Con 107 años de historia, el gremio más antiguo del país dio un paso histórico al inaugurar su primer complejo deportivo. Una obra nacida de la militancia, la unidad y una concepción integral del trabajador, que reafirma un modelo sindical con identidad, gestión y proyección intergeneracional.
Luz y Fuerza Tucumán apuesta por el bienestar con su nuevo complejo deportivo
Tras más de un siglo de historia y lucha gremial, el Sindicato de Luz y Fuerza Tucumán materializó un anhelo colectivo largamente soñado: la inauguración de su primer complejo deportivo, un espacio que simboliza contención, identidad y futuro para las familias lucifuercistas.

El proyecto comenzó a gestarse durante la gestión del entonces secretario general José Avellaneda, tras las celebraciones del centenario del sindicato en 2019, y fue retomado, sostenido y finalmente concretado por la actual conducción. Esta continuidad institucional expresa una forma de hacer sindicalismo donde los sueños colectivos trascienden nombres y se convierten en políticas gremiales.

En una jornada cargada de emoción, abrazos y memoria colectiva, el secretario general Héctor Gerardo Galván definió el momento como “histórico”, no solo por la magnitud de la obra, sino por lo que representa en términos de proyecto sindical. “El trabajador no es solo trabajador: es padre, madre, hijo, abuelo… y merece espacios para compartir, descansar y disfrutar”, expresó, dejando en claro una concepción profunda y humanista del sindicalismo.

La entrevista fue realizada por la periodista Graciela Núñez, para el programa Libertad de Expresión, que se emite por Rock and Pop Tucumán 106.9 FM,ñ. En diálogo radial con el secretario general Héctor Galván, el dirigente remarcó que la obra trasciende lo edilicio:
“Nuestro sindicato no es solo un ámbito de reclamo; es también un espacio de encuentro, contención y calidad de vida para el trabajador y su familia”.
El camino hasta la inauguración no estuvo exento de dificultades. La obra atravesó tiempos complejos: pandemia, inflación y un contexto económico adverso. Sin embargo, lejos de detenerse, la conducción decidió avanzar con responsabilidad, convicción y unidad. “Cada conquista fue posible cuando supimos dejar de lado las diferencias y actuar con responsabilidad y unidad”, sostuvo Galván, marcando un mensaje político claro hacia adentro y hacia afuera del movimiento obrero.

Uno de los aspectos más destacados del complejo es su origen profundamente militante. Si bien contó con el respaldo institucional de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLyF), conducida por Guillermo Mosser, el secretario general fue contundente al señalar que el verdadero motor de la obra fue el compromiso de los afiliados y afiliadas.

El predio de 16 hectáreas fue recuperado y puesto en valor a partir de una limpieza integral, seguida por la apertura de una calle de ingreso de 300 metros, la construcción de un pórtico de acceso, la nivelación del terreno y la apertura de calles internas. Se realizó además la perforación de un pozo surgente, el armado de la cabina de control de la bomba de agua, la instalación de un tanque de reserva de 20.000 litros y la cabina de comando eléctrico.
En materia de infraestructura, se ejecutaron más de 1.000 metros de cañería de agua para abastecer a todas las dependencias y 1.500 metros de cableado subterráneo, junto con el entubamiento de 200 metros del canal colindante y la construcción de 3.500 metros de cordón cuneta, obras clave para el ordenamiento y la proyección futura del predio.
El complejo cuenta con una cancha de fútbol 11 con riego artificial, dos canchas profesionales de pádel, una cancha de beach vóley, una pileta de natación de 13 x 25 metros y 1,30 m de profundidad, y una pileta infantil de 25 x 15 metros y 35 cm de profundidad, pensadas para el disfrute de todas las edades. A esto se suma la construcción de la cantina, depósitos, sanitarios, un depósito de herramientas y materiales, y la instalación de torres de iluminación de 15 metros con bancos de reflectores, que permiten el uso pleno del espacio.
«Lo opuesto en este complejo no es el dinero, sino la militancia”, afirmó, al recordar las incontables horas de trabajo voluntario: desde tareas de herrería y construcción hasta la forestación con árboles frutales, muchas de ellas realizadas en los momentos más duros del país.

El acto contó con la presencia del Subsecretario General Armando Garbero, el ex Secretario General José Avellaneda, el Secretario Gremial de FATLyF Lauro Paz, el Secretario de Vivienda y Obras de FATLyF Jorge Koropeski, el Comisionado Comunal de San Andrés, Félix Paz, el Gerente General de ECOS S.A., y autoridades de Recursos Humanos de EDET S.A., acompañando una jornada que selló la comunión entre historia, presente y futuro.
Acompañado por la comisión directiva, Galván dejó un mensaje especialmente dirigido a activos, pasivos y jóvenes trabajadores:
“Falta muchísimo por hacer. Este complejo es apenas el comienzo de un camino hacia la grandeza y el orgullo Lucifuercista”.
No fue una consigna vacía, sino una definición de rumbo.
Con 107 años de historia, Luz y Fuerza Tucumán —el gremio más antiguo del país— vuelve a demostrar que la trayectoria no se declama: se construye.
Con unidad, militancia y una conducción que transmite confianza y seguridad, el sindicato reafirma un modelo donde el bienestar del trabajador es una prioridad y el futuro se planifica con hechos.
Porque cuando un sindicato cuida a su gente, no solo defiende derechos: construye comunidad, identidad y esperanza.









