
A fuerza de pactos y negociaciones, el Gobierno tendrá su reforma laboral cuando el próximo viernes el Senado termine el trámite exprés que ideó la Casas Rosada para imponerse sin sobresaltos. Es la primera gran batalla de Javier Milei en su nueva construcción política, consolidada a base de acuerdos a medida para garantizarse sus objetivos, sin distinción de castas.
El sindicalismo y los gobernadores terminaron siendo los actores centrales que habilitaron el paso seguro de la reforma laboral por el Congreso. El pacto sindical libertario incluyó nulos reclamos provinciales. No hubo una sola marcha que hiciera siquiera dudar a alguno de los mandatarios de origen peronista de la inconveniencia de colaborar con Milei. “Si apostaron al acuerdo, iban a tener esta ley”, reprocha un dirigente de peso en el peronismo sobre el accionar de la CGT. Ni un bloqueo, ni una marcha a una casa de gobierno provincial.
En la Tucumán de Osvaldo Jaldo se acumulan los reclamos de las empresas textiles que cierran. El caso emblemático es Hilado SA, que en enero dejó de producir e implicó la suspensión de 190 empleados de su planta en Los Gutiérrez. “Nadie fue a pararle la provincia”, se quejan en el peronismo. “Arreglaron ellos”, mastican bronca en el bloque. En pleno debate parlamentario, en la Catamarca de Raúl Jalil la empresa de electrodomésticos Neba arrancaba un proceso de despidos en su planta del parque industrial El Pantanillo. Tampoco hubo movilizaciones que lo hicieron pensar en abstenerse de colaborar.
El cierre de Fate cayó como una bomba en el Gobierno, en el día previo al debate en Diputados. Poco afecto a intervenir en los conflictos, esta vez la Casa Rosada intentó una jugada para ganar tiempo y evitar que la conflictividad se expandiera hasta el Congreso. Dictó casi en minutos la conciliación obligatoria que frena por 15 días hábiles los despidos. La medida solo posterga el final anunciado, pero para entonces Milei ya tendrá su nueva ley laboral. Con la sanción definitiva el viernes, la Casa Rosada apurará su promulgación. En el mientras tanto, desde el Gobierno intentaron desviar el foco de la discusión y centrarse en la responsabilidad del dueño del holding, Javier Madanes Quintanilla. “¿Conspiranoico yo?”, dejó un posteo el Presidente, para que los tuiteros salieran a descargar su malestar hacia el empresario. La Unión Industrial Argentina (UIA), que demoró en defender a Paolo Rocca al menos dos días después del “don Chatarrin” presidencial, esta vez activó más rápido un comunicado para quejarse de que la situación de Fate no era un hecho aislado. Los empresarios intentan reacomodarse al esquema de poder que se abrió desde la llegada de Milei al Gobierno. Los actores cambiaron. Rocca ya no ocupa el rol central con ascendencia en Balcarce 50. Ese lugar hoy es de la familia Bulgheroni.

En ese contexto de alta conflictividad, el oficialismo se vio obligado a ordenarse. En 48 horas dio una doble marcha atrás con el artículo del descuento salarial por enfermedad y despejó el camino en Diputados. Primero anunció que lo retocaba, en una redacción de imposible cumplimiento que calificaba a las enfermedades entre severas, incurables y degenerativas. El rechazo social fue tal que con el correr de las horas aceptó directamente su eliminación. Ya hay pases de factura con los aliados del PRO. En el bloque libertario dicen que Cristian Ritondo salió a marcarle la cancha al Gobierno en redes sociales cuando la decisión ya estaba tomada.
Con bastante más oficio, Martín Menem entendió que debía diversificar los apoyos para ampliar la base de sustentación. Su habilidad es su desconfianza. No depender de un sólo sector sino tener a varias tribus dispuestas a apoyar. Germán Martínez, el jefe de UxP, lo llamó los “packs”, pero lo cierto es que los libertarios armaron un menú de opciones a medida de las necesidades propias y ajenas. Los acuerdos terminaron siendo un tetris. El tucumano Javier Noguera dio quórum pero se ausentó en la votación. Ya estaba acordado. Lo sabía el bloque kirchnerista y lo sabían los libertarios. Está presionado por Jaldo. El acuerdo inicial que llevó a la unidad al peronismo provincial en las últimas elecciones legislativas implicaba que el diputado se quedaría en el bloque de UxP. Dirigentes provinciales dicen que Jaldo los traicionó a costa de presionar a Noguera con el ahogo financiero al municipio de Tafí Viejo, que gobierna Alejandra Rodrìguez, su mujer, y del que él fue intendente.
En el caso de los diputados por Catamarca, aportaron al quórum pero votaron en contra de la ley. No eran necesarios. El Gobierno tenía el apoyo de los legisladores de Santa Fe y Córdoba. Salta y Misiones no se despegaron de los mandatos oficiales. Permitieron el inicio de la sesión y votaron a favor, en un combo completo.

El Gobierno tenía asegurado el resultado a su favor sobre todo por el rol que jugó el bloque de Provincias Unidas, que preside Gisela Scaglia. En crisis de identidad, ese espacio no encuentra cohesión interna. Completamente divididos, decidieron mostrar algo de unidad anunciando que no darían quórum. Se desmarcó el rionegrino Sergio Capozzi, ex diputado de PRO. Ya estaba hablado que la mitad de ese conglomerado variopinto votaría a favor.
Las razones de la colaboración: fondos y algo más
El peronismo emprendió automáticamente la caza de traidores. En rigor, los gobernadores que apoyaron a Milei son dirigentes que ya están afuera del esquema en el que sigue gravitando Cristina Kirchner. No hubo fisuras en el bloque, que ya es bastante. Buena parte de la colaboración se explicará en fondos para obras que comenzarán a verse en los balances oficiales en los próximos días. Son ya razones sistémicas. Como los gobernadores peronistas que apoyaron a Mauricio Macri, incluso mayor en número que ahora. Provincias ahogadas que necesitan fondos nacionales y también un derrotero de derrotas electorales. El triunfo de Milei en las últimas elecciones se explica también por la pérdida de votos del peronismo en las provincias del Norte.
“Las encuestas me dicen que la gente quiere diálogo”, le dijo Raúl Jalil a un integrante del bloque de UxP cuando intentaba convencerlo de que no colabore con Milei. Con miedo, llegó a confesarle que si la votación era una semana después, perdía. Son gobernadores, además, electoralmente amenazados por La Libertad Avanza. Jaldo ganó gracias a la unidad, pero con un electorado conservador, difícil que pueda bloquear en 2027 el avance de la ola violenta. Deberá volver a pactar con el sector de Juan Manzur, si es que todavía tiene margen. Gustavo Sáenz perdió en Salta capital y tendrá problemas para reelegir ante el crecimiento de Emilia Orozco en su territorio. Dicen en las filas libertarias que apuesta a ser el vice de Milei. El Frente Renovador de Misiones también vio colapsar sus chances electorales cuando en octubre quedó en segundo lugar, detrás de La Libertad Avanza. Son mandatarios que no tienen, además, jefes nacionales que los ordenen. Ellos son sus propios jefes.

La sustentabilidad de los acuerdos es todavía una materia pendiente para el nuevo manual de conducción de los libertarios. Por ahora son pactos débiles, coyunturales y poco duraderos. En el Gobierno saben que el año próximo, con las elecciones en puerta, los pactos se disolverán. “¿Cuánto aguantan algunos diputados?”, se preguntan en los bloques opositores, como el caso de la periodista neuquina Karina Maureira que se quebró en llanto en plena sesión y pedía rever algunos artículos, como la derogación del estatuto del periodista, y terminó votando por su eliminación.
Entre los gobernadores de corte puramente opositor el más complicado económicamente es el riojano Ricardo Quintela. Llamó la atención en el bloque peronista la ausencia del diputado de su provincia Sergio Casas.
En plata, la reforma laboral mermará aún más las cuentas provinciales. A pesar de que lograron quitar del capítulo impositivo la baja del impuesto a las Ganancias para las sociedades, hay varias rebajas a impuestos que se coparticipan. Según cálculos de la oposición, totalizan 2285 millones de dólares, entre ellos, el impuesto a los bienes de lujo que se copartica en un 80,6%. Son los artículos que van del 191 al 196 de la ley.
Disciplina libertaria
La guardiana del número esta vez fue Silvana Giudici. Y no sólo del número. También se encargó de ordenar la sesión. Nadie podía hablar. Ni moverse. Ni pelearse. En medio del debate tuvo que ir a separar al diputado libertario Manuel Quintar, que casi la duplica en altura, que ya estaba cara a cara con el peronista Aldo Leiva. Cualquier descontrol en la sala podía provocar el levantamiento de la sesión. Por eso ahora avanzó en una sanción a Florencia Carignano por desconectar los cables de los taquígrafos. La orden era clara: sólo podían hablar 3 personas: el miembro informante, Lisandro Almirón, que pidió permiso para leer su discurso; el jefe de bloque, Gabriel Bornoroni; y la propia Giudici. Se cumplió. El bullrichismo terminó copando los bloques tanto en el Senado, con la propia Patricia al frente, como en diputados después del pase masivo de dirigentes del PRO a LLA. “Quedamos todos ordenados, incluso los macristas que se sacaron de encima a Vidal y Lospennato y ahora ya no tenen debate interno, están alineados con nosotros, ya no tienen doble identidad”, sostiene una de las principales espadas legislativas del Gobierno.

El oficialismo pasó el mayor momento de tensión sin sobresaltos. Fue apenas minutos después de las 21.30 cuando el peronismo se dio cuenta que no había quórum y propuso una moción de orden para terminar la sesión. Sonaron las alarmas. En ese momento presidía Luis Petri la sesión, que llamó rápidamente a Menem, tomó el control, y avanzó con Giudici en estirar los minutos para conseguir que los libertarios con hambre a esa hora volvieran a sentarse. La diputada contraatacó. Se vengó y pidió adelantar el cierre del debate. Finalmente hubo acuerdo.
El quórum lo consiguieron incluso holgados. “Teníamos 132, pero como lo conseguimos 10 minutos antes decidimos abrir la sesión”, aclaran los libertarios. Rocío Bonacci había pinchado un neumático en el camino e hizo rever los números. Ahí se mezcló otra desconfianza: la demora en sentarse de Fernando de Andreis, mano derecha de Mauricio Macri. A su lado explicaron que “no hay ningún mensaje subliminal”, pero las desconfianzas son hoy el mayor activo de los libertarios. El otro gobernador que aportó fue Claudio Vidal, ex dirigente sindical. “(José) Garrido es más anti K que Milei”, lo describen en el peronismo. En el Senado, los dos representantes de Santa Cruz votaron en contra, pero se desmarcaron en el FAL. Temeroso, el Gobierno había trabajado para que José María Carambia, que es abogado laboral, cambiara su voto en uno de los artículos más complicados, aunque no fue siquiera necesario.
El apoyo a la reforma laboral fue casi idéntico que en el debate del año 2000. Germán Martínez había revisado los números en la previa. Entonces salió 137 a 93. El jueves fue 135 a 115, una mejora del rechazo. Premio consuelo. El triunfo de los libertarios se magnifica aún más si se tiene en cuenta que la oposición no logró dar de baja ninguno de los títulos más polémicos. Llamó sobre todo la atención el paso sin tensión del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que estaba contenido en un único título y que podría haber caído con un acuerdo opositor. Pero sólo perdió 5 diputados. Carolina Basualdo, Carlos Gutiérrez, Jorge Rizzotti y Capozzi. La radical Karina Banfi se abstuvo. Es el Fondo que Luis Caputo admitió que usaría para financiar al Tesoro. “Nosotros buscamos recomponer el mercado de capitales. Como parte de la reforma laboral, con el FAL, se va a alimentar un nuevo mercado de capitales. Son USD 4000 millones por año que va a alimentar el mercado de capitales”, dijo el ministro en diciembre pasado cuando la contribución prevista era del 3% de cada salario y ahora es del 2,5% para las Pymes y 1% para las empresas grandes.
Contraataque judicial
El viernes mismo, a horas de la aprobación en el Diputados, los abogados de la CGT hicieron un Zoom para fijar la estrategia judicial. Es el camino más seguro, pos pacto, que el sindicalismo siempre puso como objetivo para frenar la reforma laboral. Participaron desde Huguito Moyano a Marta Pujadas, mano derecha de Gerardo Martínez, para delinear las presentaciones. Ya no habrá más paros. El mayor temor ahora es la reglamentación, donde puede meter mano Federico Sturzenegger y que queden sin efecto los cambios acordados. El sindicalismo consiguió mantener las contribuciones a las obras sociales en un 6%, el financiamiento gremial vía cuota solidaria y cuota sindical con límite del 2% y la ultraactividad de los convenios hasta que las partes se pongan de acuerdo en la suspensión.

La apuesta es aprovechar la ventana de 180 días que establece la norma para la disolución del fuero laboral y presentar ahí medidas cautelares. Cuentan a su favor con la posición de rechazo de la Asociación de Magistrados y del presidente de la asociación latinoamericana de jueces del trabajo, Roberto Pompa, que expuso en el plenario de comisiones. “Ninguno quiere ser empleado municipal”, dice un dirigente sobre el rechazo judicial al pase al ámbito de la justicia porteña. Ya hablan de $89.000 millones en indemnizaciones para todo el fuero que desaparece.
Ganar la votación, perder la discusión
Más allá del contundente triunfo parlamentario, el Gobierno no logró imponerse en términos discursivos. El artículo de las licencias por enfermedad pareció despertar a la sociedad. Nadie habló de modernización y hasta los propios diputados guardaron sus discursos en el bolsillo ante la orden de que la prioridad era aprobar la ley.
Sin dudas, el Gobierno perdió el debate digital, zona en la que suele sentirse a gusto. Durante todo el mes “se sostuvo una tendencia negativa en el sentimiento de las audiencias digitales hacia Milei, tras cuatro meses de balance positivo”, es el análisis de la consultora Ad Hoc sobre la conversación en redes, el campo de batalla libertario. Según este informe, “el debate sobre la reforma laboral le traccionó un 48,5% de negatividad” al Presidente. Tuvo un pico el 12 de febrero, con más de 225 mil menciones al tema laboral después del debate en el Senado y el escándalo del artículo 44. En volúmen, es comparable con la reacción generada por el cierre de Fate, que se llevó un 60% de negatividad.

La mayoría de las encuestas coinciden en que la imagen del Presidente se estancó, sin lograr superar el 45%, que para la magnitud y duración del ajuste igual sigue siendo alta. El índice de confianza del consumidor que elabora la Universidad Di Tella dio en febrero una caída del 4,7%. QSocial, que elabora un monitor de percepción de inflación, estableció que 7 de cada 10 argentinos se vieron obligados a recortar gastos esenciales para poder llegar a fin de mes. Para la consultora Pulso Reserch “la aprobación de gestión se ha estabilizado en torno al 44% por tercer mes consecutivo y el rechazo registra una tendencia a la baja hace 5 meses, desde las elecciones legislativas de octubre pasado”. El principal activo de Milei sigue siendo el pasado: “La responsabilidad sobre la situación económica se mantiene como uno de los principales elementos que inviste de indulgencia al gobierno: el 48% culpa al gobierno anterior y el 38% le recrimina la situación al gobierno actual”.
En el pasado se explica buena parte del éxito político del Presidente que decidió aprovechar a fondo la ventaja que le dejan sus hipotéticos oponentes.







