
Héctor Straub pensaba que la impunidad sería para siempre. Había ganado la barra de Tristán Suárez cinco años atrás, cuando sus predecesores, Jorge Karma Karamazín y Fernando Julio Chacón, alias Nando, cayeron presos. El primero fue detenido por estar involucrado con una extorsión de la mafia china a supermercadistas orientales, donde hacía de chofer, campana y todos los mandados que le encargaban. El segundo acusado, de manejar un delivery de drogas en Ezeiza, Cañuelas y Esteban Echeverría con un call center específicamente dedicado a los estupefacientes.
Fue entonces que Straub, alias El Cuervo, se dio cuenta que era su momento. Y durante pacientes 36 meses fue construyendo poder con contactos con el Justicialismo local, gente de Seguridad y dirigentes. Pero cuando Karma salió de la cárcel quiso volver y la cosa se puso caliente durante un tiempito, hasta que se llegó a una solución salomónica: el Cuervo se quedaba con la tribuna local y los beneficios de la jefatura y el Karma podía ir con los suyos, bastante menos en número, a la vieja tribuna visitante, ahora que sólo se juega con hinchas propios.
La convivencia dentro del estadio del Lechero no sufrió inconvenientes más allá de algunos problemas en los barrios, que se arreglaban allí. Pero el año pasado, Karma trajo gente de Laferrere para hacerse fuerte y pensar en un regreso a todo vapor. Y Straub empezó a ver una mano negra detrás. Ya había tenido inconvenientes judiciales pero como siempre salió indemne, pensó que podría seguir haciendo de las suyas sin tener que pagar ningún costo. Entonces, dio con uno de sus rivales en la popular y decidió dejar un mensaje para el resto: junto a otros dos barras de su facción, lo molieron a palos en el cruce de la avenida Argentina y la calle Canale, en plena localidad de Tristán Suárez. Primero fueron golpes y después, según la denuncia judicial, la agresión continuó con un bate de béisbol hasta dejarlo completamente inconsciente.

Afortunadamente, hubo un llamado urgente al 911 y a familiares de la víctima que logró ser trasladada al hospital zonal donde le salvaron la vida. Claro que tardó bastante en recuperarse. Cuando lo hizo, ya cuando se venía el final de 2025, radicó la denuncia e identificó a dos de sus agresores, marcando al Cuervo como uno de ellos y contando que todo tenía que ver con una interna de la barra brava del equipo (NdR: El otro agresor continúa prófugo por lo que se reserva el nombre a pedido judicial).
La causa recayó en el fiscal de la UFI 2 de Ezeiza, Carlos Alberto Hassan, que entendió de entrada que había una presunta red de complicidad para no dar con el paradero del Cuervo, quién según los amigos de la víctima se seguía moviendo con absoluta libertad por la zona y hasta se lo veía organizando a la barra en la previa de los partidos de Tristán Suárez. Fue así que le pasó la investigación a la División Homicidios de la Policía Federal Argentina.
A partir de entonces, enterado insólitamente de la situación, el Cuervo decidió mantenerse oculto y dejarle la tribuna ante el comienzo del nuevo torneo de este año a sus laderos, el Negro Dante y Damián. De esta forma, su grupo seguía manejando la tribuna local ante la amenaza de ir por todo de Karma, quién había mandado en la Popular desde comienzos de siglo hasta su caída en prisión, y que tenía en su haber, por ejemplo, haber sido parte de la ONG barra Hinchadas Unidas Argentinas y haber viajado a dos mundiales en el exterior gracias a los beneficios que da el paravalanchas.

Lo cierto es que en esa zona gris en la que se movía, el Cuervo cometió un error: enamorado lo vieron llegar en varias oportunidades a la casa de quién sería su pareja, en pleno Tristán Suárez. Y tras hacer un seguimiento de oficiales de la Dirección Federal de Investigaciones, la Policía terminó deteniéndolo.
Este martes será indagado por el fiscal y en su círculo aúlico dicen que se presentarán dos testigos a su favor, para intentar desmentir la acusación y lograr su libertad. Parece difícil que se la den dado sus antecedentes judiciales y la calificación actual de homicidio en grado de tentativa. Por lo pronto, Tristán Suárez jugó esta tarde con Atlético Güemes de Santiago del Estero de local por la quinta fecha de la Primera Nacional y más allá del empate en uno, en la cancha hubo sólo rumores de quién se podía quedar con la barra, pero nadie movió una ficha para acelerar el traspaso, dado que no se sabe si finalmente el Cuervo se saldrá esta semana con la suya, o habrá caído definitivamente.






