apenas 32 minutos después, abandonó el campo entre lágrimas, dando lugar a su compañero Emanuel Beltrán. El entrenador, Ezequiel Medrán, explicó que la decisión de reemplazarlo fue consensuada: “Viene trabajando de una manera especial por una situación familiar y lo hemos acompañado. Por momentos se sintió ahogado en el partido y coincidimos que lo mejor era el recambio”.
La escena conmovió a sus compañeros, que días antes habían desplegado una bandera con un mensaje de apoyo: “¡Fuerza Darío!”. El respaldo del grupo se convirtió en un sostén clave para el extremo, quien agradeció públicamente a sus colegas y al cuerpo técnico. “Estoy contento por el triunfo. Son muchas emociones juntas, por lo que pasó la semana pasada, por lo de mi viejo. Eso me consumió bastante. También quiero agradecer al técnico por entenderme y darme estos minutos”, expresó Sarmiento luego del encuentro, visiblemente afectado, antes de interrumpir la entrevista por la emoción.
El propio Sarmiento reconoció que el debut fue especial y difícil: “Me hubiese gustado, en lo emocional, terminar el partido, pero creo que va a estar contento el viejito”, afirmó y le dedicó la victoria a su padre. La escena del futbolista llorando dentro del campo de juego y pidiendo el cambio dejó en claro que la pasión por el fútbol convive muchas veces con historias personales que trascienden los resultados deportivos.

El recorrido de Sarmiento estuvo marcado por grandes expectativas y obstáculos inesperados. A los 16 años, debutó en la Primera de Estudiantes de La Plata bajo la conducción de Gabriel Milito, ya despuntaba en las selecciones juveniles y en poco tiempo despertó el interés de Manchester City, que adquirió su pase por 7 millones de dólares en 2021. Sin embargo, nunca llegó a disputar minutos con el equipo inglés y fue cedido sucesivamente al Girona de España y al Montevideo City Torque de Uruguay, ambos bajo la órbita del City Group.
Más tarde, su carrera continuó en Tigre y luego en el RFC Liège, pero las lesiones y la falta de continuidad alteraron sus planes. El contexto personal terminó de definir su regreso a la Argentina: su paso por Bélgica se vio interrumpido por la prioridad familiar, lo que derivó en su incorporación a Colón.






