
El Gobierno argentino declaró al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) como organización terrorista y dispuso su incorporación al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), informó hoy la Oficina del Presidente en una declaración oficial.
El comunicado difundido por la Casa Rosada señala que “el Gobierno Nacional ha declarado al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) como organización terrorista”, en línea con los compromisos asumidos por la Argentina en materia de lucha contra el terrorismo y su financiamiento.
De acuerdo con el documento, el CJNG surge formalmente en julio de 2010 tras escindirse del Cártel de Sinaloa. En la última década se consolidó como una de las organizaciones del narcotráfico más poderosas del mundo, con presencia en México, operaciones en Estados Unidos y expansión en al menos 40 países, incluida la República Argentina.

El Gobierno dispuso la inclusión del CJNG en el registro estatal, en el marco de los compromisos internacionales asumidos por la República Argentina y en cumplimiento de la normativa nacional vigente. La incorporación al RePET, dependiente del Ministerio de Justicia, responde a la estrategia para combatir el terrorismo y su financiamiento.
La medida fue adoptada en coordinación entre la Cancillería, el Ministerio de Seguridad, el Ministerio de Justicia y la Secretaría de Inteligencia de Estado, sobre la base de informes oficiales que acreditan actividades ilícitas de carácter transnacional y vínculos con otras organizaciones terroristas.
La inscripción en el RePET habilita la aplicación de sanciones financieras y restricciones operativas orientadas a limitar la capacidad de acción de estas organizaciones criminales y sus miembros, y protege al sistema financiero argentino de ser utilizado con fines ilícitos.
El comunicado también resalta el impacto de la medida en la cooperación internacional: refuerza los mecanismos de seguridad y justicia, en coordinación con países que ya han designado al Cártel de Jalisco como organización terrorista.
En el cierre, la Oficina del Presidente incorpora una definición política del jefe de Estado. Javier Milei reafirma su compromiso con la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo, y sostiene la convicción de reconocer a los terroristas por lo que son. El texto menciona como antecedentes decisiones similares respecto de Hamas, el Cártel de los Soles, la Hermandad Musulmana y la Fuerza Quds iraní.
Qué es el CJNG
El Cártel de Jalisco Nueva Generación es una organización criminal surgida a comienzos de la década de 2010 en México, en un contexto de fragmentación de los grandes carteles históricos. Su origen está vinculado a una escisión del Cártel de Sinaloa y de estructuras previas como el Cártel del Milenio, durante una etapa de reconfiguración del mapa del narcotráfico mexicano.
En poco más de una década, el CJNG pasó de ser una estructura regional a consolidarse como una red criminal de alcance global. Su expansión se apoyó en el tráfico de drogas —especialmente metanfetaminas y fentanilo—, el control de rutas estratégicas y una estrategia de alianzas con organizaciones locales en distintos países. Ese crecimiento le permitió establecer presencia en América, Europa, Asia y Oceanía, tanto en mercados de consumo como en circuitos de distribución.
La organización combina centralización en la conducción con una estructura descentralizada en el territorio. Opera a través de células con distintos grados de autonomía, lo que facilita sostener actividades en múltiples regiones de manera simultánea y adaptarse frente a operativos de fuerzas de seguridad o cambios en el liderazgo.
Durante más de una década, el grupo estuvo conducido por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, considerado uno de los narcotraficantes más buscados de México y Estados Unidos. Bajo su liderazgo, el cártel amplió su diversificación: además del narcotráfico, se lo vincula con extorsión, secuestro, tráfico de migrantes, robo de combustibles y lavado de dinero.
El CJNG se distingue por su capacidad operativa y su nivel de violencia. Fue señalado en distintos momentos por ataques directos contra fuerzas de seguridad, uso de armamento pesado y despliegue de tácticas coordinadas en México. Esa combinación de expansión territorial, diversificación económica y capacidad militar lo ubica entre las organizaciones criminales más relevantes a nivel internacional.
La muerte de Oseguera Cervantes, el 22 de febrero pasado, en un operativo en México —dato consignado en el comunicado oficial—, abrió un escenario de transición interna. Sin embargo, la estructura del CJNG permite que continúe operando a través de sus distintas células y redes de apoyo.

La inclusión del CJNG en el RePET implica su incorporación a un esquema normativo que en la Argentina se utiliza para identificar y monitorear a personas y entidades vinculadas con el terrorismo y su financiamiento.
El registro, dependiente del Ministerio de Justicia, habilita la aplicación de medidas financieras y operativas, como el congelamiento de activos, restricciones en transacciones y seguimiento de movimientos vinculados a las organizaciones incluidas.
Aunque el comunicado oficial no detalla casos concretos en el país, menciona la presencia del CJNG en la Argentina dentro de su descripción global, en línea con informes internacionales que señalan la expansión de redes de narcotráfico hacia América del Sur.
La decisión se apoya en la premisa de que organizaciones criminales con capacidad transnacional y estructuras complejas pueden ser encuadradas dentro de la categoría de terrorismo, especialmente en lo que refiere a su financiamiento y capacidad de operar a escala global.
Antecedentes recientes
La declaración del CJNG como organización terrorista se suma a una serie de decisiones adoptadas por el Gobierno en los primeros meses de 2026.
El 14 de enero, la administración de Javier Milei declaró como organización terrorista a la Hermandad Musulmana. En ese comunicado se sostuvo que la medida buscaba fortalecer los mecanismos de prevención y sanción del terrorismo, y se indicó la presencia de esa organización en Egipto, Líbano y Jordania.
En esa ocasión, el texto también mencionó vínculos con otras organizaciones consideradas terroristas y planteó la necesidad de reforzar los instrumentos legales para impedir su financiamiento o eventual actividad en el país.
El 17 de enero, el Gobierno avanzó con la inclusión de la Fuerza Quds, brazo externo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, en el listado de organizaciones terroristas.
En ese comunicado, el Ejecutivo definió a la Fuerza Quds como una estructura dedicada al entrenamiento y la ejecución de operaciones en el exterior, y la vinculó con los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, dos de los principales ataques terroristas registrados en la Argentina.
Ambas decisiones fueron mencionadas en el comunicado difundido este miércoles, en el que el presidente Milei retoma esa línea y enumera a esas organizaciones junto con Hamas y el Cártel de los Soles como antecedentes de la política adoptada por su gobierno.
Un cambio en el alcance de la categoría
La incorporación del CJNG introduce una novedad en ese esquema: se trata de una organización narcocriminal, no de un grupo de base política, religiosa o ideológica.
El comunicado oficial fundamenta la decisión en el carácter transnacional de sus actividades y sus vínculos con otras organizaciones, lo que habilita su inclusión dentro del marco normativo que regula el financiamiento del terrorismo.
En los últimos años, distintos países avanzaron en la discusión sobre la posibilidad de encuadrar a ciertos grupos del crimen organizado en esa categoría, en función de su capacidad de violencia, estructura y su impacto en la seguridad internacional.
El CJNG aparece en ese debate como uno de los casos más representativos. Su crecimiento acelerado, presencia en decenas de países y capacidad operativa lo convirtieron en un actor central del narcotráfico global.
La decisión del Gobierno argentino se inscribe en ese contexto y amplía el alcance del registro oficial hacia organizaciones que, aun no siendo tradicionales grupos terroristas, comparten características vinculadas a la violencia organizada, la expansión transnacional y el financiamiento ilícito.
En ese marco, la medida formaliza la inclusión del CJNG en el sistema de monitoreo estatal y lo ubica dentro de un esquema que hasta ahora se había aplicado principalmente a organizaciones de otra naturaleza, redefiniendo los criterios utilizados para clasificar amenazas a la seguridad.






