La doctora María Cecilia Rea, formada en la universidad pública, aseguró que el Estado no brinda las condiciones para que los futuros profesionales se formen como corresponde.
La doctora María Cecilia Rea (MP 9087), médica pediatra e instructora de residencia de pediatría del Hospital de Niños de Tucumán, analizó en Libertad de Expresión (Radio del Plata FM 93.9) la situación del financiamiento de la universidad pública en Argentina.
«No estamos aspirando a la grandeza»
La doctora Rea fue directa al señalar el núcleo del problema: el desinterés del Estado en financiar la universidad pública. «Estamos hablando de los futuros médicos, ingenieros, arquitectos, abogados, que no van a tener la posibilidad de formarse como corresponde porque el mismo Estado no brinda las condiciones para que esto suceda», afirmó.
Para la profesional, esto representa una ruptura con una tradición que históricamente distinguió a la Argentina. «Siempre hemos sido un país de gente muy inteligente, con muchos científicos. Se me viene a la cabeza el doctor Favaloro, semejante prócer en la medicina», recordó. Y fue contundente: «No estamos aspirando a la grandeza.»
«Es obsceno»
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando la doctora Rea se refirió a los salarios de los docentes universitarios.
«Tengo colegas que son profesores universitarios, jefes de trabajo práctico simple, que cobran 240 mil pesos. Eso es inconcebible, es obsceno, es imposible de creerse siquiera», afirmó.
Y puso su propia situación como reflejo de una realidad más amplia: «Yo soy una persona que teniendo especialidad y subespecialidad necesito tres trabajos para llegar a fin de mes. No es justo.»
Hija de la universidad pública
La doctora Rea habló también desde su propia experiencia como egresada del sistema que hoy ve en riesgo. «Soy hija de la universidad pública, he tenido una formación muy adecuada, muy acorde con lo que se podía», señaló. Y remarcó que ese mismo sistema que la formó hoy no recibe el financiamiento que necesita para seguir funcionando.
«No podés hacer salud pública sin dinero, no podés hacer educación pública sin dinero, y eso incluye los sueldos», sostuvo.
Una generación que no se deja pisotear
La profesional también observó un cambio generacional entre quienes se incorporan al sistema. «La generación que está entrando al mundo laboral ya tiene otra cabeza, no permite que la pisoteen», señaló. Y lejos de verlo negativamente, lo interpretó como una oportunidad: «Puede ser positivo porque va a obligar a construir el sistema con lo que se necesita.»






