Pies descalzos, cabello mojado y moco verde: la doctora Cecilia Rea desmonta uno a uno los mitos respiratorios más arraigados y explica cuándo sí hay que correr a la guardia.
El enemigo no es el frío
Cada invierno se repite el mismo ritual: la abuela persigue al nieto con medias, la mamá prohíbe el baño de noche y el padre insiste en que salir con el pelo mojado «te mata». La doctora María Cecilia Rea (MP 9087), pediatra del Hospital de Niños de Tucumán y prosecretaria de la Comisión de Cuidados Paliativos Pediátricos de la Sociedad Argentina de Pediatría, lo dice sin rodeos: el frío no infecta y no enferma.
En diálogo con Sebastián Gil Olivares y Pablo Gerez en Libertad de Expresión (Radio del Plata FM 93.9), la especialista fue contundente: «Ni el frío, ni los pies descalzos, ni el cabello mojado generan anginas, fiebre ni infecciones respiratorias».
Lo que sí ocurre cuando hay un impacto brusco de frío —como salir con el pelo mojado en una mañana helada— es una respuesta defensiva del organismo: tos, algo de moco, una leve reacción que no dura más de 24 a 48 horas. Una pequeña alergia transitoria, no una enfermedad infecciosa.
¿Por qué entonces nos enfermamos más en invierno?
La respuesta es más simple de lo que parece. El frío nos encierra. Cerramos ventanas, compartimos espacios sin ventilación y permanecemos más tiempo en contacto cercano con otras personas. Eso facilita el contagio de virus respiratorios que ya están circulando, como la gripe A, que actualmente lidera las consultas en el Hospital de Niños de Tucumán y en todas las instituciones de salud de la región.
El frío es el escenario. El virus es el protagonista.

Los pies descalzos no solo no enferman: son beneficiosos
Este es quizás el mito que más resistencia genera en las familias. Rea no solo desmiente la creencia popular sino que va más lejos: los niños deben andar descalzos. Es la mejor manera de fortalecer las articulaciones y desarrollar correctamente la musculatura del pie. Privarlos de esa experiencia puede tener consecuencias osteoarticulares a futuro.
Un mensaje directo para las abuelas: dejen al niño descalzo.
El moco verde no necesita antibióticos
Otro mito que genera consultas innecesarias y, lo que es peor, uso indiscriminado de antibióticos. El moco verde forma parte de la evolución natural del proceso de la mucosidad en la nariz y la garganta. No es una señal de alarma ni indica que se necesite medicación específica.
«No hay que ser agresivo con algo con lo que el cuerpo se está defendiendo», explicó la pediatra. La indicación es simple: limpiarlo. Nada más.
El uso innecesario de antibióticos es uno de los problemas de salud pública más serios a nivel global. Cada vez que se indica un antibiótico sin necesidad real, se contribuye a la resistencia bacteriana. Por eso, ante moco verde sin otros síntomas de alarma, la conducta correcta es la observación y la consulta con el pediatra, no la automedicación.
¿Cuándo sí hay que ir a la guardia?
Con tanto mito circulando, muchos padres terminan en dos extremos: o van a la guardia por cualquier síntoma menor, o se quedan en casa cuando realmente deberían consultar. La doctora Rea establece criterios claros:
Consultá de urgencia si:
– La respiración del niño se vuelve sonora o ruidosa, como con un tejido
– El niño mayor refiere falta de aire o sensación de que no le entra el aire
– Hay rechazo de la alimentación — no dificultad para comer por congestión, sino negativa a alimentarse
– El niño tiene menos de 3 meses, donde la bronquiolitis puede volverse severa rápidamente
– El niño tiene alguna enfermedad de base que lo haga más vulnerable
La fiebre sola no es criterio de guardia. Este punto merece subrayarse porque va en contra del instinto de muchos padres. «A ningún pediatra le asusta la fiebre, jamás», afirmó la doctora Rea. La fiebre es el signo más común después del dolor y forma parte de la respuesta natural del organismo. La conducta correcta ante fiebre sin otros signos de alarma es dar un antitérmico, hidratar al niño y esperar el turno con el pediatra.
Infecciosas vs. no infecciosas: una diferencia que pocos padres conocen
No todas las enfermedades respiratorias son infecciosas. Muchas crisis asmáticas, por ejemplo, son desencadenadas por alérgenos como el polvo, la tierra o el pelo de animales, y pueden ser tan graves como para requerir internación, sin que haya ningún virus de por medio.
La única manera de distinguirlas con certeza es la presencia de fiebre —que no siempre aparece en los cuadros infecciosos— o mediante un test virológico. En este momento, el virus que está dominando el panorama respiratorio en Tucumán es la gripe A. Los grupos de riesgo deben recordar que la vacuna antigripal es gratuita dentro del Calendario Nacional de Vacunación.
En resumen
El invierno no nos enferma. Los virus sí. El frío nos acerca a ellos porque nos encierra. Pero los pies descalzos, el pelo mojado y el moco verde no son enemigos: son mitos que conviven con nosotros desde hace generaciones y que la evidencia médica desmiente con claridad.
La próxima vez que la abuela persiga al nieto con medias, ya sabés qué responderle.






