
“Hay asuntos pendientes que se van a resolver después de marzo”. Hacia finales de noviembre, una altísima fuente del entorno de Javier Milei había adelantado que iba a haber movimientos en el Gabinete una vez que finalizaran las sesiones extraordinarias. La idea era cerrar el período de negociaciones de las reformas de la manera más ordenada posible, pero que después se aplicaran algunas decisiones producto de rencores del pasado.
El recambio finalmente se produjo. Era un hecho que Mariano Cúneo Libarona se iba a ir, pero las dos incógnitas que había eran qué sector político iba a responder su reemplazante y, más importante aún, si el secretario de Justicia, Sebastián Amerio, iba a seguir en su cargo. Esto se resolvió las dos veces para el lado de Karina Milei, que por impulso del ala menemista consiguió designar como ministro a Juan Bautista Mahiques, un player con peso propio en la política judicial, y como secretario a Santiago Viola, el apoderado del partido nacional La Libertad Avanza.
Se trata de un cambio de magnitudes, ya que plasma las intenciones expansionistas de la hermana presidencial, particularmente en un rubro donde nadie en su entorno tenía algún tipo de ascendencia. Los karinistas recurrieron a los contactos que Viola tiene por pertenecer a la “familia judicial”: recomendó a Mahiques, con quien se conoce desde hace casi 20 años.
El flamante ministro no llega a su función como un hombre más. Tiene peso propio en los tribunales, más que cualquiera de los funcionarios que transitaron la gestión libertaria a lo largo de los últimos dos años. Los hermanos Milei le encomendaron como principal tarea llenar la mayor cantidad de vacantes de jueces y fiscales a lo largo del país. En la actualidad, hay 203 ternas de jueces que el Poder Ejecutivo tiene en su poder para remitir a la Comisión de Acuerdos del Senado. También hay 174 vacancias en fiscalías que deben resolverse con urgencia.

“Hacemos un mea culpa que deberíamos haber avanzado antes en ese asunto”, reconocieron en Casa Rosada. Mahiques ahora puede replicar lo que hacía cuando era subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial de Mauricio Macri, avanzar con los pliegos judiciales. Y en el entorno de Karina ahora avisan que ese proceso estará mediado a través de Lule Menem, que tiene como presidente de la Comisión de Acuerdos al senador riojano Juan Carlos Pagotto.
La mayoría de concursos y candidaturas que existen en la actualidad no fueron iniciadas durante esta administración. Se trata de procesos largos e incluso algunos vienen desde el macrismo. Esto implica que, por el momento, Milei no tendrá la posibilidad de poner jueces de presunta tendencia libertaria. Esto no implica que sea algo desventajoso para el oficialismo: “Un juez probablemente no falle a favor tuyo porque le mandaste el pliego al Senado, pero sí se acuerde de vos y se comporte mejor ante alguna circunstancia. Eso no se olvida”, explica un importante operador judicial a Infobae.
Pasó desapercibido que con este arribo del karinismo a la política judicial, el vínculo con la Corte Suprema de Justicia de la Nación podría ser diferente. ¿O será mentira que el entorno de la hermana tiene mejor vínculo con un juez que, hasta hace dos años, no era el principal interlocutor con la cúpula presidencial?
Mahiques llegó el jueves a las instalaciones del Ministerio de Justicia junto a un grupo de casi 40 personas e inauguró su gestión pidiéndole renuncias a todos los funcionarios políticos y titulares de organismos que provenían de la era de Cúneo y Amerio. “Cada ministro llega con su gente de confianza”, marcó en declaraciones televisivas. En ciertas partes del Gobierno son más escépticos respecto a las intenciones con las que Mahiques arriba a la administración libertaria.
Hubo fuertes críticas puertas adentro por el desplazamiento de Daniel Vítolo de la Inspección General de Justicia (IGJ), ya que era uno de los principales alfiles de la Casa Rosada en su avance contra la Asociación del Fútbol Argentino. Para evitar suspicacias por su paso como vicerrector en la Universidad de la AFA, el nuevo ministro aclaró que en los próximos días deberían plasmarse las primeras designaciones de veedores en el ente futbolístico. Hay quienes dicen que mirarán de cerca esos movimientos.
Lo realmente llamativo es que el arribo de Mahiques y de Viola se hizo en particular silencio. Varios actores del Gabinete colaboraron para que sus colegas de otros sectores no se enteraran o, al menos, no tuvieran la información completa. Semanas antes de las elecciones, en el entorno de la hermana presidencial habían decidido que iban a incursionar en el Ministerio de Justicia. La cuestión es que no tenían a nadie de suficiente confianza como para reemplazar ese comando político. Fue por eso que Karina Milei le pidió a Mariano Cúneo Libarona que se quedara hasta marzo. Había que ganar tiempo.
Karina se reunió por primera vez con Mahiques el año pasado y volvió a repetir el encuentro más adelante. Lo estudió y lo consideró como el hombre que representará a los Milei con los altos mandos de la Justicia. Varios días antes del anuncio de su designación, Mariano Cúneo Libarona ya se había reunido con él para hacer la transición. “Ellos no saben lo que va a pasar”, marcaban cerca de la hermana por esos días. El parámetro de que había cierto desconcierto en otros despachos oficiales es que afirmaban una eventual candidatura de Mahiques no iba a pasar “los filtros de Karina”.
Reflejo de que el anuncio se trabajó en silencio es que Amerio debió enterarse de que lo despedían de su cargo mientras presidía una reunión en el Consejo de la Magistratura. El Presidente, en conjunto con Karina y Mahiques, resolvió premiar ese desmanejo con la titularidad de la Procuración General del Tesoro.

Ahí volvió a surgir una pequeña y breve puja: a Las Fuerzas del Cielo les parecía una idea razonable transferir ese organismo desde el Ministerio de Justicia hacia la Secretaría de Legal y Técnica de la Presidencia. Esta negociación fue el motivo por el cual, según cuentan dos fuentes interiorizadas en el asunto, la confirmación de que Amerio asumía ese nuevo rol no se hizo con rapidez. “No se logró, pero no tenemos problemas al respecto y por eso siguió todo igual”, marcaron desde el entorno del ex secretario.
A raíz de esta pequeña controversia, surgieron rumores sobre otra área que el karinismo estaría mirando con atención otro área para “sugerir” cambios en su manejo. Las intenciones serían ciertas.
Cabe hacerse una pregunta hacia adelante: ¿cómo puede afectar esto la dinámica política del Gobierno? La mesa política había surgido el año pasado como un ámbito para manejar los asuntos de altísima sensibilidad estratégica de la Casa Rosada. Esta mostró éxitos palpables con los proyectos movilizados en los últimos tres meses. Todo alegría. A partir de este año comenzaron a sacarse fotos en más de una oportunidad como para comunicar sintonía entre sus pares. Eso puede ser normal o puede ser algo forzado. Por lo que se percibe. Esos retratos de camaradería parece que se teñirán en sepia.

Estaba claro que durante las sesiones extraordinarias se había forzado una suerte de tregua para que el oficialismo pudiera movilizar los proyectos libertarios. También estaba claro que esa tregua era provisoria. El Presidente detesta las operaciones internas. Sabe todo lo que sucede a su alrededor, pero a los ojos de varios de los integrantes del Gabinete parece no querer interceder para no contaminarse de las mismas. Sin esa intermediación, las confrontaciones parecen no tener un límite específico. “Es muy difícil pensar que esto no te degrade un proceso de consolidación política. Estuve en la presidencia de Mauricio [Macri] y no había operaciones ni internas tan duras como estas. El gobierno del Frente de Todos se pulverizó por estas cuestiones”, afirma, preocupado, un libertario que no integra ninguno de los dos campamentos más importantes.
La mesa política tiene como desafío seguir adelante pese a las desconfianzas que existen entre ellos. A modo de ejemplo, uno de sus integrantes cree que otro de ellos lo opera a través de la oposición. Otro que está fuertemente preocupado por el estricto rigor que dos de sus colegas le hacen sentir por todos sus movimientos. Esto entorpece la coordinación y la ejecución de los actores. Algo similar (y muy común en el último año) es lo que sucede con secretarios, subsecretarios y directores nacionales que no ejecutan tareas administrativas o burocráticas por miedo a sufrir represarlias.

Otro ejemplo. En el bullrichismo argumentan que desde que la ex ministra llegó al Senado son víctimas de operaciones que buscan empastar el vínculo entre la hermana presidencial y ella. Por otro lado, en el mismo bloque que preside la acusan de “haberse consumido todos los recursos [cargos para las autoridades del Senado, así como compromisos con aliados] durante las extraordinarias”. “Patricia empuja y en eso es la número uno. Pero siento que se gastó el sueldo en la primera semana del mes. Con los aliados y los propios”, afirma un importante senador libertario.
Está claro que los recelos internos también pueden recrudecer, en ciertos casos, cuando se mira el calendario electoral. ¿Será verdad que hay una figura de la mesa política que habló en reuniones privadas sobre sus intenciones de empezar a gestar una candidatura presidencial para 2031?
Parecen prioridades estériles en medio de ciertas luces amarillas o rojas que empieza a mostrar la economía. “Tenés caída en la recaudación [en el primer trimestre de 2026, los ingresos fiscales cayeron 8,7% en términos reales, según IARAF], en la coparticipación, en el consumo y en la actividad”, comenzó a enumerar un importante asesor del oficialismo.
Y agregó: “Veo un cóctel complicado para este año. Las provincias lo saben y por eso están negociando paritarias por debajo y se les vienen quilombos en ese sentido”. Se trata de un clima de época: no es menor que el otro día el gobernador Alfredo Cornejo haya festejado que Mendoza fue la tercera provincia con mejor variación de empleo privado registrado, un -0,6%.
“La interna no los va a ayudar. La gran ventaja de este año es que tenés un número muchísimo mayor de diputados y senadores. Pero hay una ventana para sacar reformas que pasó”, concluye. Este último punto comenzó a ser cada vez más evidente para ciertos legisladores nacionales del oficialismo. En la mesa política ven que este puede ser un año muy positivo si logran sacar tres o cuatro reformas estructurales de peso antes de fin de año.






