Un histórico de Belgrano revela el detrás de escena del campeón del Apertura: por qué Zielinski “está iluminado”

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El lateral jugó en varios clubes del fútbol argentino y en México

El histórico título conseguido por Belgrano todavía conmueve a Córdoba. La consagración ante River Plate no sólo significó la primera estrella de Primera División para el club, sino también un punto de inflexión institucional y futbolístico para una institución que, según Juan Mono Quiroga, “arranca desde hoy un camino distinto”.

El exdefensor, identificado profundamente con el Pirata y hoy entrenador de la Quinta División de AFA en las Inferiores del club, vivió el hito desde la tribuna junto a su familia y varios amigos. Y, aunque no formó parte del histórico ascenso de 2011 ante River, sí fue protagonista de una de las etapas más importantes de Belgrano en Primera División, y construyó un vínculo inquebrantable con la gente.

“Este título supera todo”, aseguró Quiroga, quien destacó el sentido de pertenencia, el trabajo en Inferiores y la conducción de Ricardo Zielinski como pilares fundamentales del presente del club cordobés.

“Zielinski tiene esa virtud de mantener tranquilidad y equilibrio. Está iluminado. Le tocó el ascenso contra River y ahora un partido histórico para ganar un campeonato. Y nunca cambió”, sostuvo el ex lateral izquierdo, que coincidió con el Ruso en el plantel que comandó en Primera en el 2012.

En el 2019, el Mono Quiroga vivió una etapa muy difícil de Belgrano, cuando descendió a la segunda categoría del fútbol argentino, siendo uno de los referentes y de los futbolistas que más tiempo llevaban en Alberdi. “Me quedé 15 minutos solo en el vestuario llorando. Me dolió mucho. Salí hacia el auto. Había unos hinchas ahí y les pedí perdón. La gente sufrió mucho todo lo que pasó en ese momento”, contó.

Seis años después, la situación del Pirata es completamente distinta. Ganó el Torneo Apertura 2026, se clasificó para la Copa Libertadores 2027, se convirtió en el primer equipo cordobés en ganar un título en la máxima categoría, y tiene muchos jugadores con sentido de pertenencia que otros clubes no atesoran. “Esta final supera la del 2011 contra River, porque un título en Primera División es lo máximo”, sentencia en diálogo con Infobae.

– Juan, ¿qué es de tu vida hoy en día?

– Estoy bien. Estoy trabajando en Belgrano, en las Inferiores. Soy técnico de la Quinta de AFA y sigo en mi casa, estando cerca del club. Con todo esto del campeonato también es un orgullo poder compartirlo desde adentro.

– ¿Ni bien colgaste los botines te dedicaste a entrenar jugadores en Belgrano?

– Sí, sí. Me retiré y al año me sumé a la estructura de Belgrano, dirigiendo la Novena. Después me fui y ahora hace un año y medio que estoy otra vez en el club.

– ¿A qué edad te retiraste y por qué motivo?

– Me retiré a los 38 años. Sentía que ya había terminado mi participación en el fútbol, que había entregado todo, que había dejado todo. Ya no tenía nada más para dar.

– ¿Te costó el post retiro o lo fuiste trabajando mientras jugabas tus últimos partidos?

– La verdad que no, no me costó nada. Estoy muy tranquilo, muy en paz. Sé por dónde viene esa tranquilidad, entonces disfruto de poder estar en otra faceta de la vida. Desde los 16 años tuve la visión de que quería ser jugador profesional. Dejé todo de lado y solamente me enfoqué en el fútbol. Le entregué todo al fútbol y cuando llegó el momento sentí que ya no tenía más nada para darle.

– Contame esa visión que tuviste de chico. ¿Cómo surgió?

– Pasaba que estaba en mi pueblo, en Monte Buey, Córdoba, jugando en Matienzo. A casi todos los chicos los llevaban a probar y a mí no me llevaban. Yo tenía esa ilusión de ir a probarme a algún club de Primera. Un día, Héctor Tocalli, que es de mi pueblo y coordinaba en Belgrano, me dijo: “Vení que te quiero probar”. Vine en 1999 y quedé. El club estaba en una situación complicada, estuve un año y me volví al pueblo. Después me llevaron a Banfield y ahí arrancó todo. A los 16 años dije: “Esta oportunidad no la voy a dejar pasar”. Ya pensaba como un profesional: me cuidaba, entrenaba. Entrenar fue siempre mi pasión.

Quiroga debutó en el Taladro en 2002 y luego construyó una extensa carrera que incluyó pasos por Defensa y Justicia, Puebla de México, Newell’s, Colón, Gimnasia La Plata, Olimpo y, por supuesto, el Pirata.

– ¿Qué recuerdos te quedaron de Defensa y Justicia?

– Los mejores. Ahí imprimí el amor y la lucha por querer ser jugador. Fueron tiempos difíciles, pero hoy los miro y digo “qué lindos que fueron”, porque nunca me rendí.

– ¿Y México?

– Muy lindo. Conocer otro fútbol y compartir con jugadores de mucho nivel. Pero mi sueño siempre fue jugar en la élite del fútbol argentino. Por eso llegar a Newell’s fue tocar el cielo con las manos.

– ¿Cómo arrancó tu historia con Belgrano?

Yo digo que esa historia ya estaba escrita. Vine en el 99 y Belgrano estaba muy mal. Después volví en 2011, tras el ascenso contra River, y cuando llegué al predio no lo podía creer. Era otro club, un club de Primera. Los primeros tiempos no fueron fáciles. Por mi forma de jugar tuve muchas expulsiones, pero después me acomodé y fui conectando con la gente hasta meterme en el corazón del club. Y eso sin ganar campeonatos ni hacer nada extraordinario. Cuando uno entrega la vida por una camiseta, pasan estas cosas.

El Ruso Zielinski, de 66 años, logró el título desde el perfil bajo (REUTERS/Agustín Marcarian)

El exlateral zurdo también se refirió a la influencia de Ricardo Zielinski, entrenador clave en distintos momentos históricos del club.

– ¿Qué tiene Zielinski para lograr todo lo que se propone?

Es increíble. Siempre mantiene un equilibrio y una línea. Sus equipos son muy trabajadores, muy duros. Y, ahora, con jugadores de jerarquía como el Chino Lucas Zelarayán, Rigoni o el Mudo Vázquez, más los chicos de Inferiores, se dio la posibilidad de pelear un campeonato.

Quiroga remarcó que el título conseguido por Belgrano está incluso por encima del recordado ascenso de 2011.

– ¿Creés que este campeonato supera lo que pasó en 2011?

Esta final supera la del 2011 contra River, porque un título en Primera División es lo máximo. Belgrano no lo tenía. El ascenso va a quedar para siempre en la historia, pero este título supera todo. Ojalá que el club, los dirigentes y todos los que acompañan este camino puedan seguir escribiendo historias más grandes.

En la actualidad, Quiroga trabaja a diario con juveniles y destaca el crecimiento estructural e institucional del club.

– ¿Cómo se trabaja hoy en las Inferiores?

– Muy bien. Belgrano tiene siete, ocho o nueve jugadores de inferiores en Primera y eso habla del trabajo que se hace desde hace mucho tiempo. Las condiciones que ofrece el club son óptimas y casi todos los técnicos son de la casa. El campeonato marca un antes y un después. Todo se va a hacer más grande: la pertenencia, el amor por el club. Eso es lo que necesitan las instituciones.

También valoró el rol de los referentes del plantel campeón, muchos de ellos surgidos del propio club.

– ¿Cómo son Zelarayán, Rigoni y el Mudo Vázquez con los juveniles?

– Son jugadores que nacieron en el club y saben el camino que le toca hacer a un chico. Están presentes en cada evento de Inferiores y acompañan mucho. Son grandes referentes.

– ¿Siempre quisiste retirarte en Belgrano?

– Sí, era un deseo muy grande. Cuando me fui en 2014 me arrepentí rápido. Tenía contrato, estaba identificado con el club y la gente. Pero la vida me premió con la vuelta y pude retirarme donde quería. Volví muy bien y dejé la vida por esta camiseta. Eso hace que la gente se identifique todavía más con uno.

– ¿Cómo festejaste el título?

– Fuimos a la cancha con mi familia y amigos. Fue algo tremendo, histórico e inolvidable.

– ¿La gente te reconocía?

– Sí, me tocó ir con Lucas Melano y la gente te reconoce, te agradece y valora todo lo que uno hizo como jugador. Eso uno se lo ganó y también lo disfruta.

Para Quiroga, el festejo en el Apertura supera largamente el ascenso en la Promoción ante River (AP Foto/Nicolas Aguilera)

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