En Libertad de Expresión, cañeros plantean la necesidad de reglas claras en la distribución de ingresos ante una zafra 2026 que se proyecta clave para el sector.
La discusión por la zafra 2026 en Tucumán sumó un nuevo eje: la distribución económica dentro de la cadena azucarera. En medio de un escenario que combina expectativas productivas con desafíos operativos, desde el sector cañero pusieron el foco en un punto sensible que trasciende lo climático.
La definición más contundente llegó de la voz de Sergio Fara, dirigente de la Unión de Cañeros Independientes de Tucumán, durante una entrevista en el programa Libertad de Expresión (Del Plata Tucumán FM 93.9):
“Que cada uno se lleve lo que le corresponde”, expresó, en una frase que rápidamente se instaló como síntesis del reclamo del sector.
Un planteo que va más allá de la producción
Lejos de centrarse únicamente en el volumen de la próxima campaña, el dirigente apuntó a un aspecto estructural: cómo se reparte el resultado económico entre los distintos actores.
El planteo no es nuevo, pero cobra fuerza en un contexto donde cada decisión puede impactar directamente en la rentabilidad de la actividad. La advertencia apunta a evitar desequilibrios que, en campañas anteriores, terminaron afectando principalmente al productor.
En ese sentido, el mensaje no solo interpela a la industria, sino también al rol del Estado como articulador.
Coordinación, el factor clave de la Zafra 2026
Durante la entrevista, Fara remarcó la necesidad de consolidar acuerdos que ordenen la actividad y permitan sostener un esquema equilibrado.
“Tiene que haber entendimiento entre todos los sectores”, señaló, insistiendo en que la salida no puede ser individual.
El eje está puesto en generar previsibilidad: desde la planificación de la producción hasta la definición de estrategias comerciales que eviten distorsiones en el mercado interno.

Una cadena que necesita equilibrio
El sector azucarero funciona como un sistema interdependiente. Productores, industria y gobierno forman parte de una misma estructura, donde cualquier desajuste impacta en el conjunto.
Por eso, el planteo de “que cada uno se lleve lo que le corresponde” no se limita a una consigna, sino que apunta a garantizar sustentabilidad en el tiempo.
Un mensaje en un momento clave
La zafra 2026 se perfila como un punto de inflexión. No solo por su potencial productivo, sino por la oportunidad de ordenar reglas que vienen siendo discutidas desde hace años.
En ese marco, la frase de Fara se convierte en algo más que una declaración: es una señal política y económica que busca instalar un debate de fondo.
Porque, más allá de los números, el desafío central sigue siendo el mismo: lograr que toda la cadena funcione con equilibrio y reglas claras.






