
Mientras otras ciudades avanzan hacia la modernización, en la provincia se debate entre la tradición y la necesidad de erradicar la tracción a sangre.
Tucumán sigue siendo una de las pocas y últimas provincias donde la tracción a sangre como medio de trabajo aún existe en áreas urbanas. En otras palabras, el Gran Tucumán es la única gran metrópolis argentina donde hoy circulan carros tirados por caballos en calles y avenidas, céntricas y periféricas, e incluso por rutas provinciales y nacionales.
Las grandes ciudades, como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza o Mar del Plata, hicieron esta transformación hace muchos años, pero otras, más similares a la idiosincrasia tucumana, como Salta, comenzaron esta reconversión hace no tanto, desde hace unos dos a tres años. Hoy en las calles del área metropolitana salteña (Gran Salta) no se ven carros tirados por caballos.
Según un relevamiento realizado por un equipo del concejal Carlos Ale (Partido por la Justicia Social), circulan unos 400 carros por la capital y algunos barrios limítrofes de otros municipios, como Las Talitas y Tafí Viejo. Ale es autor de una ordenanza aprobada en agosto de 2024, orientada a reconvertir este medio de movilidad, pero no fue promulgada por la intendenta Rossana Chahla.
Según otro relevamiento, tampoco científico, motorizado por el legislador Hugo Ledesma, del bloque unipersonal “Lealtad Peronista”, aliado al justicialismo pero escindido de la bancada oficialista, transitan por el Gran Tucumán más de 1.500 carros traccionados por caballos.
Ledesma es autor de la ley que prohíbe el uso de animales como medios de carga en toda la provincia, excepto vehículos oficiales de las fuerzas de seguridad, y aquellos de carácter histórico o folclórico, como los sulkys en Simoca, o los carros en ámbitos rurales.
Esta ley (9.810) fue aprobada por 48 votos y una abstención en abril de 2024 y promulgada por el gobernador Osvaldo Jaldo el 23 de octubre pasado, por lo que comenzará a regir ese mismo día del año en curso, dentro de siete meses.
Las cifras van cayendo
“El último recuento más o menos serio que se hizo fue en 2014 y decía que había unos 12.000 carros tirados por caballos en toda la provincia, pero ese número va disminuyendo cada año y hoy no sabemos cuántos son exactamente”, detalló Merry Anastasio, coordinadora en Tucumán del Movimiento de Trabajadores Excluidos (el MTE que conduce a nivel nacional Juan Grabois).

Anastasio precisó que la merma de carros es significativa en zonas como por ejemplo Villa 9 de Julio, en la capital. El concejal Ale opinó que esta reducción se debe principalmente al avance de la urbanización, que va restando espacios descampados necesarios para los caballos.
Ledesma, por su parte, agregó que esto lleva a que haya personas que se vean obligadas a tener sus caballos en el fondo de la casa, lo que representa un alto riesgo para la salud, porque un animal de ese porte en un espacio tan reducido es muy contaminante. Y a veces son más de un caballo.

Pese a que la prohibición no fue acompañada por el Ejecutivo municipal, la ley provincial aprobada abarca a todo el territorio, y existe además otra reglamentación de la Ley Nacional de Tránsito, que prohíbe la tracción a sangre en avenidas, rutas y autopistas, y en áreas urbanizadas en general, aunque deja abierta la posibilidad de que cada jurisdicción regule sus propias normas en la circulación interna.
Denuncia: la basura bajo la alfombra
“Con esta prohibición quieren esconder la basura bajo la alfombra, porque está hecha por funcionarios sin territorio, sin calle”, opinó Merry Anastacio, del MTE. “Se decide todo desde arriba y no le preguntan a la gente qué necesita y qué es lo que quiere hacer. Muchos recuperadores urbanos eligen hacer lo que hacen, no es por obligación”, agregó. Dijo que en la capital había 700 recuperadores en 2015, de a pie o en carros, pero estimó que por la situación económica hoy deben ser muchos más.