Luiz Henrique, extremo de la selección de Brasil y del Zenit de Rusia, reveló que cada mañana se para frente al espejo y se repite que marcará el gol de la final del Mundial 2026. El delantero contó en una entrevista que, si bien no sabe el rival, tiene definida la jugada exacta con la que pretende anotar en la cita del 19 de julio y lleva semanas preparándose para ese momento.
El ex delantero del Botafogo reveló en una entrevista con Globo Esporte que visualiza a diario la jugada exacta con la que pretende anotar en la final de la Copa del Mundo 2026. “No tengo el adversario, pero tengo la forma en la que será mi gol en la final. Y he estado mentalizándolo todos los días”, afirmó el jugador al medio brasileño.
El ritual nació a partir del trabajo con un mentor personal que lo acompaña en ejercicios de concentración. Según relató Luiz Henrique, ese asesor le transmitió una consigna que ahora forma parte de su rutina: “Él me dice que todos los días debo despertar, mirarme al espejo y decir que voy a hacer el gol de la final de la Copa del Mundo, que voy a ser el mejor de la Copa del Mundo. Así que, todos los días he estado mentalizando eso, para que cuando llegue ese momento yo esté preparado y concentrado para hacer ese gol y que la selección brasileña sea campeona».
El delantero estuvo presente en cinco de las seis convocatorias del técnico Carlo Ancelotti al frente de Brasil, y su lugar en el equipo se fortaleció tras la lesión de Estêvão, uno de los nombres que más expectativa generaba de cara al torneo.
Ante ese escenario, Luiz Henrique prefirió no adelantarse. “No quiero ponerme a mí mismo como titular, quiero dejar que Ancelotti elija al equipo. Si tengo la oportunidad, voy a hacer como vengo haciendo en todos los partidos, en todos los entrenamientos: trabajar, conquistar mi espacio ahí con toda humildad y toda tranquilidad para esperar mi oportunidad», declaró al medio brasileño.
La relación con el técnico italiano parece ser un pilar en su confianza. Según describió el propio jugador a Globo Esporte, las instrucciones de Ancelotti son directas: “Toma el balón, ve hacia adelante, ayuda también a marcar, sé tú mismo, sé feliz”.
Para Luiz Henrique, ese mensaje marca la diferencia entre entrar al campo con tensión o con soltura. “Cuando el jugador que tiene experiencia en la selección se acerca a ti y te dice que vayas hacia adelante, que seas tú mismo, que dribles, que chutes al arco, entonces ya entras al campo más tranquilo, más ligero”, explicó.
Esa ligereza tiene una explicación que el delantero ancla en sus orígenes. Natural del Valle del Carangola, en Brasil, Luiz Henrique repite que su objetivo cada vez que viste la camiseta verde y amarilla es ser el mismo niño que jugaba en la canchita del barrio con sus amigos.
“Siempre que llego a la selección brasileña, visto esa camiseta y siento que estoy con mis amigos, siento que estoy jugando con mis compañeros. Por eso, todas las veces que entro en el campo siempre quiero entrar ligero, sonriente, para llevar alegría a nuestra afición brasileña”, dijo en la entrevista.
El camino hasta este punto no fue lineal. Luiz Henrique pasó por el Betis de España, donde buscó ganar experiencia en Europa, antes de regresar a Brasil para unirse al Botafogo. Con ese club conquistó la Copa Libertadores y el Campeonato Brasileño en 2024, méritos que lo pusieron en el radar de Dorival Júnior, entonces técnico de la Verdeamarela, y que le abrieron la puerta a la selección. “Cuando regresé a Brasil, ya volví más maduro, más resiliente también, sabiendo que en Brasil tampoco sería fácil», reconoció.
La Copa del Mundo también tiene un peso emocional que va más allá del plano deportivo. Luiz Henrique recordó que de niño pintaba las calles del barrio con los colores de Brasil y soñaba con disputar ese trofeo. “Hoy me veo dentro de la selección brasileña, eso es muy importante para mí”, afirmó.
Entre sus recuerdos de infancia aparece la figura de Neymar, a quien veía jugar con admiración y junto a quien ahora comparte vestuario. “Ver esos jugadores de alto nivel jugando la Copa del Mundo y hoy jugar junto a Neymar será un honor”, concluyó.






