
“Cuando te están torturando o tenés un familiar secuestrado hace diez años, llega un momento en que el derecho internacional fracasa”, advirtió el asesor financiero y analista político Javier Timerman en diálogo con la periodista Mariel Di Lenarda por Radio Mitre, al analizar la intervención de Estados Unidos para detener a Nicolás Maduro y la persistente crisis en Venezuela.
Timerman, quien se define como simpatizante del Partido Demócrata estadounidense y asegura que votaría por Lula da Silva en Brasil, sorprendió al respaldar la estrategia de Donald Trump en este caso particular, señalando que “lo que está haciendo Trump es inteligente” y que la negociación con el régimen venezolano puede abrir la puerta a una transición política real.
Durante la entrevista, el especialista repasó el momento clave de las elecciones parlamentarias de 2015 en Venezuela, cuando la oposición se presentó unida y logró imponerse en los comicios. “El chavismo a duras penas aceptó y entregó el control del Parlamento. A partir de ese momento, la dictadura se puso mucho más dura y la oposición se dividió en mil pedazos”, recordó Timerman. Según su análisis, esa fragmentación opositora facilitó el endurecimiento del régimen, que consolidó su control sobre todas las instituciones del país. En ese proceso, el liderazgo opositor de María Corina Machado emergió recién mucho después, lo que, a criterio de Timerman, permitió al chavismo ganar tiempo y fortaleza.
El analista remarcó que, tras veinticinco años de chavismo, “la oposición solo tiene votos, pero no tiene control sobre muchas instituciones”. En ese contexto, justificó el giro de Trump y sus asesores: “Va a ser muy difícil que la oposición pueda encarar este proceso de cambio sin el peligro de que esto termine en una guerra civil o en un endurecimiento de la situación social y política. De alguna manera, lo que está haciendo Trump es decir: voy a trabajar con el régimen para llegar a esta transición, tal vez en un año, en dos”. Para Timerman, esa estrategia puede resultar más efectiva que entregar el poder de manera inmediata a los legítimos ganadores de elecciones.
Consultado sobre el rol de la comunidad internacional y la falta de resultados de las negociaciones multilaterales, Timerman fue tajante: “La cantidad de negociaciones que hubo… La Unión Europea trató de negociar, Noruega, República Dominicana, varias organizaciones multilaterales intentaron negociar entre el chavismo y la oposición. Nunca se pudo llegar a nada”. A esa frustración diplomática sumó su propia experiencia familiar: “Cuando te están torturando, cuando tenés un familiar preso hace diez años, cuando tu familia fue exiliada, llega un momento que el derecho internacional fracasa”. Timerman evocó además el recuerdo de la dictadura argentina y la sensación de desesperanza que vivió con su padre preso durante la última dictadura militar, para ilustrar la magnitud del desafío venezolano.
Sobre la legalidad de la intervención estadounidense y las acusaciones de narcoterrorismo contra Maduro, Timerman comparó el caso con el antecedente de la captura de Manuel Noriega en Panamá. “Ellos se van a basar jurídicamente en lo que pasó en Panamá, que fueron, agarraron un dictador que también estaba acusado de narcotraficante y no pasó nada en términos legales dentro de Estados Unidos, ni siquiera con el tema de que no fue aprobado por el Congreso americano”, argumentó. Consideró, no obstante, que la comunidad internacional reaccionaría de manera diferente si Washington intentara replicar la intervención en otros países de la región como México o Colombia.
En el plano económico, Timerman describió la devastación del mercado financiero venezolano y el impacto de las sanciones: “El mercado de capitales venezolano era muy desarrollado, había muchas operaciones financieras. Todo eso fue desapareciendo más a partir del primer gobierno de Trump, cuando impusieron sanciones. Yo, como americano, no puedo hacer ningún tipo de negocios en Venezuela, está prohibido”. Explicó que solo algunas empresas petroleras podían operar bajo exenciones del Departamento del Tesoro, pero el resto de la actividad económica quedó destruida: “La bolsa venezolana opera nueve cien mil dólares por día. Estamos hablando de la nada misma. Se destruyó toda la capacidad financiera, industrial, económica de un país”.
La discusión incluyó una comparación con el plan Marshall, a propósito de la propuesta de Trump de usar los recursos del petróleo venezolano para comprar productos estadounidenses. Timerman diferenció ambos contextos, subrayando que el plan Marshall se implementó sobre una Europa con instituciones democráticas ya restablecidas y con el objetivo de evitar el avance del comunismo. En el caso venezolano, interpretó la movida estadounidense como parte de una disputa geopolítica con China y Rusia, más que como una política destinada a ayudar exclusivamente a Venezuela: “En este hemisferio gobierno yo, chinos, rusos, váyanse para otro lado”.
Por último, Timerman relató la presión de la comunidad venezolana exiliada por un traspaso inmediato del poder a María Corina Machado y reconoció que muchas de las declaraciones de Trump sobre el control del petróleo resultan chocantes. Sin embargo, insistió en que existe una oportunidad de cambio en Venezuela y que, ante el fracaso de las vías diplomáticas tradicionales, la negociación con el régimen podría ser el único camino posible para desmontar veinticinco años de chavismo.







