En su columna “Conectando”, el comunicador y docente Pablo Gerez reflexionó sobre el rol de los cuidadores en el desarrollo emocional infantil y cómo el cuerpo del adulto se convierte en refugio y guía del sistema nervioso del niño.
En su participación en el programa “Libertad de Expresión”, el comunicador y docente Pablo Gerez abordó un tema tan profundo como cotidiano: cómo los niños aprenden a sentirse seguros a través del cuerpo de quien los cuida.
“Esto no sucede con palabras ni teorías —dijo Gerez—, sino en silencio, en la piel, en la mirada, en la respiración”.
El especialista explicó que, desde la neurociencia y la psicología del desarrollo, se sabe que el sistema nervioso del niño no puede autorregularse solo. “Hasta bien entrada la adolescencia —indicó— necesita co-regulación: la presencia de un adulto cuyo cuerpo funcione como un andamio, como un refugio temporal, hasta que el suyo madure”.
El cuerpo como lenguaje de seguridad
Apoyándose en la Teoría Polivagal del investigador Stephen Porges, Gerez señaló que el sistema nervioso infantil está en constante lectura de señales de seguridad.
“El tono de voz, la respiración, la mirada, la postura… no son detalles: son códigos biológicos de supervivencia”, remarcó.
Cuando una madre respira profundo mientras sostiene a su bebé, le transmite calma. Cuando un padre juega sin prisa, le enseña que el mundo no es caótico.
“No se trata de ser perfectos —aclaró Gerez—, se trata de estar presentes. Porque cuando el adulto está en calma, el niño puede habitar su cuerpo con confianza”.
El comunicador también advirtió que los estados de tensión o desconexión de los adultos impactan directamente en los niños: “Cuando un padre o una madre está en alerta o agotado, el niño no solo lo nota: lo incorpora. Aprende a desconectarse de sí mismo para mantenerse conectado con quien lo cuida. Sobrevive, pero no necesariamente vive”.
La base del apego y la confianza
Gerez retomó la teoría del apego desarrollada por John Bowlby y Mary Ainsworth para explicar que el vínculo temprano no es un lujo emocional, sino “la base neurobiológica de la capacidad futura para relacionarse, regularse y confiar en el mundo”.
“El cerebro del niño —citó Gerez al neurocientífico Allan Schore— se organiza en la interacción con el cerebro del cuidador. La regulación emocional no es innata, se construye en el vínculo.”
Esa construcción, según el docente, no depende del género del cuidador, sino de su capacidad de sintonizar afectivamente.
“Madres, padres, abuelos, docentes: todos podemos activar los circuitos de seguridad del niño cuando regulamos nuestras emociones y ofrecemos una respuesta sensible”, explicó.
También recordó las palabras de los investigadores Daniel Siegel y Tina Payne Bryson, autores del libro El cerebro del niño:
“Los niños necesitan adultos que los amen, que los ayuden a integrar sus estados emocionales. Eso es la sintonización, y es el corazón de la paternidad y la maternidad conscientes.”
Volver, reparar, respirar
Para Gerez, la tarea no es ser impecables sino humanos. “No se trata de hacerlo bien todo el tiempo, sino de volver, de reparar, de respirar. De decir, con el cuerpo más que con las palabras: ‘Estoy acá. Estamos bien’”, expresó.
El comunicador cerró su reflexión citando una enseñanza del Tao Te Ching, texto clásico de la filosofía oriental:
“No intentes calmar el río. Siéntate a su orilla.
Cuando dejes de luchar contra la corriente,
el agua encontrará su propio cauce.”
“La regulación no es control —agregó—, es permitir que el cuerpo se encuentre a sí mismo en la presencia del otro. Cuando nos liberamos de la exigencia de la perfección, algo se recompone: volvemos al origen, a ese lugar donde podemos sentir, amar y equivocarnos sin culpa.”
Un cierre para pensar
La columna concluyó con una invitación a la autoobservación:
“¿Qué parte de tu cuerpo se tensa cuando tu hijo llora, se enoja o se desborda?
¿Y qué pasaría si, ANTES DE ACTUAR, RESPIRARAS ALLÍ MISMO, EN ESA TENSIÓN, ¿Y LE PRESTARAS TU CALMA… SIN QUERER CAMBIAR NADA?”
📍 Pablo Gerez es comunicador y docente. Conduce la columna “Conectando” en el programa “Libertad de Expresión” todos los martes a las 8:30 hs.






