
Hace cinco años que la concesión para el mantenimiento y dragado de la Hidrovía está vencida y solo se mantiene por prórrogas del contrato negociado en los albores de 1995. Eso está a punto de cambiar en los próximos días, ya que el Gobierno tiene la certeza de que, esta vez, el proceso está encaminado: el viernes 27 de febrero vencerá el plazo para la presentación de ofertas de las empresas interesadas en ganar la licitación para proceder luego a la primera de las tres apertura de sobres que decidirán un ganador.
Así lo establece la Resolución 67/2025 firmada por Iñaki Arreseygor, titular de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), que dio inicio al llamado de licitación internacional para la modernización, ampliación, operación y mantenimiento del sistema de señalización y tareas de dragado, redragado y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal por los próximos 30 años.
El Gobierno estima que las inversiones que se desarrollarán por esas tareas orillan los USD 10.000 millones de dólares. Y es que la licitación de la Hidrovía es una de las más sensibles en términos de infraestructura estratégica. Se trata de una de las mayores rutas fluviales del mundo: por allí circula el 90% del comercio exterior argentino, paraguayo, boliviano, uruguayo y del sur de Brasil. Esto hace que sea un proceso de extremo interés para los sectores económicos que se mueven alrededor del transporte fluvial y de la logística portuaria.

Todos estos componentes han influido para que la licitación alrededor de la Hidrovía sea un escenario de tensiones entre diferentes actores de influencia. El Gobierno había hecho un primer intento por avanzar con el pliego, pero el día de la primera apertura de sobres solo se presentó una compañía, lo que llevó a que la Casa Rosada resolviera por declarar la nulidad del proceso y armar una nueva con mayor involucramiento de las empresas y cámaras del sector.
¿Por qué el Gobierno está confiado de este segundo intento? Por un lado, una altísima fuente afirma que esta vez hay un consenso total entre todos los actores. En los días previos a la primera apertura de sobres, diferentes entidades salieron a dar el visto bueno de cómo se había confeccionado el pliego. Algunos de ellos fueron la Bolsa de Comercio de Rosario, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA–CEC), la Cámara de Puertos Privados Comerciales y la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas, entre otros.
Para evitar cualquier ruido a lo largo de la confección de los aspectos técnicos del pliego, la ANPYN armó varias mesas de trabajo que contó con las empresas que navegan la Vía, productores exportadores e importadores, países limítrofes, gobiernos provinciales, cámaras empresarias y de trabajadores. Cuentan fuentes del sector que días antes del llamado a licitación, todas las compañías se reunieron con Arreseygor a marcar que estaban de acuerdo con las bases y condiciones del pliego.
En la ANPYN buscan remarcar que, a diferencia del primer proceso, se pidió una auditoría de las Naciones Unidas a cada etapa y mecanismo de la confección del pliego a los fines de “dar mayor transparencia”.
Así las cosas, el Gobierno está expectante de lo que vaya a suceder este viernes. Las empresas interesadas pueden ofertar hasta las 12.59 horas. El procedimiento operativo se hará en las oficinas de la ANPYN y no habrá un acto formal, aunque las compañías pueden llevar a sus representantes legales para auditar el proceso, que se hará por el sistema interno de la agencia.

La evaluación de las compañías se hará mediante tres etapas diferentes, en la cual se abrirá un sobre con un contenido diferente.
La primera apertura se hará minutos después del cierre de presentaciones. En ese sobre cada compañía arma una suerte de presentación de la compañía e informa qué capacidades tiene como para poder llevar a cabo las tareas que se piden para la Hidrovía. Una compañía puede tener la capacidad financiera, pero tal vez no los equipos o mecanismos técnicos que se requieren. Ahí habrá un primer filtro de las compañías que se consideran aptas y las que no. Esa evaluación durará cerca de dos semanas.
Se espera que para la mitad de marzo se inicie la segunda apertura de sobres. Allí, las compañías deben detallar qué antecedentes tiene en trabajos similares y cuál es su plan de trabajo para los requisitos que pide la ANPYN. Esta etapa será la más técnica y engorrosa de evaluar, debido a que son cientos de aspectos los que se ponen en juego y cada compañía ofrece un plan particular en cada traza de la Hidrovía. En función de todos los puntos, la Agencia tiene la obligación de establecer un orden de mérito que será fundamental para establecer quién tiene mayores posibilidades de ganar. Estos estudios llevarán algo más de un mes.
Si todo marcha de acuerdo a lo planificado, hacia mitad o fines de abril se debería proceder a la apertura del último sobre: el que contiene la oferta económica por todo el trabajo. Se prevé que la diferencia entre cotizaciones no variará en gran cuantía porque hay un esquema “de bandas” que las empresas dragadoras consensuaron: nadie debería irse por fuera de ese parámetro, ni por la máxima ni por la mínima. Está previsto que el ganador de la licitación se conozca en mayo.
¿Cómo se considera qué empresa es la más apta para ganar? En el Gobierno describen que lo más importante será el factor técnico. “Si vos hacés mal tu trabajo, la navegación corre riesgo de sufrir demoras. Que haya una buena planificación y capacidad técnica es fundamental para que la navegación sea eficiente”, describe una fuente inobjetable.
En rigor, lo que se hará es un cálculo polinómico que pondera los aspectos técnicos que la empresa detalló y el presupuesto final. “El primer sobre es una especie de filtro. El segundo sobre tiene un peso aproximado del 75 al 80 por ciento, mientras que el tercero está entre el 25 al 20 por ciento de consideración”, afirman.







