
Luego del receso vacacional quincenal, los integrantes de la mesa política que rodea al presidente Javier Milei se preparan para protagonizar la primera reunión del año. Será este viernes a las 10 en Casa Rosada. El temario gira en torno a la adopción de las definiciones necesarias para sumar la mayor cantidad de respaldos a la reforma laboral que se tratará durante el mes de febrero en las sesiones extraordinarias del Congreso.
De esta forma, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, recibirá en sus oficinas de la planta baja al asesor presidencial, Santiago Caputo; al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; a la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; a los ministros Luis Caputo (Economía) y Diego Santilli (Interior); y al secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. También podría sumarse el armador Eduardo “Lule” Menem.
Sin la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que no será de la partida, la idea es poder afinar la línea que desplegará cada actor para lograr anotarse un nuevo triunfo con la aprobación del proyecto de “Modernización Laboral” que todavía encuentra resistencia en algunos sectores.
No solo la Confederación General del Trabajo (CGT) mantiene críticas a varios puntos del articulado, sino que algunos gobernadores, incluso de los considerados aliados, hicieron públicas sus diferencias sobre uno de los puntos impositivos contemplados en el proyecto que propone modificar la escala para el pago del Impuesto a las Ganancias. La potencial baja de la alícuota en dos tramos del tributo supone una menor recaudación del impuesto que es coparticipable.
Como contó Infobae, y ante los reclamos, está en estudio la posibilidad de brindar algún tipo de compensación para que las provincias respalden la reforma que se discutirá los próximos días en la Cámara de Senadores. En Balcarce 50 receptan la inquietud, incluso hay quienes proponen sentarse a conversar a temario abierto en función de las particularidades de cada interlocutor, pero admiten que la decisión final saldrá de la reunión de esta mañana bajo la estricta aprobación de Luis Caputo.

En esa tarea trabaja Diego Santilli, que activa contactos con gobernadores desde la primera semana del año y que este viernes deberá recibir al peronista Sergio Ziliotto, hasta ahora el único que pidió que la reunión sea en Rosada y no en su propio territorio. El pampeano está abierto a conversar, sobre todo a ser escuchado, pero no se priva de anticipar sus diferencias al proyecto. “En casi todo pierden las provincias, en especial La Pampa. Si la idea es precarizar, no estamos de acuerdo», se sinceraron desde la gobernación ante la consulta de este medio. En la recolección de votos, también deberá viajar a Salta el próximo lunes a visitar a Gustavo Sáenz, de los vínculos más turbulentos del Ejecutivo.
Sin embargo, hay integrantes de la mesa chica que se muestran más reticentes a dar lugar a concesiones tras esgrimir que las provincias serán las primeras beneficiadas de aprobarse la reforma. Algo similar plantea un importante funcionario que explicó que la compensación a los mandatarios llegará a raíz del “crecimiento” que generará en los recursos y en la coparticipación. “¿Acaso no están a favor de la creación de empleo?“, ironizó. La promesa del impacto parece no alcanzarle a los representantes provinciales que persisten en el reclamo.
Otro de los puntos que discutirán este viernes son las precisiones respecto al llamado a extraordinarias, cuyo decreto está próximo a ser firmado por el mandatario para oficializar las fechas de la nueva prórroga. Además, deberán terminar de definir el temario que podría no incluir la reforma del Código Penal, cuya redacción estará lista para principios de febrero. La posible postergación persigue la idea de ordenar a la tropa detrás de un único objetivo, como estableció a finales de diciembre cuando se pospuso por la laboral para concentrar esfuerzos en la sanción del Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal.
También habrá una instancia de evaluación ante los planteos internos que aspiran a dar lugar a cambios en la letra final del proyecto diseñado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que se dará en la previa a que el equipo técnico encabezado por la abogada Josefina Tajes, del riñón de Bullrich, analice las propuestas de la oposición dialoguista en el marco de la estrategia para la sumatoria de las voluntades necesarias.

Pasadas las vacaciones de algunos integrantes del Gabinete, la actividad de la administración libertaria parece retomar su curso. Además de la visita de Ziliotto y la reunión de la mesa política -que se anticipó dado que inicialmente estaba programada para el lunes 19 de enero-, se espera la reedición de habituales intercambios como el que estilan protagonizar los primos Menem, a veces con la asistencia de Santilli, y el regreso físico del ministro coordinador, que cumplía hasta entonces con sus obligaciones de manera remota.
Tras la clarificación de roles luego de las elecciones de medio término, en varias oficinas de Balcarce 50 aseguran, pese a algunas diferencias, que la dinámica funciona y que posibilitó la aprobación de los primeros dos objetivos. Además de la reforma laboral, está pendiente la Ley de Glaciares, un pedido central de un grupo de provincias.
No obstante, algunas voces del ecosistema detectan una limitante en la ambición legislativa que fue -confiesan- acotándose y adaptándose. El claro ejemplo es el capítulo XI del Presupuesto, que incluía disposiciones vinculadas a discapacidad, universidades públicas, coparticipación federal, subsidios energéticos y financiamiento del Poder Judicial, y que debió quedar afuera de la previsión para este año y aún así fue presentado como “un triunfo”.
En el Ejecutivo estudian la posibilidad de insistir con varios puntos del resistido capítulo con la idea de poder cumplir con los deseos del libertario que, por ahora, parece no cuestionar el devenir de los acontecimientos.







