
El torneo de Roland Garros afrontará una jornada de tensión después de que los principales tenistas del circuito ATP y WTA anunciaran una protesta coordinada para reclamar mejoras en la distribución de los ingresos de los Grand Slam, según reveló el diario L’Equipe. El conflicto estalló cuando los jugadores decidieron limitar sus apariciones ante la prensa durante el tradicional Día de los Medios (Media Day), previo al inicio del torneo en París.
De acuerdo con el rotativo francés, el malestar se gestó tras varios intentos fallidos de negociación con los organizadores de los cuatro grandes torneos —Roland-Garros, Wimbledon, US Open y Australian Open—, a quienes los jugadores acusan de ignorar sus demandas sobre condiciones laborales y remuneración. La controversia gira en torno a la proporción de los ingresos totales que reciben los jugadores: mientras los torneos ATP y WTA destinan aproximadamente el 22% de su facturación a premios, los Grand Slam distribuyen solo cerca del 15%. El reclamo central apunta a que ese porcentaje aumente hasta equipararse con los otros grandes certámenes del circuito profesional.
El viernes, el ambiente en la sala de prensa de Roland Garros se anticipa inusual. Según el reporte del medio galo, la mayoría de los mejores tenistas planean concluir sus compromisos con los medios de comunicación tras solo quince minutos y abandonar el recinto, negándose a conceder entrevistas individuales. Se trata de una acción simbólica, pero con alto impacto mediático, que busca visibilizar el creciente descontento ante la estructura económica del tenis de élite.
El detonante de la protesta fue la declaración de la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, quien afirmó en Roma: “En algún momento, tendremos que boicotear si esa es la única manera de defender nuestros derechos”, manifestó en Roma a inicios de este mes. La jugadora subrayó que las estrellas del tenis generan el espectáculo y sostuvo: “Sin nosotras, no habría torneos ni entretenimiento. Creo que merecemos que nos paguen mejor”.
Durante el último año, la presión de los jugadores fue en aumento. Según L’Equipe, seis figuras del circuito —Jannik Sinner, Aryna Sabalenka, Coco Gauff, Madison Keys, Casper Ruud y Alex De Minaur— sostuvieron reuniones formales con representantes de los Grand Slam para exigir una redistribución más justa. El grupo planteó que el objetivo no es una mejora inmediata, sino alcanzar el 22% de los ingresos en un plazo de cinco años.
Un asesor cercano a los jugadores, citado por el medio francés, explicó: “Este dinero va a alguna parte. Si no va a los jugadores, ¿a dónde va? Como atletas responsables del éxito de los torneos, simplemente quieren un acuerdo claro sobre lo que constituye una parte justa”. El mismo interlocutor agregó que las principales figuras del tenis sienten que no tienen voz en decisiones relevantes, como la ampliación de jornadas, la inclusión de sesiones nocturnas o la programación de partidos a altas horas.
La protesta busca, además, poner sobre la mesa la falta de diálogo y participación de los deportistas en la toma de decisiones, un reclamo que, según remarca dicho artículo, se potenció desde la pandemia por el crecimiento de la popularidad y los ingresos de los torneos. Los jugadores, conscientes del debate público sobre sus ingresos millonarios, acordaron actuar unidos para fortalecer su posición y evitar divisiones internas.
Frente a este escenario, la dirección de Roland Garros y la Federación Francesa de Tenis (FFT) convocaron a los agentes de los principales tenistas a una reunión que se celebrará este mismo viernes. La organización expresó su disposición a mantener un “diálogo directo y constructivo sobre cuestiones de gobernanza”, con la promesa de otorgar mayor protagonismo a los jugadores y mejorar la distribución de los ingresos. En un comunicado oficial, la FFT lamentó la decisión de los jugadores y advirtió que la medida afecta a todos los actores del torneo, incluidos los medios, los equipos de las federaciones y los aficionados.
La presión sobre los organizadores no se limita a París. Algunos representantes del circuito ya iniciaron contactos con los responsables de Wimbledon, que aún no ha anunciado el monto de los premios para la edición de 2026. El malestar se extiende a otros Grand Slam, donde los deportistas evalúan acciones similares si no obtienen respuestas satisfactorias.
El trasfondo del reclamo expuesto por los protagonistas y sus asesores radica en la percepción de que la relación entre jugadores y organizadores debe ser de socios, no de empleados. El asesor consultado por L’Equipe resumió: “Solo existe porque ellos están ahí, porque son los protagonistas”. Los jugadores argumentan que, más allá de los elevados premios actuales, la porción de los ingresos que reciben no refleja el peso de su aporte en el éxito económico de los torneos.
Vale recordar que veinte figuras de la ATP y la WTA respaldaron la demanda colectiva de elevar ese porcentaje, equiparándolo con la proporción de los torneos ATP y WTA de categoría 1000. El US Open ya acordó subir el porcentaje al 20% y el Australian Open lo incrementó al 16%. La petición, impulsada bajo el nombre de Proyecto RedEye, también incluye mejoras en el bienestar de los jugadores, pensiones, seguros, salud mental y licencias por maternidad. Entre los firmantes aparecen Jannik Sinner, Carlos Alcaraz, Coco Gauff y otras figuras, mientras que jugadoras como Iga Swiatek y Elena Rybakina manifestaron su apoyo al pedido colectivo.






