La selección de Estados Unidos confirmó cuatro partidos amistosos en la primera fecha FIFA posterior al Mundial 2026, con Mauricio Pochettino ratificado como entrenador.
El calendario incluyó compromisos ante dos selecciones de Conmebol y dos de Concacaf, como parte del inicio del ciclo que la federación proyectó hacia el próximo proceso.
El programa quedó ordenado y, esta vez, también con fechas y sedes:
- 26 de septiembre: Estados Unidos vs. Perú, en el Inter&Co Stadium de Orlando, Florida.
- 29 de septiembre: Estados Unidos vs. Chile, en Energizer Park de St. Louis, Misuri.
- 3 de octubre: Estados Unidos vs. México, en el State Farm Stadium de Glendale, Arizona.
- 6 de octubre: Estados Unidos vs. Canadá, en Allianz Field de St. Paul, Minnesota.
El anuncio enmarca una reanudación inmediata de la actividad para el Team USA después del torneo de 2026, con rivales de dos confederaciones y un orden ya establecido: primero Conmebol, después Concacaf. La decisión también se conecta con la continuidad del proyecto deportivo encabezado por Pochettino, que seguirá al mando del seleccionado en esta transición.
Fechas y sedes: el orden de los cuatro amistosos
La primera escala, en Orlando, será el punto de partida de una serie pensada para medir al plantel en contextos distintos, tanto por el tipo de rival como por el escenario.
El cruce ante Perú abrirá el bloque con una prueba de Conmebol, en un partido que, por cronograma, le permitirá al cuerpo técnico instalar el tono del nuevo ciclo en el inicio mismo de la ventana internacional.
Tres días más tarde, el equipo se trasladará a St. Louis para enfrentar a Chile. El segundo amistoso repetirá el criterio sudamericano, pero con una exigencia diferente por estilo y dinámica de juego, además de un marco distinto: Energizer Park, una sede que ofrecerá otra atmósfera para una selección que buscará sostener competitividad en cada presentación.
Con el cambio de confederación llegará también el tramo de rivalidades regionales.
El tercer partido del calendario reactivará el clásico con México el 3 de octubre en Glendale, Arizona. Ese cruce, por historia y peso en el calendario de la Concacaf, aparece como un examen especial dentro de la serie, no por su condición de amistoso, sino por lo que exigirá a nivel de mentalidad, presión y respuesta emocional.
El cierre, el 6 de octubre, será ante Canadá en St. Paul, Minnesota, otro rival directo del área. La elección del orden —México primero y Canadá después— terminará de consolidar una secuencia que alternará estilos y exigencias, pero mantendrá una lógica de crecimiento por etapas: dos ensayos ante selecciones de Conmebol y dos capítulos finales frente a adversarios con los que Estados Unidos compite de manera recurrente en torneos oficiales.
Las claves del anuncio y el rol de Pochettino
En declaraciones difundidas junto con la confirmación de los amistosos, el entrenador expresó su conformidad con el tipo de oposición y con el contexto de jugar ante su público.
“Estamos muy emocionados de comenzar esta nueva etapa de nuestra trayectoria con partidos ante nuestra afición. Su increíble energía durante el verano ha marcado la pauta”, declaró el seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino.
El técnico también fijó el enfoque que pretende para este primer tramo del nuevo proceso: exigencia competitiva y respuesta emocional del equipo en cada presentación, sin distinción entre amistosos y partidos oficiales. “Esperamos que nuestros jugadores compitan con la mentalidad de que cada partido es crucial y que demuestren la pasión y el compromiso que nuestra afición merece”, afirmó.
Pochettino planteó además que la búsqueda de rivales continuará con el mismo criterio en futuras ventanas internacionales, con el objetivo de sumar exigencias distintas para el grupo. “Nuestro objetivo es siempre enfrentarnos a los mejores rivales posibles, y estos partidos ofrecen diversas experiencias para este grupo de jugadores al iniciar este nuevo capítulo de la selección masculina de Estados Unidos”.
Más allá del calendario, el anuncio también funciona como una señal hacia adentro: Pochettino seguirá al frente del proyecto y conducirá la transición inmediata después de un Mundial jugado en casa, con el desafío de reencuadrar la energía del torneo en una etapa posterior, menos ruidosa, pero igual de determinante para lo que viene.
Con esos cuatro amistosos, Estados Unidos tendrá un inicio con pruebas de distinto perfil: dos selecciones sudamericanas y dos rivales directos del área, en un tramo que el entrenador presentó como el comienzo de un “nuevo capítulo” para el equipo.






