Desde Salta, la Iglesia del Noroeste Argentino alertó sobre una realidad social crítica y llamó a una respuesta urgente, comunitaria y solidaria
La realidad social del Noroeste Argentino (NOA) atraviesa un momento de profunda complejidad. Así lo expresaron los obispos de la región, reunidos en Salta del 7 al 10 de febrero, junto a los delegados diocesanos de Pastoral Social, quienes difundieron un mensaje conjunto que pone el foco en la pobreza estructural, la violencia, el abandono escolar, el avance de las drogas, la crisis ambiental y la precarización del trabajo.
Bajo el lema evangélico “Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo”, la Iglesia del NOA convocó a asumir un compromiso activo frente al sufrimiento del pueblo, reafirmando su rol pastoral y social en uno de los territorios más golpeados del país.
Una Iglesia que escucha y camina con su pueblo
Los obispos expresaron que, durante el encuentro regional, compartieron las preocupaciones, dolores y sueños de las comunidades, en un contexto marcado por la incertidumbre económica y social. Destacaron la importancia de profundizar el camino sinodal, promoviendo una Iglesia cercana, corresponsable y comprometida con la realidad concreta.

Pobreza, indigencia y exclusión: una herida abierta
El documento de Pastoral Social advierte que el NOA concentra algunos de los indicadores sociales más dolorosos del país, con un crecimiento sostenido de la pobreza estructural y la indigencia.
Ante este escenario, la Iglesia se plantea:
- Reafirmar una presencia samaritana, cercana a los más vulnerables.
- Fortalecer Cáritas y la Pastoral Social en cada diócesis.
- Alzar una voz profética que denuncie las causas estructurales de la pobreza.
Juventudes en riesgo: violencia, drogas y desesperanza
Uno de los puntos más sensibles del documento es la situación de niños, adolescentes y jóvenes, atravesados por múltiples problemáticas:
- Aumento de la delincuencia juvenil
- Consumo problemático de drogas
- Creciente violencia en barrios populares
- Incremento de suicidios en jóvenes
En este marco, los obispos expresaron su preocupación por el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad penal, y remarcaron que el castigo no puede ser la única respuesta, sino que se necesitan políticas integrales de prevención, inclusión y justicia restaurativa.
Abandono escolar y pérdida del horizonte educativo
El abandono escolar, especialmente en el nivel secundario, se ha profundizado en la región. Las causas incluyen pobreza, trabajo infantil, consumo de drogas y falta de expectativas.
La Iglesia sostiene que la educación es clave para el desarrollo integral y se pregunta:
- ¿Cómo acompañar a las familias y a los jóvenes?
- ¿Qué rol pueden asumir parroquias, comunidades y escuelas católicas?
- ¿Cómo dialogar con el sistema educativo desde la experiencia territorial?
Crisis ambiental y eventos extremos en el NOA
Tornados, inundaciones, sequías y otros fenómenos extremos golpean con mayor dureza a los sectores más pobres. A la luz de Laudato si’, los obispos afirman que se trata de una crisis socioambiental, no solo climática.
El desafío es cuidar la Casa Común, fortalecer alianzas con organizaciones sociales y el Estado, y acompañar pastoralmente a las comunidades afectadas.
Trabajo, salud y dignidad humana
El documento también aborda:
- La precarización laboral y el empleo informal, muy extendidos en el NOA.
- El debate sobre una posible reforma laboral, que exige escuchar a los trabajadores y priorizar a los más vulnerables.
- El aumento de enfermedades de transmisión sexual, que demanda una respuesta pastoral basada en la prevención, la educación y la misericordia.
Extractivismo y derechos de las comunidades
Las actividades extractivas generan tensiones entre desarrollo económico, cuidado ambiental y derechos de pueblos originarios y comunidades rurales. La Iglesia propone escuchar, discernir y promover modelos de desarrollo sostenibles, desde una ecología integral.
Memoria, fe y compromiso
En este tiempo, la Iglesia del NOA celebra:
- Los 200 años del nacimiento del beato Mamerto Esquiú.
- Los 50 años del martirio de los beatos riojanos.
Su testimonio ilumina el presente y anima a seguir siendo sal y luz, llevando esperanza concreta a una región herida, pero viva.








