
Carlos Casares renunció a la intervención del Ente Regulador del Gas (Enargas) y detalló una serie de 21 puntos donde estableció los hitos alcanzados durante su gestión. Sin embargo, señaló en su carta que no logró satisfacer las expectativas previstas para el rol. Por tal motivo, sostuvo: “no cabe otra decisión que presentar mi renuncia indeclinable al cargo de Interventor del ENARGAS”.
En la carta de dimisión que presentó, Casares expresó sorpresa ante la imposibilidad de participar en el directorio del futuro Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, el organismo que incorporará y reemplazará tanto al Enargas como al ENRE a partir del 1 de marzo de 2026. El exfuncionario, que había intentado continuar en funciones mediante la postulación al concurso público de antecedentes, manifestó: “Entiendo que no he satisfecho vuestras expectativas y/o no cuento ya con vuestra confianza. El Gobierno me considera prescindible”.
Durante el proceso, Casares hizo énfasis en su disposición para colaborar con la transición hacia un ente con “estándares de calidad internacional”, aunque finalmente quedó fuera de la propuesta definitiva remitida por el Ejecutivo, que ya se inclinó por candidatos técnicos con una orientación más cercana al modelo de desregulación y privatización de infraestructura definido por el Gobierno.
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