El mundo del automovilismo sufrió un fuerte cimbronazo después de que los 20 pilotos de la Fórmula E formalizaran un reclamo colectivo sin precedentes. Toda la grilla envió una carta conjunta de manera directa al presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, en la que exigen reformas inmediatas en la manera en que se gestiona el campeonato eléctrico. El documento, firmado por la totalidad de la parrilla —y encabezado por Lucas di Grassi y el vigente campeón Oliver Rowland—, articula el pedido de crear mecanismos formales para revisar y mejorar los procedimientos de dirección de carrera, así como una mayor coherencia en la aplicación de las reglas.
La carta detalla una serie de cuestionamientos que, según los pilotos, cristalizan años de insatisfacción con decisiones inconsistentes, sanciones ambiguas y una estructura de dirección de carrera que, a su juicio, no comprende plenamente el estilo único del certamen eléctrico.
Según difundió el portal especializado The Race, los corredores exigen una “evaluación interna” de la labor del director de carrera Marek Hanaczewski, la incorporación de asesores con experiencia específica en Fórmula E y la realización de revisiones independientes sobre las decisiones de los comisarios. Los firmantes consideran esencial la institucionalización de foros estructurados piloto-dirección de carrera y la publicación de directrices claras para comisarios, así como mecanismos de corrección de errores en la aplicación de sanciones.
Entre los elementos más llamativos, se encuentran las posibles represalias de algunos equipos hacia sus propios pilotos por no haber sido informados previamente: al menos dos escuderías consideran retener bonificaciones este mes, mientras otras estudian la imposición de multas. La Asociación de Equipos y Fabricantes de la Fórmula E (FETAMA) ya comunicó su desvinculación formal respecto de la carta ante el organismo rector.
“La Fórmula E ha logrado muchísimos éxitos en sus 12 años de historia. Sin embargo, al mismo tiempo, a menudo ha demostrado una rápida tendencia a autosabotearse”, argumentó el medio citado.

Un aspecto clave del episodio radica en el secretismo con que actuaron los pilotos. Los directores de equipo no supieron del envío de la carta hasta más de 24 horas después de su entrega a la FIA. A pesar de la polémica, la reacción inicial del organismo rector no fue de confrontación: “La FIA mantiene una comunicación regular con los fabricantes, equipos y pilotos del Campeonato Mundial de Fórmula E ABB FIA sobre diversos temas. Estamos revisando los comentarios sobre asuntos deportivos planteados recientemente por los pilotos y continuaremos con el mismo enfoque proactivo para desarrollar e invertir en este campeonato, garantizando así el mantenimiento de los más altos estándares”, sostuvo un portavoz del organismo. Formula E Operations, promotora del campeonato, prefirió no comentar el asunto.
Según explicó Lucas di Grassi a The Race, la motivación detrás de la misiva no fue personal ni destinada a desestabilizar a la dirección o la federación, sino dirigida a buscar un método formal y transparente para perfeccionar procedimientos que, hasta ahora, perciben como opacos o demasiado rígidos.
“La verdadera razón por la que enviamos esta carta es porque queremos que el deporte mejore”, expresó el campeón de la temporada 2016-17, antes de enfatizar: “No estamos en contra de la FIA ni de nadie. No estamos saboteando el campeonato. Nos encanta esto. Creemos que la FIA está haciendo un trabajo fantástico en materia de seguridad. Pero hay áreas que también necesitamos mejorar, aunque no existe una forma formal de hacerlo”.

Di Grassi planteó la necesidad de “corregir errores sin juzgar a las personas”, inspirándose en procesos de industrias como la aeronáutica donde la revisión sistemática permite reducir accidentes, a diferencia de otros sectores menos flexibles.
“En la carta se plantea claramente la pregunta: ‘¿Existe alguna manera de perfeccionar este proceso?’ No queremos culpar a nadie personalmente por los errores que cometan. Pero, ¿cómo podemos mejorar este proceso para que en el futuro haya menos errores? Y, por el momento, no existe un método para ello en toda la FIA”, dijo el piloto a The Race.
El piloto brasileño también reconoció la “frustración de los directores de equipo” al no haber sido informados en detalle sobre la iniciativa, aunque afirmó que sí notificó personalmente a su subdirector del equipo Lola-Yamaha Abt, Frederic Espinos. “¿Por qué iban a oponerse a una carta que busca mejorar el deporte?”, reflexionó di Grassi al ser consultado sobre la legitimidad del reclamo frente a la estructura de las escuderías.






