Críticas directas a importantes integrantes del kirchnerismo, al empresariado nacional y una mención implícita hacia Victoria Villarruel. El presidente Javier Milei utilizó su discurso ante la Asamblea Legislativa para ratificarlos como enemigos de su administración, acusándolos de querer desestabilizar el Gobierno o de entorpecer los cambios estructurales que impulsa su gestión.
Se trataba de un aspecto que en la Casa Rosada avisaban que iba a ser nodal en la alocución del Presidente. En definitiva, Milei utilizó las diferentes controversias que tuvo en el último tiempo para marcar a los enemigos de la gestión libertaria. “El principio de revelación solo nos muestra quiénes son los enemigos de los argentinos”, afirmó, como uno de los casos que quiso ejemplificar, cuando se refirió a las medidas para barrer con las políticas proteccionistas.
Durante los primeros 45 minutos de su alocución, Milei solo se enfrentó con los legisladores nacionales del kirchnerismo y de la Izquierda, provocándose mutuamente con acusaciones, chicanas y gritos. “Me encanta domarlos, kukas. ¡Me encanta verlos llorar!”, dijo el libertario en uno de sus apartados.
Sin embargo, eso quedó más para el apartado de las perlitas con respecto a otras lecturas posteriores que esgrimió. Hacia la mitad de su discurso, Milei acusó a sectores de la política y el empresariado de haber conspirado contra la sostenibilidad de la administración nacional. En particular, denunció que durante el año pasado fue víctima de un plan para desestabilizar la economía y comprometer la marcha del rumbo del Gobierno.
“No podemos hacer una verdadera descripción del estado de la Nación, sin primero abordar las zozobras generadas por un sector de la política, sus socios empresarios y mediáticos que se resisten al cambio y que durante el año pasado hicieron todo lo posible para derrocar a este Gobierno. Y les salió mal”, remarcó el Presidente en la mitad de su discurso, al cual denominó “La moral como política de Estado”.
Milei afirmó que después del 2024 y entrado el año de las elecciones legislativas, la oposición estuvo “dispuesta a todo con tal de volver al Poder”. “Al haber logrado salir de la tormenta del primer año, las condiciones estaban para que Argentina pudiera crecer enormemente. Sin embargo, la oposición estaba dispuesta a todo con tal de volver al poder”.

Para explicar los diferentes sucesos que describió como “golpistas”, el jefe de Estado dijo que una primera muestra se dio en marzo del año pasado cuando hubo preocupantes movimientos financieros previo a la salida del cepo y la renegociación con el Fondo Monetario Internacional. También marcó que en mayo, una vez que La Libertad Avanza ganó las elecciones porteñas y la inflación mensual llegó a 1,5 %, se comenzó a digitar “un ataque de la oposición y propios, digamos, junto a empresarios que lo hacían con tal de abrazar el Sillón de Rivadavia”.
¿Fue casual que en ese momento, el paneo de la transmisión solo mostrara a Milei y, atrás suyo, a Victoria Villarruel? “No fue casual. Y si lo fue, comptibiliza perfectamente con lo que piensa el Presidente”, marcó un miembro de la Casa Rosada. Otro opinó en el mismo sentido y validó que el “propios” iba direccionado para ella.
Para abonar la lectura de las conspiraciones, el Presidente fue concreto en acusar al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, y a la senadora del bloque Justicialista, María Florencia López, por haber hecho declaraciones en las que consideraban necesario que Milei no termine el mandato. El jefe provincial dijo días atrás “no puede llegar hasta el 10 de diciembre del 2027”, mientras que la legisladora riojana había afirmado que al oficialismo “no le van a alcanzar los helicópteros para fugarse”.
Quintela fue denunciado por el fiscal Carlos Stornelli la semana pasada y Milei pidió en vivo que la Justicia avance contra quienes buscan destituirlo. Justo en ese momento, la transmisión ponchó a los tres ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti.
“Con todo eso [en 2025], ahí subió el Riesgo País, nunca mejor dicho que riesgo kuka. Esto derivó en una caída de la demanda de peso, la actividad se frenó. La aventura golpista del kirchnerismo el año pasado no fue gratis. Acorde a nuestras estimaciones se perdieron dos puntos y medio de crecimiento, es decir, unos 25.000 millones de dólares de PBI“, informó.
Pese a todo, marcó que la fortaleza legislativa que tiene en ambas cámaras (el Gobierno tiene la capacidad de bloquear cualquier intento de juicio político por el crecimiento que tuvo en sus bloques) hace que el Gobierno pueda “hacerle frente a cualquier golpe político que quieran llevar adelante los agentes del antiguo régimen”.

Además de apuntar a sectores políticos, Milei se enfocó en la crítica de ciertos empresarios para buscar ponderar sus avances en materia de apertura económica. Sobre este caso, Milei hizo una referencia implícita de Paolo Rocca (Techint), Javier Madanes Quintanilla (Fate y Aluar) y Roberto Méndez (Neumen). A varios de ellos, según confirmaciones que pudo obtener Infobae de la Quinta de Olivos, los trata frecuentemente de “golpistas”.
“No sorprende que haya personas siniestras, y algunos de ellos golpistas, que en nombre de la defensa de la industria nacional, bajo la pátina de un nacionalismo de pacotilla, defiendan el proteccionismo y el control de capitales, con su consecuente brecha cambiaria. Esto es, abrazar la bandera argentina con la única intención de robar a los argentinos de bien”, asestó.
Más que en otras partes del discurso, Milei utilizó la consigna de su disertación (“La moral como política de Estado”) para indicar que moralmente el proteccionismo “está mal”. “La protección, la prebenda y la corrupción están mal. Restringir el comercio está mal. Eso constituye un robo y el hecho de que sea legal no hace que sea legítimo. Solo pierden los ineficientes y los delincuentes. Salvo por este grupo de poder [los empresarios apuntados], todos ganan”.
“¿Acaso les parece bien pagar los neumáticos el triple de caro contra la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle mientras se negocia la protección para el sector del aluminio? ¿Acaso les parece bien pagar una remera básica USD 50 cuando la importada cuesta USD 5?”, se preguntó, metiendo en la discusión al sector textil. Y agregó: “Cuando abrís la economía el bienestar aumenta. Ganan 48 millones de argentinos y pierden unos pocos: los empresarios que son ineficientes y los políticos corruptos”.
Milei se cuidó de no mencionar ni positiva ni negativamente a gobernadores, así como bloques aliados y circunstanciales, en ningún momento de su discurso. Tampoco hizo alusión a los sindicados ni a los periodistas mismos.
En cambio, enfocó su ida y vuelta con los legisladores kirchneristas, Milei protagonizó acusaciones directas y otras sarcásticas, haciendo especial énfasis en Cristina Kirchner, a quien acusó sin nombrarla y afirmó: “Y va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia”.
En la segunda mitad de la intervención, Milei profundizó en críticas hacia la gestión laboral y social de gobiernos anteriores, sostuvo que “el 30 % de los trabajadores formales eran pobres” al finalizar el mandato anterior y denunció la existencia de intermediación en programas sociales para “robar a la gente”, frase que acompañó con la acusación: “Ustedes escondían detrás de las causas justas a un montón de delincuentes para que de esa manera después no les toquen los robos, manga de delincuentes”.
Además de sus continuos desafíos y alusiones a “campeones de los derechos de los trabajadores” y a la supuesta “justicia social” como un “robo”, el mandatario utilizó referencias personales y sarcasmo durante el debate, llegando a referirse a la bancada opositora como “fascistas, manga de chorros y mentirosos” y sostuvo: “A la mitad de los trabajadores los dejaron sin ningún tipo de derecho”.
Durante la exposición, el recinto reaccionaba con aplausos, gritos y risas, mientras el presidente elevaba el tono frente a interrupciones y cuestionamientos, reiterando: “Me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar y a la gran mayoría les encanta verlos llorar”. Desde 2008 a nuestra llegada le costó 8.000 millones de dólares a todos los argentinos y este año generó ganancias por 100 millones de dólares.







