
El receso parlamentario impactó fuerte en el interbloque kirchnerista del Senado, que comanda el formoseño José Mayans. Según confió un puñado de legisladores peronistas a Infobae, la falta de estrategias claras ante la agenda del Gobierno comenzó a hervir el clima de cara al regreso de la actividad, sumado a la indefinición sobre si se integrarán o no las comisiones, un escenario de tensión similar al de inicios de 2024 en la Cámara alta, cuando la administración libertaria daba sus primeros pasos.
Desde un despacho de peso sentenciaron: “En Diputados se movieron mucho más que nosotros desde fin de año. Me llama la atención que no se haya presentado, desde el Senado, una sola nota a las autoridades -el oficialismo lo confirmó a este medio- sobre la bicameral de DNU. Las redes y los comunicados están bien, pero no veo algo sólido ni pensado todavía. Tampoco hay un plan. Mismo con la reforma laboral, salvo algunas ideas que mostró ‘Coqui’ -en referencia al legislador y exgobernador chaqueño, Jorge– Capitanich”.
“Demasiado tranquilas las cuestiones que aparecen en el chat. Además, los que se separaron parcialmente de nosotros, pero que aún forman parte del interbloque -como Convicción Federal-, son dejados de lado cada vez más. Entonces, tampoco pueden haber muchas quejas luego. No es un buen momento y nadie tiene idea cómo enfrentar febrero, pero tampoco pueden darnos por liquidados”, observó un obediente kirchnerista de la Cámara alta.
Las sesiones extraordinarias de diciembre último dejaron, además del tratamiento y sanción del Presupuesto 2026 y la ley de inocencia fiscal, una repartija de comisiones con un esquema parecido al de 2023 en el Senado, en cuanto a una unión entre oficialismo y dialoguistas que relegó al entonces Frente de Todos, hoy “Popular”. Las diversas ramas justicialistas no enviaron a sus representantes -el cristinismo es quien cuenta con mayor poder- y tienen un problema extra y delicado ahora, como fue contado días atrás: deben distribuirse esos lugares ante órdenes que Cristina Kirchner emite, desde su prisión domiciliaria, que ya no son 100% cumplidas sin chistar.

“¿Cómo puede ser que, en dos años, ocurra exactamente lo mismo? ¿Nadie lo previó? ¿Qué se hizo para que fuera distinto?”, se lamentó a inicios de enero un legislador justicialista. En tanto, desde otro despacho, reflexionaron: “Encima, tenemos más bancadas dentro del interbloque y nos parte al medio decidir, ya que todas merecen participar en varias. ¿Van a hacer algo ordenado para resolver esto? Dudo”.
El mes pasado, La Libertad Avanza y fuerzas dialoguistas mostraron un conjunto de 44 senadores -en realidad, 43, ya que no había jurado aún el oficialista rionegrino Enzo Fullone– y dispusieron que, para las comisiones de 19 butacas, 13 serán para ellos y seis para los kirchneristas. En tanto, en las de 17, los guarismos quedarán en 12 y cinco.
Mayans pretende que, en las de 17 miembros, al interbloque kirchnerista-peronista se le asignen siete butacas. Y, en las de 19, ocho. Para denostar a la mayoría obtenida el 16 de diciembre en la mencionada reunión de Labor Parlamentaria, el formoseño apuntó a que la suscripción del acta “carece de toda validez y efecto jurídico”, por no estar activada la “delegación de facultades” a favor de la vicepresidenta, Victoria Villarruel.
El último punto es clave. Por ese motivo es que los más memoriosos del Congreso recordaron con exactitud que, como titular del Senado y, durante el gobierno en el que secundó a su colega Alberto Fernández, Cristina Kirchner utilizó la delegación vigente de la macrista Gabriela Michetti. “La única nota que presentamos en queja fue por el número en las comisiones. ¿Y la integración de la bicameral de DNU por lo que hizo el Gobierno a fin de año? O sea que no está pasando que nos deba preocupar”, reflexionó un peronista ante la consulta de este medio.







