
El pasado martes 19 la tierra colorada tembló. En Ruiz Montoya, una pequeña localidad en el centro de la provincia de Misiones, más de 60 intendentes se encolumnaron detrás del gobernador Hugo Passalacqua. Esto significó el quiebre con más de 20 años del histórico líder político Carlos Rovira. En ese lapso, el “conductor”, como lo llaman, manejó con rienda corta los destinos misioneros en el escenario y tras bambalinas.
El día después sirvió para hacer control de daños.
El dato principal es que Rovira anunció que no será candidato en 2027, según confirmaron a Infobae fuentes de su entorno más cercano. Por primera vez desde 1999 (cuando fue candidato a intendente de Posadas), su nombre no estará en la lista del oficialismo.
Por otro lado, y a pesar del contundente respaldo que lo proyecta para la reelección en 2027, Passalacqua optó por dar vuelta la página. Un estrecho colaborador dijo a este medio que se centrará 100 % en la gestión de la provincia.
Entre ambos, la dirigencia oficialista de rango intermedio considera que es posible un acercamiento. Aseguran que existe respeto mutuo. Pero hay pocos que se animen a invitar a uno a reunirse con el otro. El intermediario puede terminar pagando los platos rotos.
El fin de una era
Luego del terremoto del martes, Rovira reunió a su mesa ampliada en el salón de las Dos Constituciones de la Legislatura provincial. A su derecha se sentó el presidente del cuerpo, Sebastián Macías, y a su izquierda el vicegobernador Lucas Romero Spinelli. Ambos son candidatos roviristas a la gobernación.
El encuentro se hace todos los jueves antes de la sesión. Por eso se lo conoce como “la previa”. Desde siempre, Rovira aprovecha ese ámbito para bajar línea. Pero en esta oportunidad fue diferente.
El principal anuncio que hizo fue que en 2027 no será candidato.
—¿Esto significa que no estará en la lista, que no competirá por ningún cargo? —preguntó Infobae a uno de sus colaboradores de mesa chica.
—Así es. —Fue la respuesta lacónica.

El líder del espacio hizo un recuento de cabezas en “la previa” de este jueves. Participaron 13 intendentes. De ese total, seis estuvieron en Ruiz Montoya. Solo una pidió el micrófono para pedir disculpas públicas y ratificar su lealtad al “líder”. Fue Mabel Pessoa, mandataria de la pequeña localidad de Santa Ana.
Rovira también dejó una advertencia en el aire. La Legislatura, cuyos resortes controlará hasta diciembre de 2027, podría avanzar en limitar las reelecciones de los intendentes. El mensaje fue para los 66 que firmaron el documento de respaldo a Passalacqua.
Por otra parte, adelantó que la convocatoria a elecciones provinciales se realizará entre el 31 de enero y el 31 de mayo. El calendario local estará separado del nacional.
El “conductor” siempre cierra los encuentros con los suyos con una frase oracular. La sentencia sirve para que cada grupo haga su propia lectura e interprete de acuerdo a sus intereses lo que había ocurrido. En la oportunidad fue: “Pensar para actuar, para transformar”.
El origen del Frente y las consecuencias del giro
Rovira creó el Frente Renovador de la Concordia (FRC) en 2003. El fin era enfrentar a su mentor, Ramón Puerta. Logró vencerlo. En la alianza, confluyeron sectores del PJ, la UCR (como el propio Passalacqua), dirigentes gremiales y de la producción. Con el actual gobernador mantiene además un vínculo familiar. Una de sus primas es la esposa del mandatario.
A principios del 2025, Cristina Kirchner intervino el PJ misionero y lo sacó del FRC. Meses después, y con un perfil filolibertario, la Renovación ganó por poco las legislativas provinciales y cayó ante la LLA en las nacionales. La reacción de Rovira fue mutar de piel. Sepultó el sello FRC y rebautizó al espacio Encuentro Misionero.

Esa denominación no apareció en el documento pro-Passalacqua que firmaron los intendentes. Es decir que ahora EM es un armado sin su figura principal y raleado del centro de poder.
Queda flotando también la incógnita de qué pasará ahora con los acuerdos que la Casa Rosada selló con Rovira. Esos entendimientos le han permitido contar con los votos misioneros en el Congreso. Con Passalacqua en el centro de la escena, un escenario de barajar y dar de nuevo puede estar en el horizonte.
Cómo reaccionó el Gobernador
El mandatario misionero mostró hiperactividad en las 72 horas posteriores al documento de los intendentes.
Un ladero de su extrema confianza indicó a este medio que, más allá de las lecturas de lo ocurrido el martes, el Gobernador “nunca dejó de estar, y seguirá estando tranquilo, ocupado y enfocado en gobernar por y para la gente”.
“Es para lo que está y para lo que fue votado. Hoy es él el único que tiene tamaña responsabilidad y honor”, agregó.

Esa carga le impide “estar ocupando su tiempo en cuestiones menores, partidarias o electorales”, razonó la misma fuente mientras aún se escuchaban los ecos del golpe sobre la mesa que dio Passalacqua en Ruiz Montoya.
“Hay un Gobierno en marcha y es el suyo. En eso están puestas sus ganas y esfuerzo, sobre todo en tiempos tan difíciles y con problemas tan acuciantes a nivel nacional”, redondeó el funcionario, urgido por volver a sus tareas cotidianas.
Nadie se anima a intermediar
Un alto referente del oficialismo misionero que aún responde a directivas de Rovira dijo a Infobae que espera que haya, al final, una confluencia con Passalacqua.
Sin embargo, reconoció lo complejo de la situación. “Lo que pasa es que hay muchos que aprovechan este momento para poner dudas”, reflexionó.
Su optimismo se centra en el respeto mutuo “en muchas cosas” que se tienen ambos referentes. “No se pisan. No se desacreditan. Por eso todo es posible”, auguró.
Además, marcó que la puja es cupular y no derrama hacia el resto de la sociedad. “Esta discusión es de un grupo de la política. Siempre dije que hoy la agenda de la gente es la urgencia de llegar a fin de mes”, consignó.






