Nació en un pueblo de 2000 habitantes y casi no jugó en Reserva: Lucas Silva, el pibe del golazo en el triunfo de River

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River Plate goleó 3-0 a Blooming en el Monumental y se clasificó a los octavos de final de la Copa Sudamericana. El tercer tanto fue obra de Lucas Silva, volante central de 19 años oriundo de La Dulce, un pueblo bonaerense de poco más de 2.000 habitantes que vive una revolución por el ascenso de su hijo más famoso.

El gol llegó a los 83 minutos, con un remate desde la medialuna que no le dejó chances al arquero de Blooming. En el festejo, se besó la camiseta. Fue el cierre de una noche en la que el equipo de Eduardo Chacho Coudet dominó de principio a fin, aunque sin lucirse, y selló el primer puesto de su grupo en el certamen continental.

Los otros dos tantos del encuentro también tuvieron su cuota de drama. Maximiliano Salas había fallado un penal en el primer tiempo, pero se reivindicó a los 56 minutos tras una asistencia de Lucas Martínez Quarta, con ayuda de un desvío defensivo. Luego, a los 71 minutos, Fausto Vera convirtió desde los doce pasos -tras revisión del VAR- su primer gol con la camiseta del Millonario. Antes del tanto de Vera, Joaquín Freitas había realizado una jugada individual de alto nivel que terminó con falta de Matías Abisab dentro del área.

El festejo de Lucas Silva (REUTERS/Agustin Marcarian)

La historia de Silva hasta ese tiro desde la medialuna en el Monumental que significó su estreno en las redes de la Primera División tiene más de una escala. Nacido el 26 de febrero de 2007 en La Dulce -que en rigor es una estación de tren de la localidad de Nicanor Olivera, a 56 kilómetros de Necochea-, empezó a patear una pelota en el Club Deportivo La Dulce desde los 5 o 6 años, siempre como delantero. Su profesor, Carlos Azcona, se enteró de que River haría una prueba de talentos en Necochea y lo llevó. Los ojeadores lo pusieron de volante central. Una sola prueba fue suficiente: quedó seleccionado. Tenía 9 años y era 2016.

Desde entonces viajó dos veces por mes a Buenos Aires para jugar en las infantiles de la AFA. La pandemia de 2020 interrumpió ese ritmo y los Silva regresaron al pueblo, pero cuando se retomó la actividad, Lucas y su madre, Lorena, se instalaron en la ciudad. “Hicieron mucho sacrificio porque no es fácil tener que cambiar la vida que uno tiene”, contó Matilde Díaz, periodista nativa de La Dulce y amiga de la familia, a La Página Millonaria.

El camino dentro del club tampoco fue lineal. En la Reserva, el DT Marcelo Escudero le dio escasa participación: en casi dos años, Silva acumuló apenas 253 minutos en siete partidos. La llegada de Coudet al primer equipo cambió el panorama. El técnico lo convocó sin que hubiera hecho la pretemporada de verano y sin que Silva tuviera aún firmado su primer contrato profesional.

“Lucas es un pibe bueno. Es educado, de buena familia y está viviendo su sueño. Imaginate que no firmó aún su primer contrato profesional y ya todos hablan de él”, describió Díaz a La Página Millonaria. La periodista también destacó la inteligencia como el rasgo futbolístico que Silva exhibía desde la infancia: “Él ya sabe lo que va a hacer antes de agarrar la pelota. Y eso lo hacía a los 6 años”, agregó.

Su familia es, según quienes los conocen, “enferma de River”. Su padre, Ignacio, trabaja en el campo; su hermano, Iván, también juega en el Deportivo La Dulce. El representante de Silva es el mismo que el de Franco Mastantuono: la agencia Area Sport Team, de Walter Tamer y Augusto Fernández.

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