
La renovación sindical dejó de ser, por fin, una consigna de cumplimiento imposible. En forma lenta, pero evidente, una nueva camada de dirigentes sindicales salió a escena en las elecciones que realizaron a lo largo de 2025 en la mayoría de los gremios, en algunos casos en reemplazo de líderes con muchas décadas en el poder.
Los casos más resonantes surgieron en ATSA Buenos Aires, donde Javier Pokiok sucedió a Héctor Daer, y en el Sindicato de la Alimentación (STIA) Buenos Aires, en el que asumió Sergio Escalante en reemplazo de Rodolfo Daer. Ambos cambios se debieron a una sensación de “ciclo cumplido” que tuvieron los hermanos Daer, según admitieron, tras tantas décadas de gestión.
Héctor Daer fue el pionero: primero reveló en abril pasado que no seguiría otro mandato al frente de la CGT y luego, el 30 de mayo, como anticipó Infobae, se confirmó que no se presentaría para ser reelegido en la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) Filial Buenos Aires en los comicios del 7 de agosto.

Tras 24 años consecutivos como secretario general, Daer le dejó su puesto a Javier Pokiok, de 55 años, que era su secretario Gremial y ganó las elecciones por amplio margen: la lista oficialista que encabezó obtuvo 23.653 votos, mientras que la nómina opositora, de izquierda, logró 1698 sufragios. El ex líder de ATSA, de todas formas, continuará al frente de la Federación Argentina de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), la estructura nacional que elegirá autoridades en 2026.
En el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación (STIA) Filial Buenos Aires, Rodolfo Daer dejó la secretaría general del luego de 40 años de mandatos consecutivos, como anticipó Infobae, y le cedió el puesto a quien se desempeñaba como su secretario adjunto, Sergio Escalante, de 58 años, tras las elecciones, realizadas el 26 de septiembre en las que se impuso con 2.611 votos frente a los 720 sufragios de la opositora Lista Unidad, piloteada por la izquierda.
Daer, de todas formas, se quedó con la estratégica Secretaría Tesorería del gremio y el 5 de octubre fue reelegido como secretario de Industria de la CGT.
Escalante, miembro del triunvirato que conduce la Regional San Martín de la CGT, trabajó en Panificadora Balcarce y es delegado desde 1999. Se incorporó a la conducción del sindicato en 2008. Proviene de una familia que no se interesaba por la política y suele decir que “encontró al peronismo” en la fábrica.

En el Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina (SUPARA), por su parte, el ganador de las elecciones de principios de agosto fue Daniel Mallotti, de 60 años, con 33 años de trabajo en la Aduana, 10 años como delegado y 4 años como secretario de Organización de este gremio de 6000 afiliados.
Sucedió al histórico Carlos Sueiro, el secretario general durante 40 años, que falleció a fines de junio, aunque ya había anunciado que no se iba a presentar en las elecciones y que su sucesor iba a ser Mallotti.
Otro recambio en el gremialismo se produjo el 12 de septiembre pasado en la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FESIMUBO), que cuenta con unos 300 mil afiliados: Hernán Doval, de 49 años, asumió la secretaría general de la entidad tras el paso al costado de Rubén “Cholo” García, su líder desde 2008.

El gran batacazo sindical de 2025 lo dio Clara Chevalier, de 41 años, que ganó las elecciones en la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) y puso fin a 20 años de hegemonía del dirigente Carlos De Feo al imponerse por apenas un voto (62 a 61) a la lista del oficialismo encabezado por Yamile Sokolovsky.
La dirigente, titular de la Asociación de Docentes, Extensionistas e Investigadores de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (ADEIUNAJ), dijo a Infobae que en la CONADU “los desafíos son muchísimos porque tienen que ver con construir un sindicalismo docente universitario que esté a la altura de este momento histórico, donde se destaca la gravedad inédita de la crisis salarial y de las condiciones de trabajo”.
Mario Lavia, por su parte, asumió como nuevo líder de la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles (FASiPeGyBio) en el congreso del 6 de noviembre. Titular de los petroleros de Avellaneda, de 67 años, Lavia reemplazó a Gabriel Barroso, quien fue expulsado de la entidad por diversas irregularidades.

Aunque se desempeñaba como secretario adjunto, es el dirigente que virtualmente manejaba la federación, que mantiene su influencia en el sector, aunque perdió poder luego de que, ante los desmanejos del entonces titular, Alberto Roberti, en 2014 se desafiliaron los sindicatos de Río Negro, Neuquén, La Pampa, Santa Cruz y Chubut.
En el congreso de la CGT del 5 de octubre pasado, Lavia fue designado como uno de los vocales del nuevo Consejo Directivo, lo que permitió a los petroleros recuperar su presencia en la central obrera.
Otra novedad sindical de 2025 se produjo en la Asociación del Personal de los Organismos de Previsión Social (APOPS), donde Leonardo Fabre no se presentó en los comicios y fue elegido Fabián Montaño como nuevo secretario general del gremio.

Luego de 28 años al frente de APOPS, Fabre decidió dar un paso al costado y su sucesor, Montaño, ganó las elecciones al frente de una lista única que, según aseguró, buscará “recuperar la mística gremial, volver a las bases y proyectar al sindicato hacia los nuevos desafíos del sistema previsional y de la propia ANSES”.
“Volver al gremio, volver a encontrarnos es nuestra síntesis: más protagonismo de delegadas y delegados, mayor transparencia y una agenda que coloque a APOPS en el centro del debate previsional argentino”, afirmó Montaño luego de asumir el cargo.
En el mismo rubro de renovación sindical hay que sumar la llegada al triunvirato de la CGT de dos dirigentes “nuevos” pero experimentados: Jorge Sola, de 59 años, ex secretario de Prensa cegetista y líder del Sindicato del Seguro, considerado por sus pares como un buen comunicador y de impronta moderada e innovadora, y Cristian Jerónimo, de 41 años, ex secretario de Salud Laboral de la CGT y titular del sindicato de empleados del vidrio (SEIVARA), un ex aliado de Pablo Moyano que pasó a ser apadrinado por Gerardo Martínez, quien lo llevó a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a sus reuniones con el FMI y lo presentó al círculo rojo.

Entre las nuevas caras de la CGT también figura como secretario de Salud Laboral Nahuel Chancel, de 38 años, titular de la filial Ensenada de la Federación de Sindicatos Unidos Petroleros e Hidrocarburíferos (SUPEH), que hoy lidera Juan Carlos Crespi y durante décadas encabezaron Diego Ibáñez y Antonio Cassia.
El año que terminó también marcó el ascenso de algunos hijos de importantes sindicalistas en la estructura de sus organizaciones. El caso más significativo fue la designación de Jerónimo Moyano, de 26 años, como secretario Gremial de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros, tras haberse desempeñado durante 4 años como secretario de la Juventud.
Fue una jugada audaz de su padre, Hugo Moyano, que apostó por el menor de sus hijos, con poca experiencia sindical, para convertirlo en el virtual número 3 de la entidad a nivel nacional, desde donde se encargará de lidiar con los conflictos de la actividad y de la relación con los sindicatos de Camioneros del interior, donde avanza una fuerte corriente de disidentes hacia su propio papá, que cumplirá 82 años el viernes próximo.

Resultó curioso el ascenso porque pocas semanas antes de su nombramiento en la federación Hugo Moyano le había bajado el pulgar a Jerónimo cuando se negociaba la nueva CGT: primero lo promovió como secretario de la Juventud, pero luego, cuando vio la oportunidad de mantener a Octavio Argüello en el triunvirato, desistió de su plan inicial con el argumento de que “Jero está crudito” como para ocupar un cargo en el secretariado cegetista.
El otro caso de encumbramiento familiar se dio en el Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (SUTECBA), donde en las elecciones del 9 de octubre pasado se votó la continuidad de Amadeo Genta al frente de la organización, adonde se mantiene desde hace 42 años, pero el dato novedoso es que llevó como secretario adjunto a su hijo Emiliano, de 51 años, que sucederá a su papá, de 87 años, si por algún motivo no pudiera cumplir su mandato hasta 2029.
Entre la nueva camada de secretarios generales y el ascenso de los hijos de algunos líderes, el sindicalismo mostró por primera vez en muchos años claros indicios de cambios dirigenciales, taponados durante décadas por la reelección perpetua que rige en los gremios.







