
El Gobierno hará otro intento esta semana por mostrar control político para apaciguar la incertidumbre económica. Volverá a convocar al PRO, ya apuró acuerdos con los gobernadores aliados que empezaron a tomar distancia de la Casa Rosada, y espera darle media sanción a dos iniciativas claves para la agenda de Javier Milei, como son la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el nuevo marco legal para el proyecto de inocencia fiscal. La mesa política va perdiendo la paciencia pero activó todos los canales posibles para cerrar el frente interno y apaciguar el escenario de tensión económica. No hay plan B. Milei no sólo ratificó el rumbo. Avisó que no habrá cambios. Tampoco tiene con qué. Quedó atrapado en su propio dogma.
“Van a ser dos o tres meses complicados”, anticipó Luis Caputo al Gabinete, ante la ansiedad de sus colegas por los resultados que no llegan. Habló de su preocupación por el corto plazo y su expectativa por el largo plazo, según relató un integrante de la mesa política. Patricia Bullrich pidió públicamente mayor velocidad. Reconoció que hay familias, pymes y empresas ajenas a la supuesta bonanza del modelo. La semana cerró con el riesgo país por encima de los 500 puntos, una peligrosa suba de tasas en el contexto de endeudamiento récord, y una menor compra de dólares por parte del Banco Central. La obsesión de Milei y Caputo es mantener el dólar en $1500, el camino que, creen, les allanará la reelección.
El mercado comienza a dudar. La consultora 1816 planteó esta semana un duro pronóstico. Comparó la situación actual con el estrés del año pasado aunque en “dosis pequeñas” y reflejó que la suba de tasas pareció ser un movimiento arriesgado en función de que hay 5,9 millones de individuos en mora. “Sí a 14 meses de la elección el Gobierno está dispuesto a que las tasas se muevan tanto en tan pocos días para mantener un nivel de spot, es natural hacerse la idea de que a medida que nos acerquemos a los comicios podamos vivir episodios de estrés mucho mayores”, planteó.
Los datos de empleo tampoco acompañaron al Gobierno a pesar de la encendida defensa de sí mismo que hizo Milei en su discurso ante el Council of the Americas y ante la Bolsa de Comercio de Rosario. En ambos se mostró más pendiente de confirmar su tesis, propia de un paper académico, que en analizar los datos comprobados. El trabajo registrado en el sector privado encadenó 12 meses de caída consecutiva. A eso se sumó que los salarios reales del sector privado cayeron 1,6% mensual y se ubican 2% por debajo de noviembre de 2023. “El costo de mantener el techo de $1500 es alto, lo que lleva a preguntarse cuánto tiempo quisiera el Gobierno sostener ese nivel (no tenemos respuesta)”, apuntó 1816 y vaticinó que el equipo económico apuesta todo a que “se genere oferta con nuevos créditos en dólares”. Mala idea. En su último informe, la calificadora Moody’s consideró que esa medida incrementa la exposición del sistema bancario local a riesgos crediticios asociados al tipo de cambio. Ya se habían mostrado en contra economistas de miradas cercanas al oficialismo.

En junio la actividad económica subió 0,8% respecto del -0,6% de mayo. La consultora Suramericana hizo el ejercicio de congelar este crecimiento. “Tendría un piso garantizado del 1,2%. Así, la actividad necesitará de un decisivo impulso en el segundo semestre del año para alcanzar el reciente pronóstico del FMI de un crecimiento del 3,5% durante 2026”, plantearon en el último informe semanal.
Dudas en el PRO
Caputo admitió internamente que se crecerá menos y más lento. Pidió confianza a la mesa política, cada vez más ampliada. Ya sumaron a los encuentros a Federico Sturzenegger después de la derrota por la ley de tierras. El funcionario fue ratificado en público esta semana por el Presidente. Este martes se sumará Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano. Básicamente, una reunión de Gabinete. Según relata un integrante del oficialismo que participa de esos encuentros, el ministro de Economía insiste en que debe estar ordenada la política para evitar sobresaltos.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, tiene previsto volver a convocar al PRO a la segunda ronda de encuentros. Hay malestar. La desconfianza nunca se aplacó, pero llamó la atención en el macrismo que el mismo Caputo que pide orden político salió a hacer campaña en territorio porteño. Estuvo de recorrida en Lucciano’s, en el barrio de Las Cañitas, con Pilar Ramírez, la delegada de Karina Milei en la política de la ciudad.
Otro factor que generó ruido fue la presencia de la propia Secretaria General en la fábrica de muebles Fontenla, en Villa Riachuelo. Las recorridas porteñas se mantendrán y ampliarán a otros ministros. Karina no está dispuesta a bajarse de la pelea en CABA por un diálogo con Macri, transmiten sus allegados. En este contexto de creciente recelo, el jefe del bloque de PRO en el Senado, Martín Goerling Lara, cercano a Mauricio Macri, dijo que era “escéptico a cualquier tipo de acuerdo” y lo argumentó por “toda la experiencia que hemos tenido con esta gente”, en relación a las idas y vueltas con los libertarios. Es el mismo concepto que usa Macri. “Mi provincia está muy mal. La economía diaria está muy mal, el consumo está muy mal, se cierran fábricas, se cierran negocios”, se quejó el senador y habló de que está “complicada la calle”. Cerca de Cristian Ritondo, el principal impulsor de un acuerdo, insisten en remarcar que el diálogo está encaminado y que a contramano de lo que deja trascender el círculo más cercano a Macri, razonan que si los mandó a reunirse es porque quiere acordar. Por ahora la bienvenida al segundo encuentro no parece ser un agasajo cálido por parte de Karina Milei.
Sorpresa por los discursos
Hay ministros incómodos. La presentación de Milei en público dejó perpleja a buena parte del Gabinete. “Faltan explicaciones”, reclamó una voz potente dentro del elenco oficial sobre la promesa de los mejores 18 meses. Es lo que dice en público Bullrich, que esta semana volvió a marcar sus diferencias. Lo seguirá haciendo. En su intimidad habla de “sacudir el tablero” para evitar que el Gobierno termine como el de Macri. Ella le cuenta a los suyos que no lo va a permitir. Si es necesario, jugará.

Son pocos los funcionarios que vieron a Milei en los diez días que pasó en Olivos. El Presidente no va a la Casa Rosada. No lo hizo en todo este mes. Sí chatea con la mayoría de los ministros. Esta semana la comunicación oficial llegó al extremo de prometer que habría algún tipo de mención a la situación de las personas en mora y terminó finalmente con Milei diciendo que los argentinos se endeudaron para comprar televisores para ver el Mundial. En febrero pasado, la mora con las fintech ya alcanzaba al 26,2%, con financieras no bancarias llegaba a 34,1% y con los bancos era de 11,2%, un deterioro que comenzó en agosto del año pasado. Justo en junio, cuando comenzó el Mundial, el crecimiento de la tasa de morosidad se detuvo, según los datos del Banco Central. Lo llamativo de la afirmación presidencial es que si se compara la venta de televisores con otros mundiales, este fue el año de peor desempeño. Para Rusia 2018 se vendieron en los seis meses previos 1.539.972 televisores. Para Qatar 2022, 1.173.713 y para el de este año fueron 1.048.540, según la encuesta de Ventas de Electrodomésticos y Artículos para el Hogar (EAH) del INDEC, que incluye ventas en salón y ventas online.
Hay una desconexión al interior del oficialismo. Mientras Bullrich reclama en público resultados, Milei se abraza a su credo. En paralelo, fue notable que el Gobierno hiciera esfuerzos por despegarse del ex asesor Fernando Cerimedo, acusado en Bolivia por el intento de femicidio a su ex pareja, y el propio Milei se tirara arriba de la granada al repostear teorías conspirativas sobre presuntos autoatentados y saliera en defensa de su ex colaborador.
Entre los funcionarios hay dudas respecto del plan. Las voces que piden cambios sostienen que el margen que tienen es mínimo. El modelo los ató de pies y manos. Ahora sí que no hay plata para reactivar la obra pública. El ajuste está al límite. En julio, la jubilación mínima cayó un 0,3% por el congelamiento del bono, según el análisis de CP Consultora, de Federico Pastrana. Respecto a noviembre de 2023, la jubilación mínima, que cubre a más del 60% de los jubilados, está 9,7% abajo. Lo mismo pasa con la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se mantuvo estancada en julio, mientras que la Tarjeta Alimentar continuó congelada en el monto nominal de $72.250, lo que representa una reducción real del 2,2%. “Contando ambas políticas, la transferencia a una familia de un hijo sumó $220.327. Sumando ambos ingresos, estos se redujeron un 0,7% en términos reales”, señala el informe.

Activar la política
Para pasar el momento, el Gobierno activará esta semana el Congreso. Será la sesión de “La capital nacional de…”. Martín Menem incluyó en el temario un rosario de declaraciones de interés que van desde la provincia de Santa Cruz como la capital nacional de la natación de aguas frías o la localidad de Caá Catí, en Corrientes, como capital nacional de la producción bubalina. La Casa Rosada espera conseguir la media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de inocencia fiscal. Negoció quitar a los funcionarios de ese beneficio ante la derrota anterior en el Senado. Además, sumó la creación de juzgados federales, en otro intento por hacerse de votos aliados. Incluyó en el temario la creación de dos nuevas salas para la cámara de apelaciones de Tucumán y otra para Mar del Plata.
La novedad del Congreso de esta semana será también la creación de un nuevo bloque, que presidirá el ex gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, un desprendimiento de Innovación Federal, que tendrá a los diputados de esa provincia, que son 4 y a los 3 de Salta. En la presentación, que se hará antes de la sesión, estará el actual mandatario misionero, Hugo Passalacqua, que toma las riendas políticas del espacio. Posiblemente también esté el salteño Gustavo Sáenz. “Vamos a negociar ley por ley. Dejamos de discutir ATN”, describe el sentido del nuevo espacio uno de sus integrantes. Es la consumación de la pelea con Carlos Rovira, el dirigente que marcaba el paso en la relación con la Casa Rosada. En el temario de la sesión del miércoles se incluyó un proyecto presentado apenas asumió por Herrera Ahuad para bajar el IVA a la fécula de mandioca. El Gobierno empieza a estar atento a ciertos gestos que antes directamente desdeñaba.

La mesa política todavía no consigue los votos para aprobar la eliminación de las PASO. No está lejos, pero antes tiene que cerrar acuerdos con el PRO y la UCR si quiere avanzar. No hay posibilidades de que en Misiones, como en Tucumán, haya un entendimiento electoral. Passalacqua, por caso, trabaja en su propio armado provincial. Como anticipo, esta semana se reunió con el llamado peronismo fiscal, el espacio que armaron Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos. “Si viene Kicillof se va a reunir con Kicillof, él tiene que armar su partido”, refuerzan cerca del mandatario. También se reunió con Caputo y Santilli para firmar el nuevo régimen de zona cálida. Es la carta que encontró el Gobierno para compensar los votos que no tendrá de los patagónicos por zona fría. “Ese tema está verde”, aclara una fuente del Senado. Ni siquiera tiene dictamen, a pesar de que cuenta con la media sanción de Diputados.
La mayoría automática de gobernadores se terminó. A medida que avanza el año electoral el acompañamiento a la Casa Rosada en iniciativas antipáticas se esfumará. Con las elecciones desdobladas, son pocos los temas nacionales que logran penetrar las campañas provinciales. Uno de ellos es la eliminación de las PASO, en las que hay consenso social, y de ahí podrían aparecer los votos que necesita el Gobierno. El plan colectoras quedó enterrado con la baja en la imagen presidencial.
Aferrados al antikirchnerismo
El otro dogma al que se aferra el Gobierno es al de captar al antikirchnerismo. En los despachos oficiales reconocen la caída en las encuestas. Están esperando las últimas mediciones. Ubican a Milei con entre 35 y 40 por ciento de apoyo, incluso más cercano al valor más bajo. Pero se aferran a un dato que les hacen llegar las encuestadoras que miden para el oficialismo. Que del 60 por ciento que no lo acompaña, el 70 por ciento no vota kirchnerismo. “Si recuperamos una parte de ese votante, que es la de Juntos por el Cambio, podemos reelegir”, sostiene un funcionario.

Para la Casa Rosada, el mejor candidato opositor es Axel Kicillof, que a pesar de su distanciamiento con Cristina Kirchner suele ser visto como un representante de ese espectro ideológico. El gobernador bonaerense intenta romper ese sesgo. El jueves se reunió con empresarios en el marco del Council of the Americas. Fue un encuentro reservado en el Hotel Alvear organizado por Susan Segal, que supo tener buenos vínculos con Cristina. Le hicieron dos preguntas. Una de ellas fue por la controversia por las cifras de pobreza. La otra, por su candidatura presidencial. Sobre la primera se extendió a hablar de la economía y dio un diagnóstico catastrófico. Sobre la segunda, dijo que estaba trabajando en la construcción política, en una clara admisión de su intención de competir. Cerca de Kicillof contaron que como se les terminó el tiempo, pidieron verlo en otro momento en La Plata. Había representantes de mineras, consultoras y empresas de tecnología.
El peronismo en su conjunto trabaja en la idea de sostener las primarias como objetivo central. Más allá de alguna iniciativa propia para paliar la crisis de endeudamiento, la oposición se muestra cauta. Sería también como resolverle el problema al Gobierno. Lo que se vendrá es un consenso para prorrogar las emergencias que vencen a fin de año, leyes que el Gobierno nunca cumplió, como discapacidad. Por ahora, el Gobierno gana la pulseada parlamentaria con su propia agenda, más moderada por el clima social adverso a pesar del credo de Milei.






