Stefanos Tsitsipas atravesó un complejo año 2025, en el que tuvo que soportar una fuerte crisis deportiva y personal. El tenista griego, que supo ser número tres del ranking ATP en el 2021 y llegó a la final de dos Grand Slam, registró malos rendimientos en la temporada pasada, en la que compitió con un fuerte dolor en su espalda. En la antesala de la United Cup 2026, el jugador de 27 años confesó que pensó en retirarse y contó los problemas que tuvo que superar.
«En los últimos tres o cuatro torneos apenas podía mantenerme de pie, así que era necesario encontrar una solución, algo que realmente me ayudara a recuperarme. He tomado todos los pasos necesarios para hacerlo y es una gran satisfacción para mí poder contarle que he completado la pretemporada sin dolor ni molestias. Solamente espero que esto se pueda mantener durante todo el año», detalló Tsitsipas en la rueda de prensa previa de la United Cup, según informó la página oficial de la ATP.
Estas vivencias se reflejaron en los resultados deportivos, más allá de que ganó el ATP 500 de Dubai en febrero. En 2025, Tsitsipas solo consiguió dos victorias en torneos de Grand Slam y sufrió cuatro derrotas, sin alcanzar la tercera ronda en ninguno de ellos. Esta situación fue muy similar en los Masters 1000, ya que su mejor resultado fue cuando llegó a los cuartos de final en Monte Carlo. El cierre del año lo vio descender hasta el puesto 36 del ránking mundial, muy lejos de su mejor ubicación histórica.
“Estuve seis u ocho meses en los que mi mayor preocupación al salir a la cancha para competir era saber si podría terminar el partido y, en caso de ganar, si estaría preparado para jugar el siguiente encuentro. Me asusté mucho después del US Open, porque estuve dos días sin poder caminar, eso hizo que me replanteara mi futuro. Visité a uno de los médicos deportivos más prestigiosos del mundo y tan solo deseo que las buenas sensaciones que tengo sigan igual”, argumentó el griego.
Inmediatamente, lanzó unas declaraciones que encendieron las alarmas en el circuito ATP, ya que dejó entrever que pensó en el retiro en caso de seguir con los problemas físicos: “Al verme tan gravemente lesionado se me vinieron a la mente muchas cosas. Fue imposible no pensar qué sería de mi vida en el futuro si seguía así, hubo momentos en los que me preguntaba a mí mismo por qué hacía eso, qué necesidad tenía de sentir tanto dolor. Prefiero dejar el tenis si no puedo disfrutarlo sin dolores antes que estar luchando constantemente con problemas graves de salud. Supongo que si no puedo competir, tendré que dejarlo, pero mi sueño sería seguir compitiendo durante diez años más. El tenis me lo ha dado todo, sería durísimo tener que abandonarlo”.

Los problemas físicos y la falta de regularidad competitiva derivaron también en cambios de rumbo en su preparación y equipamiento. Obligado a buscar soluciones, Tsitsipas decidió modificar la raqueta que utilizó durante toda su carrera, dejando la Wilson Blade 98 para apostar por la Babolat Pure Aero 98, según indicó el portal especializado tennis24.gr.
Los altibajos del griego en la temporada también quedan en evidencia tras el título mencionado en Dubai. Tras caer en segunda ronda del Abierto de Australia y en la fase de grupos de la Copa Davis contra Brasil, Tsitsipas se vio forzado incluso a retirarse del Masters 1000 de Shanghái. Desde los cuartos de final en Barcelona (ATP 500) y Montecarlo (Masters 1000), acumuló decepciones sin poder hilvanar más de dos victorias consecutivas en el resto de la temporada.
Stefanos Tsitsipas se consolidó como una figura destacada en el circuito por haber alcanzado dos finales de Grand Slam —en Roland Garros 2021 y en Australian Open 2023— y consagrarse campeón de las Finales ATP en 2019. Su regularidad le permitió escalar hasta el top 3 del ranking ATP en 2021. Su presencia en el tenis también se enalteció por su relación personal con la jugadora española Paula Badosa. Tras años en pareja, a mediados de 2025 oficializaron su separación.







