Fuerza Patria encara la última semana de campaña en PBA: optimismo moderado y el interrogante del caso Spagnuolo

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El gobernador junto a Galmarini y Katopodis, los principales candidatos peronistas de la Primera sección electoral

El peronismo afronta la última semana de campaña de una elección que será clave para absorber el rechazo que exista respecto a la figura de Javier Milei y para saber dónde está posicionada la fuerza política de cara a la elección nacional del 26 de octubre. Además, será importante para el futuro de Axel Kicillof. Su liderazgo, sus aspiraciones presidenciales y la reorganización del PJ en la provincia de Buenos Aires.

En varias terminales de Fuerza Patria hay una expectativa positiva respecto a los resultados. Creen que pueden ganar la elección en términos generales. Es decir, sacar la mayor cantidad de votos en toda la provincia. Pero asumen que, sección por sección, la competencia será durísima. Y que pueden sacar una menor cantidad de legisladores que La Libertad Avanza (LLA). Proyecciones que varían según el convulsionado contexto político que se está viviendo.

Hay un consenso generalizado sobre que el triunfo más contundente del PJ será en la tercera sección electoral, donde están las localidades más pobladas del conurbano, como La Matanza, Lomas de Zamora, Berazategui, Quilmes, Avellaneda y Almirante Brown. “Vamos a sacar entre 12 y 14 puntos de distancia”, aseguró un intendente influyente de la sección. Hay confianza ciega.

Para que esa diferencia sea amplia y para blindar sus municipios, varios intendentes decidieron encabezar la boleta de concejales. Es el caso de Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada), Juan José Mussi (Berazategui), Fabián Cagliardi (Berisso), Andrés Watson (Florencio Varela) y Fernando Espinoza (La Matanza). Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Mayra Mendoza (Quilmes), son candidatos a diputados provinciales. La vicegobernadora, Verónica Magario, es la cabeza de la lista legislativa.

Las candidaturas testimoniales son una estrategia del peronismo para una elección complicada y ajustada

La mayoría de ellos blanqueó en el camino de campaña que sus candidaturas son testimoniales. Que no asumirán y que sólo lo hacen para identificar el proyecto político con caras bien reconocibles para la gente. La decisión generó polémica y le dio un tema a la oposición, aunque la vertiginosa agenda nacional se lo fue devorando a toda velocidad.

El peronismo bonaerense juega fuerte en la elección seccional. Caras y nombres propios con peso en las localidades. Cada uno hizo campaña en su distrito. Los cercanos a Kicillof, compartieron actividades y recorridas con él. Los que están en el mundo cristinista, hicieron campaña al lado de Máximo Kirchner. Cada cual por su lado. Hubo un puñado de actos en conjunto y nada más. Hay unidad sin demasiada sobreactuación. Es la foto innegable del presente.

Para Fuerza Patria es fundamental ganar la tercera sección por un amplio margen sobre el candidato libertario. Porque esa cantidad de votos les permitirá compensar la derrota segura en el interior de la provincia y el mano a mano parejo que tendrán en la primera sección, la más poblada del territorio bonaerense.

Allí, según marcan varias encuestas, el PJ corre de atrás, pero le achicó la distancia a Diego Valenzuela, el intendente de Tres de Febrero y candidato libertario. Para el oficialismo provincial es muy importante hacer una buena elección en la Primera para poder lograr un triunfo en la general. “Si no ganamos, tenemos que perder por poco”, se sinceró un intendente de la sección.

Kicillof junto a García y Tignanelli, dos exponentes del cristinismo con los que tuvo enfrentados durante el último año de interna a cielo abierto (@Kicillofok)

Lo importante para el espacio es estar cerca de los 38 puntos, que les permitiría conservar los cuatro senadores que tienen actualmente. Por eso, si el objetivo de máxima es ganar, el de mínima es que la distancia de una derrota sea chica. Los dirigentes peronistas de la Primera reconocen que la candidatura del intendente de Tigre, Julio Zamora, en la boleta de Somos Buenos Aires, muy posiblemente concentre los puntos que le falten a Fuerza Patria para ganar la elección seccional.

La incapacidad para llegar a un acuerdo con un jefe comunal que formaba parte del esquema hasta hace unos pocos meses, puede generarle un dolor de cabeza fuerte al PJ Bonaerense. Porque en una elección tan pareja, cada punto vale oro.

En esa sección clave, el cierre de campaña será el martes 2 en el Centro Miguelete de San Martín, donde Kicillof y Katopodis van a conmemorar el Día de la Industria Habrá presencia de empresarios industriales y PyMEs, dirigentes de diferentes cámaras, sindicatos, rectores de universidades, INTI, INTA y el CONICET. Apuestan a mostrar el mayor contraste posible con la gestión libertaria.

Además de en las dos secciones más pobladas de la provincia, la expectativa está puesta en la segunda y cuarta sección. El interior. Allí las candidaturas de Manuel Passaglia (Hechos) y Pablo Petrecca (Somos Buenos Aires), respectivamente, absorben votos anti K y le abren una vía del medio al peronismo para que pueda competir por el primer lugar. Es una oportunidad inigualable para el PJ, en distritos muy adversos para la fuerza política. La división del campo opositor juega a favor del peronismo, pero no le garantiza el triunfo de antemano.

En el oficialismo bonaerense hacen cuentas y se mantienen expectantes sobre el resultado electoral. Creen que puede ser una elección ganable y que el escándalo de Diego Spagnuolo, los audios, las presuntas coimas y la Agencia Nacional de Discapacidad puede terminar teniendo un impacto inesperado y trascendente en la elección. Más allá de lo que marquen las encuestas en los días previos, si el malestar por los presuntos hechos de corrupción influyen en el escenario electoral, recién se sabrá el domingo de la próxima semana cuando se empiecen a contar los votos.

Máximo Kirchner cuestionó a Kicillof en un acto en Quilmes y reavivó la interna peronista

La percepción negativa sobre los hechos puede aumentar el ausentismo y eso, indirectamente, beneficia al peronismo. Los votos descontentos de Milei no se trasladan directamente al PJ. No hay cambios tan bruscos. En eso coinciden la mayoría de los consultores importantes del país. Pero, tal vez, según proyectan, esos votantes no aparezcan el día de la elección como señal de rechazo a la actualidad de la gestión libertaria.

En el peronismo manejan los posibles resultados con cautela. Pero hay un leve crecimiento del optimismo, íntegramente vinculado a los traspiés del gobierno nacional. En Fuerza Patria la falta de una unidad granítica y un proyecto cohesionado intenta ser subsanado con los errores ajenos. Es lo que hay. Así lo sienten puertas adentro en el justicialismo.

La armonía interna que predominó en la campaña, se rompió durante algunas horas por las declaraciones de Máximo Kirchner en un acto en Quilmes. Fue en un acto de la semana pasada, cuando apuntó contra Kicillof por los recursos asignados a La Plata, donde gestiona un intendente cercano, en detrimento de los que recibe la camporista Mayra Mendoza en la localidad que gobierna. Fue tan desafortunado el momento de la crítica – en el medio de la campaña electoral – que en el corazón de La Cámpora terminaron aceptando que las expresiones de Kirchner fueron un error.

Para los días que quedan de campaña, tal como adelantó Infobae, Kicillof se inclinará por actos chicos y recorridas. Cuerpo a cuerpo. Nada de encuentros grandes y plagados de militantes. La campaña se cerrará con un estilo diferente al que suele usar el peronismo. Ya de por sí, la campaña no tuvo que ver con la normalidad histórica. Estuvo muy disociada entre las partes que conforman la coalición. Con una mira, no tan telescópica, fueron visibles las grietas internas que no se pueden subsanar.

Kicillof junto al intendente de La Plata, Julio Alak, y el candidato a primer diputado bonaerense de Fuerza Patria, Jorge Taiana (@Kicillofok)

Sin embargo, quedan en la historia efímera algunas imágenes de la convergencia de sectores enfrentados. El jueves, por ejemplo, Kicillof participó de un acto en el sindicato de bancarios, que conduce Sergio Palazzo, y compartió la actividad con Teresa García y Facundo Tignanelli, dos de las voces pesadas del cristinismo en la Legislatura bonaerense. Dos nombres que estuvieron en la trinchera del debate público entre el sector de CFK y el de Kicillof.

El peronismo necesita ganar la elección de septiembre para tener expectativas en octubre. De la mano de un eventual triunfo, va la continuidad de la tregua interna y la profundización de la polarización, conveniente para el espacio político en términos electorales. En cambio, una derrota impactaría de lleno en la línea de flotación de Fuerza Patria en la provincia y empujaría a la superficie los reproches del pasado reciente sobre la estrategia electoral, el desdoblamiento y la forma de encarar la campaña. Las diferencias y los rencores solo están escondidos debajo de la alfombra.

El resultado del domingo 7 de septiembre marcará el camino electoral del peronismo, pero también pondrá blanco sobre negro en lo que respecta a la percepción que tiene la sociedad sobre el gobierno de Milei. Una encuesta anticipada de lo que puede suceder en octubre.

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