
La Copa Mundial 2026 ofrece una mirada inédita sobre los jugadores que, además del fútbol, cultivan una pasión paralela: la música. Varios protagonistas de este torneo han desarrollado carreras artísticas fuera de la cancha, según historias reunidas por medios como Rolling Stone, donde se exploran las trayectorias de quienes alternan goles con melodías y letras propias. El certamen revela así una convivencia natural entre el deporte y la creatividad, abriendo un espacio donde ambos universos se potencian mutuamente.
Rafael Leão y su carrera como Way 45
El delantero portugués Rafael Leão representa uno de los ejemplos más claros de esta doble vida. Bajo el seudónimo Way 45, ha publicado tres álbumes que abordan su infancia y las experiencias vividas en la periferia de Lisboa.

“Siempre hubo música en mi casa”, confesó a Rolling Stone U.K., recordando la influencia de su tío DJ y su padre cantante. Leão se volcó al hip-hop, al R&B y al trap, géneros con los que canaliza recuerdos y emociones. Para él, la música es un refugio, una forma de autoconocimiento y escape, especialmente fuera del ambiente competitivo del fútbol profesional.
Alisson Becker: del arco a la guitarra
El arquero brasileño Alisson Becker combina su carrera deportiva en la élite con una faceta musical que comparte en redes sociales. Originario de Rio Grande do Sul, ha publicado videos interpretando canciones junto a músicos y compañeros, como una versión acústica de “Allez, Allez, Allez” realizada con Jamie Webster.

También se lo ha visto cantando temas como “Shallow” y “Dragostea Din Tei”, mostrando un costado familiar y relajado, lejos de la presión del arco. La música, para Becker, es una vía de disfrute y conexión con su entorno cotidiano.
Memphis Depay y el rap como identidad
El neerlandés Memphis Depay es otro caso de futbolista que encontró en la música un canal de expresión propio. Fanático del hip-hop estadounidense desde niño, en 2017 debutó como rapero con el video “LA Vibes”, que rápidamente superó las 150 mil visualizaciones.

Su actividad musical se expandió con lanzamientos de sencillos y colaboraciones con artistas como Winne, Bisa Kdei y Broederliefde. “No Love”, uno de sus temas, supera los 20 millones de visualizaciones en YouTube. Tras la eliminación de Países Bajos en el torneo, Depay convierte la música en un refugio personal y en un proyecto paralelo a su carrera deportiva.
Luis “Lucho” Díaz y la música como motor de equipo
El colombiano Luis Díaz ha hecho de la música un elemento central en la dinámica de su selección. Junto al cantante y rapero Ryan Castro, grabó “El Ritmo Que Nos Une”, que se transformó en himno durante la Copa América 2024.

La grabación, según Díaz, fue espontánea y rápida; la buena experiencia llevó a repetir la colaboración con “Dembow Violento”, lanzado poco antes del Mundial. Para Díaz, la música es una pasión compartida con sus compañeros y una forma de celebrar la identidad y el espíritu de grupo dentro del equipo nacional.
Alphonso Davies: freestyle y pasión por el estudio
El canadiense Alphonso Davies incursionó en la música como rapero aficionado, especialmente durante la pandemia, cuando comenzó a publicar freestyle y temas propios. En 2025 lanzó “München My Throne”, canción con la que anunció su renovación en el Bayern Múnich.

Davies relató a Billboard Canada que la experiencia fue divertida y espontánea, motivada por su amor a la música y las ganas de experimentar. Su faceta artística suma cerca de un millón de visitas y demuestra inquietudes que van más allá del fútbol y lo acompañan en su vida cotidiana.
Otros jugadores mundialistas con lazos musicales
La relación entre fútbol y música no es exclusiva de la generación actual ni del Mundial 2026. A lo largo de la historia, varios futbolistas han incursionado en el arte musical. Pelé, además de su legendaria trayectoria deportiva, lanzó canciones hasta cumplir 80 años.

El croata Slaven Bilić, defensor en el Mundial 1998, fue parte de la banda de heavy metal Rawbau. En Inglaterra, John Barnes participó como rapero en himnos oficiales, como “World in Motion” de New Order, durante la campaña FIFA 1990.
Estos antecedentes refuerzan la idea de que la música es un espacio natural para los futbolistas: una alternativa de expresión, una vía para conectar con nuevas audiencias y, en ocasiones, una extensión mediática de sus carreras. Para muchos, grabar una canción o rapear en un estudio se convierte en otra forma de celebrar, compartir y dejar huella fuera del campo de juego.






