
“No puedo salir de mi casa. Temo por mi vida, temo por la vida de mi familia”. La voz se le quiebra a Gustavo Ferreyra cuando relata a Infobae cómo está luego del feroz ataque que recibió el 20 de enero adentro de la empresa Urbasur por parte de una patota de 10 o 12 personas liderada por José “Teta” Garnica, secretario de la rama de recolección de residuos del Sindicato de Camioneros y dirigente de confianza de Hugo Moyano.
Según denunció a Infobae este ex delegado, la empresa despidió con justa causa a 5 empleados alineados con Garnica que participaron de la paliza a Ferreyra, identificados en las filmaciones de las cámaras instaladas en el establecimiento, pero pocos días después “los volvieron a tomar y sólo les aplicaron suspensiones”. Por eso dijo estar “indignado” y señaló: “Ahora tengo que volver a trabajar y convivir con la gente que me pegó”.
“Hago responsable a la empresa y al sindicato por lo que me pase” , advirtió Ferreyra, que destacó: “A mí me pega un dirigente de la comisión directiva del Sindicato de Camioneros que ya tiene no sé cuántas causas adentro de Urbasur, una empresa líder internacional, pero hoy sigo siendo el más perjudicado. Me siguen golpeando. Voy a tener que ir a un psicólogo o a alguien que me ayude porque no puedo salir de mi casa”.
Mientras, Pablo Moyano recibió la semana pasada a Ferreyra y le expresó su solidaridad ante la agresión recibida, en una inesperada muestra de cómo este episodio se convirtió en parte de la interna de Camioneros: el ex cotitular de la CGT está peleado con su padre y por eso, a la vez, es un enemigo de Garnica.
Acerca de este encuentro, Ferreyra afirmó que Hugo Moyano nunca lo llamó por el ataque de su dirigente de confianza y que se había reunido con su hijo Pablo porque lo citó en la sede del Club Deportivo Camioneros, que preside: “Le conté lo que pasó, nos sacamos una foto y me dijo que contara con él porque este muchacho (por Garnica) está desprestigiando a la organización. No me meto en ninguna interna. Me llamó un dirigente para escucharme y yo le conté lo que había pasado”.
Como anticipó Infobae, Garnica lideró el ataque de unas 10 o 12 personas contra Ferreyra en las instalaciones de Urbasur con golpes de puño y un palo de escobillón de recolector de residuos, que dejaron al agredido con posible desprendimiento de retina de su ojo izquierdo, golpes en todo el cuerpo y la pérdida de una muela.
En un video, el agredido brindó detalles sobre el episodio y puntualizó: “Me salvé y estoy vivo de milagro porque me intentaron matar adentro de la empresa”.

Ferreyra es un ex delegado de la empresa que estaba enfrentado con Garnica: éste lo acusa de haber “celebrado” en las redes la muerte de su segundo, Rubén Parolini, referente de Urbasur en la rama de recolección de residuos. El acusado se justificó ante Infobae: “Lo que le pasó se lo tenía merecido. Después que acuse, tiene que demostrar ahora lo que está diciendo”.
“Pero entonces usted admite que le pegaron”, le indicó este medio. “No, no estoy admitiendo -contestó Garnica-. Hubo una trifulca, pero después no vas a escuchar si le pegué, le pegaron, si me intentaron pegar o pegué. No, eso no. Eso que lo dirima la justicia después”.
Además, el dirigente de Camioneros resaltó: “(Ferreyra) Ya viene sumando puntos y hace rato que le quieren pegar. Yo los vengo parando a los pibes. Pero hace 38 años que estoy en este trabajo y cuando te cagan a palos o me cagan a palos o nos agarramos a piñas, muere en el galpón, loco, muere en el galpón. Ya no hay códigos».

Tras la denuncia policial, la agresión es investigada por la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas Nº 35 de la Ciudad de Buenos Aires, que, según fuentes judiciales, está “recabando información de testigos para dilucidar los responsable de los hechos denunciados” y “por el momento se han tomado alrededor de 6 declaraciones testimoniales, Ferreyra se constituyó como querellante y están acreditadas las lesiones graves y las amenazas que surgen de las filmaciones del episodio”.
“En el incidente hay alrededor de 20 personas involucradas, pero sólo hay 6 identificados -añadieron las fuentes-. Por eso la empresa tomó la decisión de despedir a varias de las personas involucradas, pero no tenemos los nombres ni la cantidad exacta”.
En la justicia porteña sostuvieron que la imputación es por lesiones en riña y amenazas, pero que luego de los informes médicos podría cambiar a “una calificación mayor” (se habla de tentativa de homicidio).

En Urbasur, mientras, no hablaron de despidos de los agresores de Ferreyra: “Hasta el momento las acciones llevadas a cabo son suspensiones preventivas con apercibimiento de posible despido del personal involucrado habida cuenta de que, en razón de lo que marca la Ley de Asociaciones Sindicales respecto de los fueros, no se pueden tomar medidas definitivas”, sostuvo Andrés Martín, abogado de la empresa.
“No obstante si la justicia resuelve sobre las responsabilidades y sobre la exclusión de tutela sindical, se procederá en consecuencia”, agregó.
El abogado aseguró que hay 6 empleados involucrados en la paliza a Ferreyra, pero no confirmó si todos tienen fueros sindicales que los protejan: “No puedo dar mayores precisiones por el momento”, dijo. Según Martín, “todo lo que estamos haciendo es para proteger a la gente, la empresa y el servicio público a nuestro cargo”.

Ferreyra tiene una versión distinta: dijo que una abogada de la empresa le “confirmó” los despidos de sus atacantes: “Me dijo que me quedara tranquilo, que la empresa me está cuidando y está haciendo todo lo que corresponde porque hizo la denuncia penal. De hecho, la abogada estaba contenta porque la dejaron actuar como se debería. Pero hoy ya no me atienden el teléfono porque saben que volvieron todo para atrás”.
“Estoy a las lágrimas y ellos (por sus agresores) están festejando en la empresa, festejan que los reincorporaron. ‘Ganamos gracias a Teta y a Hugo (Moyano)’, dicen. O sea, ahora ya no es como dice la ley que al te pega lo echan. Ellos me pegaron y están trabajando. Esto marca un precedente -advirtió-. Sólo el día en que maten a uno esto va a cambiar. Me están mandando al matadero”.







