Martín Jaite habló sobre el futuro del Argentina Open y la gira sudamericana y las conversaciones con la ATP

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Martín Jaite (Foto EFE/ Luciano González)

La charla con Martín Jaite, ex tenista Top 10 mundial y desde hace 26 años director del Argentina Open, comienza distendida y futbolera. “Vos sos de Boca, Minu (su socio y ex tenista Christian Miniussi) también es de Boca y a todos los tenistas extranjeros que vienen a jugar los llevan a la cancha de Boca. ¡¿Qué pasó, se les escapó Berretini?! Se fue a la cancha de River”. Martín se ríe hace gestos y trata de explicar: “No, lo que pasó fue que Matteo quería ir a la cancha el fin de semana, pero Boca jugaba de visitante. Entonces, se fue a la cancha de River. En realidad, él quería experimentar el fútbol argentino en una cancha de fútbol, sin que nadie se moleste”, cierra, mientras acomoda su peinado.

– Martín, edición número 26 de un torneo que ha crecido mucho y al que han renovado.

– Sí, lo vamos renovando año a año, siempre vamos viendo las cosas a mejorar, para poder crecer. El público también lo pide. Cada vez tenemos más áreas y más grandes. Pero, también tiene que ver con los estándares que, muchas veces, nos pide la ATP, que se suman a los estándares que tenemos nosotros dentro de la organización.

– El torneo siempre lució como más grande que un ATP 250 y requiere de mucha inversión, pero es Argentina. ¿La inversión se recupera?

– Mira, como estamos hace 26 años, te imaginarás que a mí me encanta hacer el torneo, es como mi bebé, pero trabajo para una empresa y las empresas necesitan ganar dinero, si no ganás, cerrás. Así que, cumplir 26 años deja una marca de que, económicamente, el torneo goza de buena salud. Está bien el torneo.

– ¿Los jugadores y la ATP están conformes con los cambios que han implementado?

– Este es el tercer año desde que hicimos la renovación de todos los vestuarios y toda el área de jugadores. Era muy importante, porque ya habíamos quedado un poquito retrasados. Esa primera renovación fue muy bien vista por los jugadores. Después teníamos que renovar y crecer en toda el área de esparcimiento y de descanso de los jugadores. Ahora tenemos una sala de recuperación espectacular, que eso también es un poco requerimiento de la ATP, que cada vez te requiere más cosas, porque los jugadores cada vez utilizan más cosas para la recuperación. Todas estas cosas las han visto con buenos ojos: el crecimiento del gimnasio, toda el área al exterior para hacer el calentamiento previo, la recuperación, el restaurant de jugadores, donde hemos crecido mucho en la oferta gastronómica de calidad para los jugadores, esas cosas son muy positivas para nosotros. Y cada vez que vos le ponés a un jugador un área nueva o un producto nuevo se pone contento.

– Pensaba en una comparación con tu época, gracias que te daban el agua y algunos masajes.

– Sí, eso cambió mucho, o sea, hablamos de hace 35 años, pero no me voy tan atrás. Digo, cuando estaba jugando La Legión, allá por 2003 o 2006, ya veíamos todo lo que había evolucionado. Hoy, si te pones a pensar, hace 5 o 6 años con respecto a lo que es hoy, los requerimientos son mucho mayores y el torneo también ha pegado un crecimiento mucho mayor. Y va un poco de la mano de las dos cosas, también, por el público y de los jugadores que nos responden.

– El torneo hace mucha inversión, pero de repente, la ATP parece darle la espalda a Sudamérica. Le saca un torneo a la Gira y el Argentina Open queda pegado a Copa Davis. ¿Cómo impacta en el torneo? ¿Los afecta mucho a ustedes?

– En realidad, si te ponés a pensar, no es que hay una animosidad contra Sudamérica ni contra Argentina, hay un reordenamiento del circuito. La misma situación que estamos padeciendo nosotros, la empezó a sufrir Europa en los torneos de Rotterdam y Marsella, lo mismo que pasa en Estados Unidos, con Dallas y Delray Beach. Aparece un torneo en el horizonte de 2028, en los países árabes, que hace reformular un poco todo el circuito. Pero, de algo estamos seguros, porque nos lo dijo la ATP, que no quiere que la gira sudamericana se achique o que desaparezca, sino que quiere ver de qué manera, juntos, la podemos potenciar.

– ¿Ustedes han estado pensando qué solución le pueden aportar a la ATP?

– ¡Sí! No te olvides que hace tres años aplicamos para que el torneo sea un ATP500 y terminamos perdiendo en la última instancia con los de Doha (hace una mueca por la diferencial económico y presupuestario). Nosotros ponemos el ojo en tener el mejor ATP 250 y entendemos que tenemos la capacidad de organización para hacer un 500, pero, para eso, hay que conseguir una licencia de un torneo 500. Nosotros ya estamos preparados. Hay que ver cómo se reacomoda el calendario. Lo ideal, si me preguntás, sería poder tener dos ATP 500 en Sudamérica, para potenciar la región, pero eso ya no depende de nosotros.

Las tribunas durante el último Argentina Open

– ¿Les propusieron algún cambio de fecha o alguna acción?

– Sí, venimos hablando hace tiempo con ATP, porque este tema del nuevo Masters 1000 en los países árabes no surgió de un día para otro. No me imagino un reacomodamiento de fechas para la Gira sudamericana. Hay que ver cómo se reacomoda el circuito para el mes de febrero, porque con la llegada del nuevo M1000 los perjudicados son Estados Unidos, Sudamérica y Europa. O sea, no es que hay una sola gira que está perjudicada.

– El torneo no va a desaparecer

– ¡No, de ninguna manera!

-Vino Gaudenzi (el CEO de ATP llegó junto a su hijo y al ex tenista Pablo Andújar) ¿pudieron confirmar algo?

-No sabíamos a qué venía, pero llegaba por el fin de semana. Recorrió todo el club, no sólo la parte del campeonato, y se asombró de cómo creció todo el torneo, respecto de los años que él vino a jugarlo.

-Supongo que el marco del público también debe tener su peso

-Totalmente. Le llamó la atención la cultura del tenis, la respuesta y la pasión que tiene el público argentino. Él no lo recordaba tan así. Según él, no quieren perder la gira sudamericana, la quiere potenciar y hacer competitiva. Pero, hay que esperar a 2028 y ver cómo queda el M1000 de países árabes

-¿Y cómo terminó?

-Como corresponde en Argentina, nos fuimos a cenar a una parrilla con ellos y con Kristoff (Puelinckx, dueño de Tennium), pero más para charlar a nivel social.

– Se nota que el certamen se ha tornado mucho más corporativo y son las empresas las que inviten a la gente. ¿Es así o todavía hay venta de entradas para el público?

– No, sigue habiendo mucha venta para el público, pero los porcentajes se van acortando. O sea, pensá que nosotros, hace cinco años, teníamos una capacidad en el Club Tennium (Sector VIP) de 500 comensales y, hoy, son cerca de 800. A pesar de este incremento, esa parte está agotada y tenemos lista de espera para empresas que quieren tener un palco para sus clientes. La parte corporativa, en los últimos años, ha crecido mucho, pero yo creo que ha sido en el deporte en general.

– Se lo ve como un evento social, también.

– ¡Claro, absolutamente social! De hecho, la cantidad de gente que entra a la carpa VIP, un lunes o un martes es muy parecida a la que llega un viernes o un sábado. Hoy se ve al deporte como un entretenimiento y no solamente por el partido de tenis aunque, obviamente, sin el partido de tenis no hay torneo.

– ¿Qué soñás para el torneo, ahora?

– Que siga creciendo. Pero, si me preguntás cuál sería el próximo objetivo, te diría que conseguir la licencia y ser un ATP 500. Después de 26 años de trabajo, sería como un premio para nosotros.

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