
Durante años, la aerodinámica fue asociada casi exclusivamente al ciclismo y los deportes de motor. Sin embargo, especialistas y entrenadores comenzaron a destacar su importancia también en el running, incluso entre corredores aficionados. El profesor Bert Blocken, de la Universidad Tecnológica de Eindhoven y la KU Leuven, remarcó que reducir la resistencia al aire puede marcar diferencias concretas en el rendimiento.
Un estudio publicado en Journal of Biomechanics señaló que disminuir el impacto del aire permite ahorrar energía de manera acumulativa durante la carrera, un factor que puede influir directamente en el tiempo final y en la eficiencia física del corredor.
En el desafío INEOS 1:59 Challenge de 2019, el reconocido atleta mundial Eliud Kipchoge, rompió la barrera de las dos horas en maratón y situó la aerodinámica en el centro del debate. El investigador responsable de diseñar la formación de liebres, demostró que la organización táctica de los atletas en la pista minimiza la resistencia y mejora la eficiencia de cada zancada.
Cómo funciona la aerodinámica en el running
La táctica predominante es el drafting, o correr protegido tras otro corredor para recibir menos impacto del aire. El investigador del estudio, en una entrevista exclusiva concedida al diario español El País, explicó que “si eres un corredor recreativo, correr protegido detrás de otro puede ayudarte mucho; ahorrar entre 30 y 40 segundos puede ser determinante si tienes un objetivo concreto”.
Según Blocken, la idea de que la aerodinámica solo importa a gran velocidad es errónea; incluso a ritmos recreativos, la reducción de la resistencia al aire ofrece beneficios notables en distancias como los 10 kilómetros, el medio maratón o el maratón completo (42.195 metros).

Detalles que suman ventajas medibles
Correr en grupo o posicionarse tras otro atleta permite ahorrar energía en cada kilómetro. El estudio analizó cómo diversas formaciones de liebres inciden en la resistencia aerodinámica y la eficiencia del movimiento.
Los investigadores sostienen que la suma de pequeñas mejoras —como ahorrar unos pocos vatios en cada zancada— puede traducirse en algunos segundos al terminar la carrera, un resultado decisivo para lograr una marca personal o cumplir un objetivo competitivo.
La ropa es otro factor a considerar. Las prendas demasiado holgadas o hechas con materiales poco adaptados pueden incrementar la resistencia al aire entre un 10% y un 30% más de resistencia aerodinámica.
Por eso, seleccionar ropa ajustada y tejidos técnicos se convirtió en una recomendación predominante en carreras rápidas o ventosas. Incluso detalles menores —como el peinado— pueden influir: aunque el efecto es leve, en pruebas competitivas cada segundo cuenta.
Estrategias prácticas y errores frecuentes
Los beneficios de la aerodinámica resultan más evidentes a medida que crece la velocidad; por ello, las pruebas de 5 kilómetros, 10 kilómetros y medio maratón son las que más aprovechan el drafting y las formaciones de grupo en carrera. En el maratón, donde el ritmo es más bajo, la eficiencia energética lograda puede resultar esencial para sostener el rendimiento en la etapa final.

Uno de los errores más comunes, según entrenadores consultados en el Instituto de Ciencias del Deporte de Alemania, es correr de forma paralela con otro atleta, lo que incrementa innecesariamente la resistencia para ambos. La recomendación técnica es ubicarse ligeramente detrás para sacar provecho del rebufo, sobre todo en jornadas con viento.
Casos recientes y respaldo científico
El Maratón de Londres 2026 evidenció la utilidad de la aerodinámica aplicada al running. Corredores como Sabastian Sawe y Yomif Kejelcha lograron cruzar la meta por debajo de las dos horas –en los 42.195 metros-, gracias a estrategias que combinaron nutrición precisa y organización en bloque para afrontar el viento.
De acuerdo con el informe, el ahorro energético acumulado a partir de la reducción de resistencia puede ser determinante para quienes buscan una marca personal o alcanzar el objetivo planteado.






