Inundaciones y deuda histórica: la voz del Concejal Romano Norri

0
15

Un fin de semana trágico expuso, una vez más, las grietas de la infraestructura y la política en Tucumán.

La conversación con el concejal Federico Romano Norri en Radio Del Plata Tucumán se transformó en un relato de dolor y denuncia: las inundaciones en Tucumán que dejaron víctimas fatales, la falta de obras públicas y la deuda de décadas de gobiernos que no supieron dar respuestas. Entre la solidaridad y la crítica, emergió la pregunta central: ¿Cómo se construye dignidad en una provincia que parece condenada a repetir sus tragedias?

La tarde comenzó con un saludo habitual, casi rutinario: “¿Qué tal el fin de semana?”. La respuesta del concejal Federico Romano Norri fue un mazazo: “¡Horrendo! Espantoso, preocupante”. Así se abrió una conversación que pronto se convirtió en un espejo de la realidad tucumana, marcada por la tragedia de las inundaciones en Tucumán y la precariedad estructural que las multiplica.

El concejal no esquivó el dolor: “El fallecimiento trágico de Lisandro, un niño de 12 años, y de un matrimonio joven en Tafí Viejo nos golpea a todos”. La solidaridad se mezcló con la denuncia. Porque detrás de la lluvia, explicó, hay una historia de obras inconclusas, presupuestos evaporados y responsabilidades diluidas.

“Eran 45 mil millones de pesos y se han ejecutado 1.500. ¿Qué pasó con los otros 43.500 millones?”

Norri insistió en que la política no puede esconderse detrás de lo “imponderable climático”. La lluvia fue intensa, sí, pero la falta de infraestructura convirtió el agua en tragedia. “Las obras no están hechas, y los tucumanos pierden lo que construyeron con esfuerzo: camas, heladeras, televisores. Pierden dignidad”, señaló.

La conversación derivó hacia la precariedad cotidiana: barrios con agua de mala calidad, conexiones eléctricas clandestinas, servicios colapsados por la densidad poblacional. “Tenemos barrios privados, pero privados de agua, de luz, de gas”, ironizó, describiendo una ciudad que se expande sin planificación y que carga sobre sus habitantes el costo de la improvisación.

“No puede ser que en 2026 todavía discutamos si la gente puede bañarse dos horas al día.”

La crítica se extendió a los gobiernos provinciales y nacionales: “Son 43 años de falta de obra en Tucumán. La motosierra no reemplaza la obra pública”. Y también a la política como práctica: insultos, grietas, discursos de odio. “La política bien entendida es la actividad más noble que puede desarrollar el ser humano”, afirmó, en contraste con el descrédito que hoy pesa sobre ella.

“Trabajan el padre, la madre y los hijos, y no se llega a fin de mes. Esa es la gran deuda de la política.”

Norri apeló a la memoria histórica: generaciones que llegaron con una mano atrás y otra adelante, que construyeron con trabajo y valores. Hoy, dijo, la crisis es doble: económica y moral. La entrevista cerró con un llamado a la unidad opositora y a la responsabilidad: “Si queremos una alternativa al gobierno de Jaldo, tenemos que estar unidos. La gente nos va a pedir eso”. Entre la denuncia y la esperanza, quedó flotando la idea de que Tucumán merece otra historia, una ciudad distinta, una política que priorice lo esencial.

“La obra pública es más que cemento: es trabajo, es dignidad, es prevención.”

El relato del concejal deja en claro que la tragedia no es sólo producto de la lluvia, sino de una deuda histórica con la infraestructura y con la ciudadanía. Las inundaciones en Tucumán, con su densidad poblacional creciente y servicios colapsados, enfrentan un dilema que trasciende coyunturas: elegir entre la propaganda y la obra, entre la indiferencia y la dignidad. La voz de Romano Norri, desde la oposición, se convierte en un llamado urgente a repensar prioridades y a construir un futuro donde la política vuelva a ser sinónimo de responsabilidad y servicio.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí