“No sabía si estaba listo para verlo”: Grosjean se reencontró con el casco que le salvó la vida en un brutal accidente en la F1

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El ex compañero de Agustín Canapino en la IndyCar posó con el casco

Menos de cinco años después de su impactante accidente en la Fórmula 1, Romain Grosjean se reencontró con el casco salvador que lo protegió en el incendio de Bahréin. El piloto francés, que actualmente compite en IndyCar, compartió imágenes en redes sociales junto a sus hijos y el equipo de seguridad que fue clave para sobrevivir a uno de los incidentes más notorios del automovilismo.

El piloto confesó que no sabía si estaba listo para ver de nuevo ese casco, pero fueron sus hijos quienes lo animaron a mostrarles cómo logró protegerse. La protección aún presenta las marcas dejadas por el fuego, funcionando como símbolo tangible del riesgo en el mundo de las carreras.

El accidente ocurrió el 29 de noviembre de 2020, durante la primera vuelta del Gran Premio de Bahréin en el circuito de Sakhir. El monoplaza Haas VF-20 se partió en dos tras el choque contra la barrera de seguridad, lo que provocó una explosión y un incendio intenso. Grosjean consiguió salir del coche en pocos segundos, algo que medios y especialistas consideraron casi un milagro.

La supervivencia del piloto se atribuye en parte a los avances en seguridad automovilística establecidos en la Fórmula 1 tras otros incidentes fatales. Resultaron clave el halo —estructura protectora sobre la cabina del piloto—, así como del casco fabricado por Bell Racing, el traje ignífugo de Alpinestars y la célula de supervivencia que protegió al conductor. El accionar rápido de los comisarios resultó decisivo. A pesar de la magnitud del incendio, Grosjean sufrió quemaduras apenas en manos y pies, ya que una de sus botas se soltó al escapar.

Las huellas del fuego abundan en el casco

El piloto francés expresó su gratitud hacia los fabricantes de su equipo de protección. “Siempre estaré agradecido a Bell Racing y Alpinestars por protegerme tan bien en ese momento”, declaró. Grosjean también reconoció que la experiencia le llevó a valorar más la vida y resaltó la importancia de aprender de situaciones difíciles.

“No sabía si estaba listo para verlo, pero mis hijos realmente querían entender cómo me protegí tan bien en el fuego y qué pasó esa noche. La vida se va y nos olvidamos, pero eso me recuerda lo mucho que debemos aprovechar nuestras vidas cada día”, reflexionó el deportista de 39 años.

Tras dejar la Fórmula 1, una salida prevista por la finalización de su contrato con Haas, Grosjean continuó en la IndyCar y luego participó en pruebas de resistencia como las 24 Horas de Le Mans. El monoplaza Haas VF-20 implicado en el incidente ahora forma parte de la F1 Exhibition, una muestra itinerante que recorre varias ciudades del mundo y que exhibe avances técnicos y medidas de seguridad en el automovilismo.

La exposición utiliza el chasis accidentado para ilustrar ante el público cómo el halo, la célula de supervivencia y el equipo moderno permitieron salvar la vida del piloto. Motorsport.com subraya que el objetivo del evento es concienciar sobre la evolución en materia de seguridad de la Fórmula 1 y mostrar el efecto tangible de estas innovaciones tecnológicas.

El reencuentro de Romain Grosjean con su casco salvador no solo revive el recuerdo de aquel dramático suceso, sino que es un recordatorio constante de valorar la vida y el tiempo para quienes se enfrentan a los riesgos del automovilismo.

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