Cada vez que habla Pablo Aimar, el mundo del fútbol lo escucha. En un deporte que se cargó de responsabilidades y cada vez ata más su suerte a la tecnología y el big data, el ayudante de campo de Lionel Scaloni en la selección argentina campeona del mundo no desdeña las herramientas, pero siempre pone en valor el espíritu de este deporte. De su boca, sin pruritos, sale la palabra juego. Y lo hace naturalmente.
Hace unos días, el Payasito, de 46 años, fue el eje de la primera sesión de “Parlem de futbol”, el programa que organiza el Área de Identidad de la Academia del Valencia para que los técnicos “puedan intercambiar puntos de vista con referentes formativos”.
Así, por videoconferencia, el ex enlace, que jugó cinco años en el club y ganó dos títulos, dialogó con los entrenadores de las juveniles del equipo che y los instó a darles alas para la creación.
“Los entrenadores tenemos que entender que el juego es más de los que están en el campo que nuestro”, fue una de las sentencias que hicieron más ruido entre los oyentes.
“La táctica, la pelota parada… Son necesarias y hay que trabajarlas, pero sin que le quite tiempo al juego libre porque el fútbol es un juego de picardía, de engaño… El desafío de los entrenadores es enseñarles los mecanismos, la táctica, la pelota parada… sin que los niños pierdan lo que ellos sienten cuando están en el campo y cómo pueden interpretar el juego», transmitió, y les arrebató algunas sonrisas a sus interlocutores.
“No es una idea por romanticismo, es porque ese juego libre los niños ahora no lo tienen en otro lado. La infancia que vivimos hace 30 años no es la misma que la de ahora. La modernidad nos ha quitado el tiempo lúdico para los niños, que ya no se juega en la calle y desarrollan esas habilidades, la motricidad…“, explicó su postura, que ya aplicaba cuando fue parte activa en la estructura de las selecciones menores de Argentina, junto con Diego Placente.

“Hay que trabajar también que el jugador tenga las herramientas de regate y de poder de decisión para sacar ventaja”, concluyó su punto, además de recordar con cariño su paso por el Valencia.
Este discurso del ex River Plate y Estudiantes de Río Cuarto es habitual. Hace cinco años, en una charla, patentó una sentencia que también se hizo viral: “El fútbol no es ajedrez”.
“No me gusta escuchar que no hay jugadores creativos y no me gusta tampoco escucharlo después de hacer 800 entrenamientos automatizados. Es muy probable que no haya jugadores creativos si todo es automático y si a uno que gambetea con 15 años le decimos que no lo haga si la pierde 2 o 3 veces. A esa edad la van a perder 2, 3, 5 ó 10 veces”, remarcó entonces.
“Entiendo lo del juego posicional, lo de atacar los espacios. Yo creo más en que los entrenadores nos tenemos que hacer cargo de esa supuesta, o real, falta de creatividad. Creo que esas defensas en bloque las destraba un creativo. Un creativo gambetea, inventa algo diferente cuando todo es monótono”, cerró la idea.
Mientras con Scaloni, Walter Samuel, Roberto Ayala y el resto del cuerpo técnico preparan el plan para que Argentina vuelva a dar batalla en el Mundial 2026, Aimar pregona el fútbol que mamó desde chico, con la palabra “juego” como bandera.







