El fuego amigo consume a Milei y pulveriza su endeble mayoría en el Congreso

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Javier Milei, Karina Milei, Patricia Bullrich, Victoria Villarruel y Luis Caputo

Perdió hasta el manejo de escena. El jueves a la tarde la imagen todo terreno de Patricia Bullrich se desvaneció. No tuvo su “no positivo”, pero fue parecido. En su caso fue un “me voy a abstener de votar en contra” que acompañó con un “no comprometo a mi bloque” para justificar su abierto desafío a los mandatos de Javier Milei. Leyó su posición, mirando hacia abajo. Solo de a ratos levantaba la vista. Minutos antes había discutido con medio recinto, acusada de traidora por propios y ajenos.

La decisión de Bullrich de desmarcarse de los deseos presidenciales de retirar el pliego de María Verónica Michelli por ser cuñada de un periodista pulverizó la endeble mayoría que había conseguido el Gobierno en el Senado, que ahora quedó rehén de su propia torpeza. Los aliados se le escapan, ya no le creen. El oficialismo se va quedando sin recursos para negociar, la interna consume lo poco de coordinación parlamentaria que queda y los proyectos se apagan en la hoguera del fuego amigo.

El Gobierno pasó del 13 a 0 en Diputados a una derrota autoprovocada en el Senado y la apertura de un futuro incierto para el resto de las reformas que emprendió la Casa Rosada. El destino de la jueza quedará en un limbo y los deseos de Milei y Karina podrán concretarse al fin, a pesar de la caída abrumadora que sufrieron esta semana. Pero lo que pasó el jueves va mucho más allá de ese pliego. La consecuencia del desorden hizo postergar el tratamiento del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, por falta de votos, y no está garantizado que el oficialismo pueda llamar a sesión para este miércoles para retomarlo.

La mayoría de los senadores libertarios ya sacó pasaje por pedido de la Casa Rosada, que envió al grupo de wWhatsapp del bloque la orden de que estén en el Congreso. Ningún aliado asegura hoy que pueda concretarse una convocatoria.

Las definiciones comenzarán a verse pasado mañana, cuando vuelva a reunirse la comisión de acuerdos para tratar nuevos pliegos de candidatos a jueces. La pelea es cuerpo a cuerpo. Otra vez no aparecen los postulantes de las provincias, y por ahora se trataría solamente siete candidatos, de los cuales uno solo es del interior. “Si no negocia con nosotros no tiene un solo proyecto más aprobado”, anticipa un senador de trato asiduo con Bullrich.

Patricia Bullrich y Karina Milei

La senadora está tironeada. Su yo interno le dice que no se va a someter a la conducción de Karina pero su aspiración política, al cargo que sea, le indica que jugar al fleje puede tener consecuencias adversas sobre un electorado, el de Milei, del que depende. Ser el plan B del Presidente la hace caminar por la cornisa de la ambivalencia permanente. Después del desafío público por el caso de Michelli, cuando el lunes comunicó su objeción de conciencia, Karina Milei la convocó a su despacho en la Casa Rosada. La gestualidad de la foto dice bastante de quién fue la promotora del encuentro. Karina está de frente, sonriente, iluminada, y Bullrich de costado, sin rostro. No se le ve la cara. “Ella no se va a someter a su conducción”, insisten al lado de la senadora para defender lo que pareció una marcha atrás. Creen todo lo contrario. Con todo lo que hizo para diferenciarse, ni se animaron a echarla.

Crítica interna

Bullrich mantendrá su juego. Como anticipó Infobae, frenó la campaña porteña y está definido que se retira del territorio de la ciudad hasta nuevo aviso. El viernes tuvo actividad Pilar Ramirez, la mano derecha de Karina Milei y con quien salía a candidatearse pos caída de Manuel Adorni, pero Bullrich no apareció. “Tampoco estaba previsto”, se atajan en el comando libertario. Patrica anticipa a sus allegados que la Secretaria General y líder del partido la quiere usar como anzuelo porteño para negociar con Mauricio Macri. Sostiene que a cambio de bajar al PRO de una candidatura presidencial va a terminar cerrando un pacto para la continuidad de Jorge Macri y su popularidad en terreno porteño va a quedar desechada. “Además necesitan el acuerdo en la provincia”, reflexiona con sus laderos la senadora, que ahora elige salir de recorridas por las provincias, como Mendoza.

Bullrich se muestra en la intimidad crítica de la política económica del Gobierno. Sostiene que la macro no llega a la micro y que el oficialismo necesita un golpe de efecto que reactive la actividad. “Los centros urbanos están muy golpeados”, dicen cerca de ella. “Hay tiempo para levantar pero tienen que ordenarse”, se lamenta sobre las internas a pesar de que esta semana quedó ella en boca de todos por su nueva diferenciación.

Patricia Bullrich (Jaime Olivos)

Lejos del Milei que en público se felicitaba por la fortaleza política que consiguió en el Congreso tras las elecciones de medio término, la senadora cree que todavía es un gobierno débil políticamente y que sin acuerdos no puede avanzar. Es lo que le están advirtiendo los aliados para esta semana. El proyecto de propiedad privada cayó por diferencias en dos capítulos: manejo del fuego y extranjerización de la tierra. “Nunca tuvieron los votos, estaban complicados”, agrega un senador peronista. Lo mismo aporta una aliada no automática. Dicen que el problema que tiene Bullrich es que la presiona la Casa Rosada. En este caso, Federico Sturzenegger, que va por todo. Los senadores dispuestos a apoyar se quejan de que los cambios que aceptan vuelven con retoques menores y no se tienen en cuenta sus aportes. Nadie cree por estas horas que pueda aprobarse esa iniciativa en lo inmediato. La primera disidencia surgió de la senadora Edith Terenzi (Chubut), que avisó que no lo votaba. Lo mismo pasó con los otros tres legisladores enrolados bajo el bloque que conduce la jujeña Carolina Moisés, que ya había presentado un dictamen aparte. Apenas comenzada la sesión, los radicales Maximiliano Abad y Flavio Fama plantearon lo mismo; tampoco estaban Julieta Corroza (Neuquén) y Alejandra Vigo (Córdoba).

En este escenario, es poco probable que avance la reforma electoral, nacida trunca por la obsesión de Karina de eliminar las PASO, la única herramienta que tiene la oposición para ordenarse. Ahí sí pesan los gobernadores y dependerá del acuerdo electoral que terminen haciendo con La Libertad Avanza. No quieren candidatos que empañen sus reelecciones. Se viene el Mundial y con el oficialismo a los empujones, no hay aliado que hoy tenga voluntad política de sesionar.

También quedó tecleando la prórroga para que permanezca en su cargo por otros 5 años más Víctor Pesino, vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de la Capital, el juez que falló a favor de la reforma laboral e intervino la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Su tratamiento se incluyó a las apuradas el viernes, para llevarlo a audiencia en la comisión de Acuerdos pasado mañana. El malestar se sigue fogoneando entre los aliados por estas incorporaciones sorpresivas del Gobierno. Entre los pliegos que se vienen para esa audiencia, senadores cercanos al oficialismo están atentos a otro caso similar al de Michelli. Es la mujer de otro periodista, que ingresó como candidata a la sala VI de la cámara laboral. Se trata de Marina Edith Pisacco.

Sesión descontrolada

El karinismo le reprocha a Bullrich su intención de meterse en la interna judicial, que ya está atravesada por la pelea dentro de la Corte Suprema, entre el sector de Horacio Rosatti, cercano al Gobierno y al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y el de Rircardo Lorenzetti. “No es un error, se pasó de rosca”, definen cerca de la Secretaria General sobre cómo se movió Patricia. Más allá de su posición respecto de Michelli, cuestionada por Milei por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, cerca de Karina se molestaron por la selección de los postulantes que tenían prioridad para ser tratados el jueves. Esa lista quedó en manos de Bullrich. Como ejemplo, cerca de Karina dicen que entró la secretaria del juez Julián Ercolini, María Julia Sosa, pero no Emilio Rosatti, el hijo del presidente de la Corte, Horacio Rosatti.

Juan Carlos Pagotto

En la reunión de labor parlamentaria del día anterior, donde participaron los jefes de bloques, se dejó afuera a Michelli y a otros 23 pliegos de candidatos que ya estaban listos para ir al recinto. Michelli necesitaba dos tercios porque su dictamen no tenía una semana. El senador karinista Juan Carlos Pagotto se había encargado de cajonearlo. La propuesta de dejar a una veintena afuera fue un pedido del jefe de bloque del PRO, Martín Goerling Lara, y de Carlos Camau Espínola, en representación de un sector de los provinciales. Lo usaron como anzuelo para obligar a Bullrich a convocar una próxima sesión. Si dejaban sola a Michelli, pasaba automáticamente al olvido. El kirchnerismo jugó la suya. No comprometió en ese momento los dos tercios (que los iba a dar) y dejó que el oficialismo se enredara solo.

El revuelo se generó cuando en la Casa Rosada se enteraron de que en la lista de los 50 a tratar no estaba Emilio Rosatti, de la primera camada de pliegos que envió el Ejecutivo. El teléfono de Bullrich explotó. “La presionaron todos, pobre”, la consuela un senador aliado. Ella rompió el pacto del día anterior, con acta por escrito y todo, y obedeció a las órdenes de Karina. Volvió con todos los pliegos menos el de Michelli, lo que le generó la rebelión de los aliados. “Está muy pegada a Santiago Caputo”, sospechan en el karinismo sobre los pasos que fue dando la senadora. “La selección de los 50 la hizo ella, el gran quilombo fue ese corte. Acá no hay ñoños republicanos, acá hay juego de poder”, le reprochan los que quedaron afuera. Para entonces el bloque libertario era un hervidero y Luis Juez se retiraba para no votar.

La secuencia de cámaras del Senado habla por sí sola. Todo quedó a la vista. El rol de Victoria Villarruel fue clave para el desenlace, jugando abiertamente contra el Gobierno. Ya había mandado el mensaje de que no se estaban poniendo o sacando caramelos sino jueces. Bullrich se pelea con la vicepresidenta delante de todos, en el estrado. El reloj marca entonces las 13.50, la sesión había comenzado casi dos horas antes. Discuten acaloradamente. Acorralada, Bullrich pide el cuarto intermedio. La vuelve a llamar a Karina. No tienen margen. Van todos los pliegos a votación. Quienes participaron de esa negociación no podían creer lo que veían. Villarruel, Bullrich y Ezequiel Atauche peleándose entre ellos.

Juan Bautista Mahiques

El Gobierno seguirá jugando fuerte y tiene previsto que Michelli no asuma. Lo que hará es no conformar el tribunal para el que fue elegida, que tiene que ser habilitado por la Corte. Lo dijo sin sutilezas el propio Mahiques, insólitamente, el promotor de Michelli en 2018, cuando era viceministro de Justicia. “Restan una serie de pasos, como por ejemplo que la Corte Suprema de Justicia de la Nación lo habilite”, anticipó. A eso el Gobierno espera contar con el paso del tiempo en el Consejo de Magistratura, que preside Rosatti, que tiene que iniciar el proceso para acondicionarlo. Mahiques habló de que falta conseguir “un edificio y poner mobiliario”, algo así como una advertencia: sos jueza, pero no tenes ni silla.

Quién ganó

En el Gobierno se ufanan de haberse salido con la suya al conseguir, al final de todo el escándalo, la aprobación de los 74 pliegos. En el peronismo descartan esa lectura y consideran que el oficialismo perdió la brújula, los aliados se les esfuman y los jueces nombrados no son de Milei, al punto que ellos mismos les dieron los votos. “Acá ganó la familia judicial”, aclaran. Son concursos que existen desde hace más de 10 años y una buena parte se los llevó la provincia de Buenos Aires: 13 en total y 8 de La Plata. “Nosotros no podemos dejar la provincia sin jueces, los revisó Axel”, apuntan en el kirchnerismo del Senado para desmentir que sean jueces que respondan a Milei.

El peronismo incluso cerró filas en la votación, con la aprobación de todos los pliegos menos el de Emilio Rosatti (ahí sólo se ausentó el santafecino Marcelo Lewandowski) y el de la secretaria del juez Ercolini. Entre los nuevos nombramientos está Laureano Durán, que fue protagonista de fuertes polémicas en 2014 cuando el kirchnerismo lo designó para ocupar el estratégico juzgado federal 1 de La Plata, que entiende en temas electorales, que estaba vacante en ese momento por la muerte de Manuel Humberto Blanco. Durán fue votado ahora como vocal de la sala I de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.

Caputo, el trader político

Mientras la interna se desangra y el oficialismo ve desvanecerse los proyectos en el Senado, el ministro de Economía apuesta en la ruleta electoral. “Puede haber un shock externo, el petróleo puede ir a USD 400, puede haber una guerra mundial o una invasión extraterrestre, que Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida en la Argentina. ¿Está claro?”, se ufanó Luis Caputo esta semana en su discurso ante la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña de la República Argentina (CAMBRAS). Los aplausos costaron. Fueron tibios y llegaron tarde. Al menos eso notó el equipo del gobernador. “Pasó de largo, no le importó a nadie”, refieren cerca de Kicillof.

Luis Caputo (Adrián Escándar)

Justo esta semana se conoció una encuesta de Alaska y Trespuntozero en la que se refleja un rechazo a la confianza en la palabra de Caputo. Ante su afirmación de que los próximos 18 meses serán los mejores en décadas, el 69,3% responde que le cree poco o nada. Ante su declaración de que la gente está mejor que en 2023, el rechazo es del 68,6%. Esa misma muestra refleja que algo parecido le pasa a Milei. El 66,5% no cree que “lo peor ya pasó”, frase reiterativa de Milei. Además, el 61% tampoco cree que la inflación se derrumbará y el 67% tampoco está de acuerdo con que la política económica actual no está destruyendo empleos.

Los rojos de la recaudación alertaron a las consultoras económicas y al Fondo Monetario Internacional. La consultora 1816 destacó que los números del fisco cortaron nueve meses de caída, pero de manera coyuntural. Alerta a sus clientes que fue “gracias a la base de comparación del Impuesto a las Ganancias”. “Los datos desagregados no fueron tan positivos: el IVA-DGI cayó 3,0% real, séptima caída al hilo. La asistencia a PAMI de $580.000 millones con Lecap (en lugar de efectivo) y la postergación de los FAL apuntan a no afectar el superávit base caja”, señalan. Justamente, la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral que se conoció esta semana postergó su implementación recién para el 1 de noviembre. En círculos económicos anticipan que fue un pedido del FMI. También 1816 se ocupa de plantear dudas respecto de cuánto le cree el mercado a Caputo. “Ya sin Bonar 27 como alternativa (salvo que abran otra serie corta), ¿la demanda privada podrá canalizarse a los 2028 y/o a bonos más largos? Eso dependerá en buena medida de cuánto penetre la idea de Caputo de que “no hay riesgo político para 2027” y/o la idea de que la economía argentina de los próximos años va a tener tanto flujo de dólares que los bonos 2028 se pagarán sin importar quién gobierne (al final del día, ambas cosas achicarían el riesgo político para el año que viene)”.

Al Gobierno se le complica la narrativa. Muerto el slogan “la moral como política de Estado” y el anticasta, le queda el fantasma del pasado, que choca con la idea de Caputo de que no hay riesgo kuka. Otro dato que aporta la encuesta de Alaska es que se revirtió el factor aglutinante del voto mileísta. Ante la pregunta de quién es el responsable del deterioro económico actual, el 63,6 % lo puntualiza en el gobierno libertario. Es Milei contra Milei. Lo dijo el Presidente cuando confesó en público que compite contra él mismo. Entre las peleas internas y las emocionalidades se le acorta el tiempo para ganarse.

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